Operación Castaway: ¿el clon de Rápido y Furioso en la Florida?

Univision.com | Sep 30, 2012 | 7:01 PM

El gobierno de EEUU la considera como “la investigación de tráfico de armas más significativa en la historia del centro de la Florida…”

Por: Mariana Atencio y Gerardo Reyes
Cuando el abogado del traficante de armas Hugh Crumpler le preguntó a un agente de la Agencia de Tabaco, Alcohol y Armas de Fuego (ATF), si en sus 18 años en el cumplimiento de la ley, había trabajado con un informante más efectivo que su cliente, esta fue la respuesta que recibió: “No solamente no he trabajado con uno [como él]. No sé de otro”.
El inusual encomio fue hecho por el agente Kevin McCann en una corte de Orlando Florida durante una audiencia para discutir la reducción de sentencia de Crumpler por su excelente colaboración. El veterano de la guerra de Vietnam de 65 años se había declarado culpable de venta ilegal de armas.
Crumpler esperaba una sentencia más baja y se decepcionó de la ATF.  Meses después, mientras cumplía una condena de 30 meses, le reveló a Univisión un episodio oscuro que nunca se investigó.
Secreto destapado
En su primera entrevista con una cadena de televisión, el veterano de la guerra de Vietnam de 65 años aseguró que los agentes que lo supervisaban le dieron a entender que ellos sabían que las armas que él vendía terminaban en manos de organizaciones del narcotráfico en Honduras, Colombia y Puerto Rico.
“Ellos sabían que las armas estaban llegándoles a los carteles y querían que las armas les llegaran a los carteles”, explicó Crumpler a Univisión en una entrevista telefónica desde una prisión en Lexington, Kentucky.
Pero la misma ATF que elogió la acuciosidad del informante, ahora pone en duda lo que dice. En un comunicado enviado a Univisión, la agencia sostuvo que los agentes se enteraron cuando las armas ya habían llegado a esos países.
Un millar
No se trata de pequeñas cantidades. De acuerdo con documentos judiciales, Crumpler envió por lo menos 1,000 armas a América Latina, es decir, la mitad de las que salieron hacia México bajo la operación Rápido y Furioso.
El paradero de esas armas lo explicó lapidariamente el fiscal Bishop Ravenel durante una de las audiencias. “No podemos recapturar las armas. No podemos reponer la pérdida que se ha sufrido, que se va a sufrir, no podemos ni siquiera saberlo porque en Centro y Suramérica no se hace rastreo [de armas] en forma regular”, dijo Ravenel.
De acuerdo con documentos obtenidos por Univisión, el 20 de abril de 2010 en una esquina del barrio Castilla de Medellín, un hombre mató a Carlos Alejandro Gómez Taborda, con una glock modelo 34, número de serie NUB717. Esa arma había sido vendida por Crumpler en la Florida. Gómez Taborda, de 36 años,  no tenía antecedentes criminales.
“Las pistolas terminaron en manos de los carteles colombianos", dijo Crumpler.
Otros hallazgos
Una pistola glock y dos five sevens fueron halladas en escenas de crímenes de San Juan, Guaynabo y Humacao, en Puerto Rico. Los reportes de la ATF revelan que el comprador fue Hugh Crumpler de Palm Bay, Florida.
Otras glocks fueron halladas en escenas de crímenes en Medellín.
Una de ellas apareció en una cárcel; otra en manos de alias “El Caballo”, un narcotraficante de la Oficina de Envigado, una agencia de cobros al servicio de los carteles de la droga y el paramilitarismo en Medellín. Y otra en posesión de alias “Ratón”, miembro de una banda denominada “El Desierto”, dedicada a realizar homicidios por encargo.
Operación Náufrago
La operación se llamó Operación Náufrago (Castaway en inglés). Comenzó en julio de 2009 cuando la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) en Orlando, liderada por los agentes Kevin McCann y Chris Temple, abrió una investigación en contra de Hugh Crumpler III. Es conocida como la operación más grande que se ha realizado en la Florida.
