¿Y cuánto sabía el gobierno de México?

Univision.com | Sep 30, 2012 | 7:03 PM

Es claro que la ATF en Phoenix no compartía todo con sus contrapartes mexicanas

Por: Vytenis Didziulis y Tifani Roberts
A principios del año 2009, meses antes de que la operación Rápido y Furioso se pusiera en marcha, un funcionario mexicano fue enviado a Arizona como enlace de la agencia de donde saldría el fallido operativo.
El oficial mexicano estuvo adscrito a la división de Phoenix, Arizona, de la Oficina de Control de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos (ATF) durante toda la investigación. Por un tiempo compartió piso con los mismos agentes que llevaron a cabo la operación, pero principalmente trabajó junto al grupo de inteligencia.
Según fuentes judiciales en Washington y documentos internos de la ATF examinados en exclusiva por Univisión, el funcionario de la Procuraduría General de la Republica (PGR) habría participado en reuniones en las cuales se habló específicamente de la Operación Rápido y Furioso.
“La División de Phoenix fue la única división en el país que tenía un representante de la PGR en su oficina en Arizona”, afirmó Paul Pelletier, el abogado de William Newell, ex agente a cargo de la oficina de la ATF en Phoenix. “Ese representante de la PGR lo mantuvieron al tanto de todos los detalles de Rápido y Furioso”.
Vía opuesta
Esta versión del tipo y cantidad de información a la que tuvo acceso la PGR, va en contravía a la versión oficial del gobierno mexicano.
“El gobierno de México no ha tenido conocimiento de la existencia de un operativo que incluyera el trasiego o tráfico controlado de armas a territorio mexicano, afirmó un comunicado de la PGR de marzo de 2011. “En casos asociados a este operativo, la coordinación sostenida fue para el desahogo de diligencias, sobre detenciones de presuntos traficantes en Estados Unidos y para el acceso a sus interrogatorios”, agrega el comunicado.
Andrew Selee, el director del Instituto México del Centro Woodrow Wilson, dice que es posible que a nivel operativo sí se sabía de la existencia y alcance de la operación, mientras que en los niveles más altos del gobierno no estaba enterado.
“Todo parece indicar que el gobierno mexicano sabía a nivel operativo de Rápido y Furioso,” dijo Selee. “Había agentes en las fuerzas del orden que sí sabían, que estuvieron involucrados, que fueron consultados en algunos momentos, pero nunca se avisó de forma diplomática”.
El funcionario de la PGR
El oficial de enlace de la PGR en Phoenix, Carlos Fernando Luque Ordóñez, hoy de 37 años, tenía la confianza de la ATF y el conocimiento de su sistema de rastreo.
Había sido postulado por la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE) a un proceso acelerado de investigación de antecedentes y tenía acceso a un computador y bases de datos de la ATF.
Antes de ocupar su puesto en Phoenix en febrero de 2009 (http://www.state.gov/s/cpr/rls/fco/164207.htm#mexico), Luque Ordóñez fue director de delitos de tráfico (http://cablesearch.org/cable/view.php?id=08MEXICO1617&hl=Carlos+Fernando+Luque+) para el Centro Nacional de Planeación Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (CENAPI), una rama de inteligencia de la PGR.
Para la época, CENAPI era la única agencia mexicana que utilizaba el sistema de rastreo de la ATF, conocido como E-trace, y podía revisar investigaciones generadas tanto por CENAPI como la ATF. (http://cablesearch.org/cable/view.php?id=09MEXICO3108&hl=ATF+Phoenix).
De acuerdo con comunicaciones internas de la ATF, Luque Ordóñez habría participado en una reunión en diciembre de 2009 en la que se habló de los pormenores de la operación Rápido y Furioso.
Casi 2 mil armas
Para noviembre de 2009, la operación tenía solo dos sospechosos principales que habían comprado casi 200 armas de asalto por  $86 mil. Quince meses después, cuando por fin cerraron la investigación, la red de tráfico de armas había comprado casi 2 mil armas por $1.5 millones.
Univisión no se pudo comunicar directamente con Luque Ordóñez.  Un vocero de la PGR no quiso hacer comentarios específicos y refirió a Univisión a los comunicados de la entidad.
Ricardo Alday, vocero de la embajada mexicana en Washington D.C., sostuvo que ninguna información sobre la operación Rápido y Furioso fue comunicada al embajador Arturo Sarukhan. “Es absolutamente falso”,  dijo Alday, sin querer dar más explicaciones sobre la función de Luque Ordóñez.
En las últimas semanas de la operación, dos fiscales especializados en tráfico ilegal de armas habrían participado en reuniones sobre Rápido y Furioso. Al anunciar la primera serie de capturas, los agentes estadounidenses pusieron 20 acusados a disposición de los investigadores mexicanos.
Fue entonces que la PGR formalmente supo de la existencia de la operación encubierta, aseguró la Procuradora General, Marisela Morales, al diario Los Angeles Times.
“Al final de cuentas, hay mucho contacto operativo entre agencias de los dos gobiernos, pero es tan fuerte la relación y hay tantos elementos que no siempre se corre todo el ciclo del aviso diplomático que se tiene que hacer en esas cuestiones sensibles,” dijo Selee.
ATF guarda sus secretos
Es claro que la ATF en Phoenix no compartía todo con sus contrapartes mexicanas.
En noviembre de 2010, Mario Ángel González, hermano de la ex procuradora de justicia de Chihuahua, fue secuestrado y posteriormente asesinado por miembros de una pandilla asociada al Cartel de Sinaloa. Bajo presión de sus captores, González grabó un video que fue colgado en YouTube, en el cual presuntamente confiesa hacer parte del Cartel de Juárez.
Después de encontrar su cuerpo, la policía federal capturó a ocho miembros de la pandilla que asesinó a González y recuperó una serie de armas. En cuestión de días, la ATF logró establecer que al menos dos fusiles AK-47 usados por los captores de González eran parte de la Operación Rápido y Furioso.
A pesar de la gravedad del delito, en Phoenix la agente de la ATF, Tonya English, le pidió a su supervisor David Voth en un correo electrónico “no revelar ninguna información”.
Carlos Canino, un agente que estuvo adscrito a la embajada en México, le dijo a investigadores del congreso que la oficina de  Phoenix también les ocultaba información.
Cuando supo que las armas de los captores de González estaban vinculadas a la Operación Rápido y Furioso, habló con sus supervisores en Washington D.C. para que le permitieran informarle a gobierno mexicano.
“Les tenemos que decir porque si no le decimos esto, y esto sale, era mi opinión que los mexicanos jamás confiarían en nosotros otra vez”, dijo Canino en su testimonio ante la Comisión de Supervisión y Reforma Gubernamental.
No fue hasta junio 2011 –ocho meses después de que la ATF supo que las armas de los secuestradores de González eran de Rápido y Furioso– que Canino pudo informarle a Morales.
La reacción de Morales: “¡Hijole!”
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