Crumpler, un vendedor ilegal de armas, dijo que los propios agentes de ATF le comentaron que esta operación fue aprobada desde las esferas más altas de Washington.
“Me dijeron que la investigación sobre mí en la Operación Castaway fue supervisada a nivel nacional", dijo. "Yo asumí que eso significaba que la cabeza de la ATF la estaba supervisando y yo asumí que eso significaba que la cabeza de la Oficina del Fiscal de Estados Unidos la estaba supervisando”.
El pasado de Crumpler
El pasado del personaje principal de la operación es complejo. Su inmersión en el mundo de la venta de armas ilícitas tiene que ver con la enfermedad que padece, síndrome post traumático, producto de su experiencia en la guerra. Cuando Crumpler le  explicó a un psicólogo que quería deshacerse del arsenal que había adquirido para defenderse de un posible ataque comunista a Estados Unidos, éste le sugirió que vendiera las armas.
Crumpler cumplió con el consejo y en el año 2007 empezó a vender armas a quién se las comprara, sin importar que tuviese o no la documentación migratoria necesaria ni que pasaran la revisión de antecedentes requerida por la ATF.
Para los traficantes de armas no es un secreto que el lugar ideal para los negocios rápidos son las cinco mil exhibiciones de ventas de armas que se realizan cada año en Estados Unidos, porque allí las leyes son mucho más flexibles. Crumpler trataba de no perderse las mejores de esas ferias en la Florida.
La conexión con Honduras
Bajo la supervisión de la ATF, el 24 de julio de 2009, Hugh Crumpler envió una parte de un rifle a un comprador llamado Félix Matute Montalván al barrio San Rafael de Tegucigalpa, en Honduras.
Un mes antes había comenzando una revuelta en contra del depuesto presidente Manuel Zelaya, quien había llamado a un referéndum nacional para permanecer en el poder. Fue en ese entonces cuando el traficante comenzó a preguntarse por qué la mayoría de sus compradores eran hondureños. Crumpler sospechaba que las armas tenían que ver con la turbulencia política que se vivía en ese país.
“En el momento, Zelaya era presidente de Honduras. Y a través de la información de la gente con la que estaba lidiando, ellos me dijeron que Chávez estaba apoyando a Honduras y que estaba apoyando al país de Honduras, en términos de precios de petróleo más barato”.
Salieron de Florida
Univisión no pudo comprobar que las armas de Crumpler fueron exportadas a Honduras para instalar un gobierno pronorteamericano como  sospechaba  el traficante.
Sin embargo el fiscal Ravenel,  hizo una mención superficial a la salida de Zelaya del poder cuando enumeró el impacto que tuvo el tráfico de las armas que salieron de la Florida.
“Esas armas que son usadas para armar esos conflictos, para armar traficantes de personas y narcotraficantes, son armas estadounidenses, y la fuente primordial de esas armas, una de las Fuentes primarias es la Florida”, agregó Ravenel.
Seguimiento encubierto
Una veintena de agentes de ATF participaron en la operación. Algunos de ellos se dedicaban a seguir las actividades de Crumpler todo el día. El 22 de agosto de 2009, un agente  encubierto de la ATF le compró armas en una feria en Orlando a través de un procedimiento ilegal.
Según documentos presentados en las audiencias, el agente Black de la ATF le preguntó a Crumpler si necesitaba llenar algún formulario para comprar un arma. A lo que Crumpler respondió: “No te preocupes, Obama no sabrá que la tienes”. Luego el agente le admitió que no pasaría una revisión de antecedentes. “No me digas eso, no me lo digas”, dijo Crumpler quien terminó vendiéndole  la pistola.
Armas preferidas
El traficante se especializó en el armamento de mayor demanda: pistolas Glock, fusiles AR-15 y otras pistolas de marca FN. Debido a su precio, tamaño y capacidad de disparo, estas armas son los que tienen más demanda entre los carteles internacionales de la droga en América Latina.
Jorge Corbato, fabricante y vendedor de armas clase 3, quien tiene su taller en Coral Gables, Florida, dijo que las armas Five-Seven o “FN” no son populares en Estados Unidos pero sí en el exterior.
Explicó que son fáciles de esconder porque son pequeñas. También son cómodas de disparar, incluso en situaciones de tensión, y con la munición adecuada que se vende en Latinoamérica pueden penetrar chalecos anti-balas. Por eso son conocidas entre los criminales como “mata policías”.
Crumpler modificaba las armas para hacerlas más atractivas para sus compradores. Según la acusación formal en su contra, convertía las pistolas en rifles de cañón corto, lo cual es ilegal en Estados Unidos.
Corbato explicó que las modificaba para acotarles el cañón regular de 16 pulgadas a siete pulgadas.
"El AR15 ya es un arma de fuego más potente algo que se utiliza en las guerras también y se presta para modificarla y hacerla más corta, más pequeña, mas fácil de ocultar o ponerla debajo de un asiento o algo así por ejemplo," dijo.
Reportes de ventas múltiples
Los agentes sumaron otras conductas ilícitas al prontuario de Crumpler. Entre ellas, la omisión de los reportes de ventas múltiples que exige regularmente la agencia. Si una persona compra más de cinco pistolas en una semana, el vendedor debe llenar tres copias de este reporte de ventas múltiples. Una copia se entrega a la ATF, otra al departamento de policía y la última se la queda el vendedor.
"Un multiple sales report lo utiliza la ATF para ver si hay algún patrón de compra de un individuo. Para ver si tienen que mirarlo con un poquito más de cuidado. Uno dice, '¿por qué tiene que comprar cinco armas hoy o una hoy, una mañana y una el miércoles?' Entonces ese el mecanismo para poder venir a nosotros, los dealers, para obtener esa información”, dijo Corbato.
Crumpler admitió que le pareció extraño que no hubiese sido cuestionado por la ATF precisamente porque sabía que iba a figurar en los reportes de ventas múltiples.
“La ATF me dijo que tenía 512 reportes de ventas múltiples llenados con mi nombre”, dijo. “Ahora, como parte de su protocolo estándar, cuando alguien tiene muchos de esos y ven y miran que muchas de las pistolas son el mismo modelo exacto, entonces cuestionan a esa persona”.
La ATF no lo cuestionó. Tenía otros planes para Hugh Crumpler.
De sospechoso a informante
El 26 de enero de 2010 los oficiales de ATF detuvieron a Crumpler en la intersección de Lee Vista Blvd y Goldenrod Road, Orlando, en su ruta habitual para entregarles las armas a sus compradores hondureños. Pero no lo arrestaron, sino que le propusieron comenzar a colaborar con ellos como informante de la Operación Náufrago.
El veterano de guerra se convirtió en uno de los mejores informantes de la ATF.
“Empecé a colaborar con la ATF para ayudarlos a capturar a los individuos que estaban involucrados en enviar las armas a Honduras e involucrados en sacarlas de allí”, dijo.
El informante estrella aseguró que el organismo sabía que las armas de Estados Unidos llegaban a manos de las organizaciones criminales en Honduras, Puerto Rico y Colombia.
“Ellos me detuvieron y me dijeron que las armas estaban llegando a manos de los carteles’’, dijo. “En ese momento fue la primera vez que yo me enteré que estaban llegándoles a los carteles. La ATF sabía antes que yo y me había estado siguiendo por un periodo considerable”, afirmó.
Crumpler concluyó que no lo han podido haber seguido por dos meses, como dijeron, “y no saber que las armas iban a algún lado y no querer que eso ocurriera".
Confiscación de ICE
El 29 de enero de 2010, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (U.S. Immigration and Customs Enforcement o ICE) confiscó un cargamento de armas que Crumpler había dejado en casa de unos compradores que vivían en Alvina Way, Orlando.
Las armas iban rumbo a Honduras desde un local de envíos de mercancía llamado “Encomiendas Latinas” a minutos de Alvina Way.
Crumpler dijo que la ATF no contaba con esa intromisión por parte de ICE.
Según él, los agentes de ATF “estaban molestos que no llegó a Honduras. Que ICE había interceptado el cargamento”. Crumpler dijo que estaba en compañía de los agentes en una oficina cuando ellos expresaron su disgusto. Dijo que pidió el video de seguridad que debe existir para mostrar la reacción de los agentes, pero no se lo entregaron.
Univisión preguntó a Crumpler si sabía que las armas que vendía terminaban en manos de organizaciones criminales en América Latina.
“Yo nunca lo creí hasta que los agentes de ATF me lo dijeron. Yo no tenía ningún deseo de que eso ocurriera”, explicó Crumpler.  “La ATF dejo que las armas se movieran mientras yo cooperaba”.
La condena
Después de colaborar con la ATF durante seis meses Crumpler fue sentenciado a 30 meses de prisión, acusado de vender armas sin licencia. Actualmente se encuentra en un programa de reinserción en la sociedad desde donde le negaron a Univision una entrevista personal con él. Crumpler había accedido a hablar.
“Yo pensé que lo querían porque las armas iban a apoyar un gobierno estilo Americano, pero resulta que esa no fue la verdad", dijo Crumpler. "Ellos sabían que las armas estaban llegándoles a los carteles y querían que las armas les llegaran a los carteles”.
En una nota de prensa la ATF describió la Operación Naufrago como: “…la investigación de tráfico de armas más significativa en la historia del centro de la Florida…”.
Crumpler dijo que siempre ha estado dispuesto a contar su versión de los hechos a quien quiere investigar.
“Desde que la información de Rápido y Furioso salió, le he escrito a Gus Bilirakis de Tampa porque condujo una investigación sobre la Operación Castaway. Le he escrito al Congresista Issa y al Senador Grassley. Ninguno me ha respondido. Le escribí al Senador Rubio”, dijo el informante.
Tanto el Congresista Bilirakis, quien dio una entrevista en Fox News sobre el tema, como la ATF, se negaron a contestar las repetidas solicitudes de entrevista de Univision. Pero la agencia envió un correo electrónico donde sostuvo que se enteraron de la salida de las armas “cuando estas ya habían llegado al exterior”.
Los hondureños
Cuatro de los cinco miembros del grupo de hondureños que vivían en la casa de Alvina Way en Orlando fueron arrestados. Carlos Guillén Rivera se declaró culpable de conspiración y posesión de rifles de cañón corto. Fue sentenciado a 84 meses en prisión federal. César Guillén-Rivera se declaró culpable de conspiración y está cumpliendo una condena de 65 meses en una prisión federal. Erlin Guillén-Rivera se declaró culpable de conspiración y posesión de rifles de cañón corto. Fue sentenciado a 63 meses de prisión. Finalmente, Héctor Sáenz, se declaró culpable de conspiración y fue sentenciado a 46 meses en prisión federal.
Poco tiempo después Jesús Puentes, quien tenía conexión con traficantes de armas en Colombia y Venezuela, fue arrestado y sentenciado a 20 meses en una prisión federal. Ramón López, responsable de enviar armas a Puerto Rico, se declaró culpable de traficar armas y posesión de rifles de cañón corto. Está cumpliendo una condena de 74 meses en prisión federal. Jorge Acosta, quien despachaba armas a Honduras, se declaró culpable de conspiración y posesión de rifes de cañón corto, fue sentenciado a 30 meses.
Manuel De Jesús Carrasco-Ruiz y Gerson Javier Ruiz Varela, quienes presuntamente enviaban armas a Honduras, son considerados los únicos fugitivos de la Operación Náufrago. Nadie fuera de Estados Unidos fue oficialmente arrestado en conexión con el programa.
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