Rápido y Furioso: armando al enemigo

Univision.com | Sep 30, 2012 | 7:00 PM

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Aquí y Ahora habló con los protagonistas y víctimas de la operación norteamericana que permitió el paso de armas a México para identificar a narcotraficantes.

Univisión destapó los secretos del polémico plan que permitió el trasiego ilegal de armas a México, las que fueron usadas en decenas de asesinatos

greyes@univision.net
Mucho antes de que el agente de la patrulla fronteriza de Estados Unidos Brian Terry fuese acribillado con armas de la operación Rápido y Furioso, en diciembre de 2010, decenas de personas habían sido asesinadas en México con fusiles y pistolas del mismo programa.
La muerte de Terry desató un escándalo en Estados Unidos, pero la tragedia de México pasó inadvertida. Los muertos mexicanos no contaron.
Una investigación del equipo de Univisión Investiga y Aquí y Ahora, revela el trágico impacto que tuvo en México la decisión de la Agencia de Tabaco, Alcohol y Armas de Fuego (ATF, por sus siglas en inglés) de permitir que unas 2 mil armas cruzaran la frontera y muchas llegaran a manos de los carteles de la droga.
La investigación logró identificar al menos dos masacres cometidas con armas de operaciones de ATF, y localizó por lo menos 57 armas que escaparon del control de los agentes de ese organismo y fueron usadas en crímenes de diferente índole en varios estados de México. Estas armas no habían sido reportadas por los investigadores del Congreso de Estados Unidos.
Un funcionario cercano a esa investigación comentó que los hallazgos de Univisión son “la prueba reina” que el Congreso estuvo buscando durante mucho tiempo.
Detalles de la investigación
Durante cuatro meses el equipo de Univisión visitó más de una docena de localidades en Estados Unidos, México y Colombia, entrevistó a decenas de testigos y fuentes confidenciales, y obtuvo información no incluida en las investigaciones federales, que por primera vez salen a la luz pública.
Uno de los documentos obtenidos por Univisión revela que tres armas de una operación de rastreo bajo el control de la ATF fueron usadas en la masacre de 16 jóvenes que participaban en una fiesta en Villas de Salvárcar, una zona residencial de Ciudad Juárez. Los hechos ocurrieron en enero de 2010.
Otros documentos y testimonios obtenidos por Univisión indican que algunas autoridades de México sí sabían de Rápido y Furioso, lo que contradice declaraciones de altos funcionarios de ese país que reaccionaron indignados asegurando que no tenían conocimiento del alcance del programa cuando el escándalo estalló en Estados Unidos.
La Procuraduría General de la República (PGR) y el ministerio de Gobernación de México no respondieron múltiples solicitudes de Univisión.
Rápido y Furioso
La operación Rápido y Furioso fue lanzada desde Arizona por ATF en octubre de 2009. Su principal objetivo era atrapar narcotraficantes mexicanos que adquirían las armas en Estados Unidos a través de intermediarios o prestanombres. Para facilitar el rastreo, los agentes de ATF no confiscaban las armas ni reportaban a las autoridades de México cuando estaban a punto de ser ingresadas a ese país ilegalmente. El plan salió mal y la agencia perdió el control de las armas.
La salida del armamento no parece haberse limitado a la operación Rápido y Furioso. Univisión entrevistó en exclusiva a un ex informante de la ATF quien asegura que en la Operación Náufrago (Castaway), lanzada por esa agencia en la Florida, los funcionarios dejaron que salieran armas que terminaron en poder de los carteles de la droga en Honduras, Colombia y Puerto Rico.
Abogados de la familia del agente de Inmigración y Aduanas ICE, Jaime Zapata, quien fue asesinado en una carretera mexicana, aseguran que las armas usadas en el crimen pasaron por manos de una banda que estaba bajo vigilancia de ATF como parte de otra operación encubierta.
Univisión obtuvo en exclusiva la versión del agente ICE, Víctor Avila, que acompañaba a Zapata cuando ambos fueron atacados por miembros del cartel de Los Zetas en febrero de 2011. Avila ofreció los detalles del asalto a través de Magdalena, su hermana melliza, una abogada estadounidense experta en reconstrucción de escenas de crímenes.
Punto siniestro
A lo largo de esta investigación, los reporteros lograron establecer un punto siniestro de la operación Rápido y Furioso: que el programa de rastreo llegó a un punto en el que su éxito dependía, en parte, de que las armas que salían de Estados Unidos fueran usadas para matar en México. De esa manera los agentes se enteraban a manos de quien habían llegado. Algunos agentes de ATF apostados en México aseguran que sus compañeros los mantuvieron ajenos a la operación.
José Walls, agente de ATF quien trabajaba en ese país durante la operación, comentó a Univisión que al ver que las armas confiscadas tenían todas las características de haber sido compradas en la frontera, se comunicaba con sus colegas en Arizona para preguntar lo que estaba ocurriendo, pero allí le decían que no se preocupara, que todo estaba bajo control.
“Me sentía frustrado y también inútil”, dijo Walls. “Ahí estoy en México, puedo hacer algo, y no tengo el apoyo de ATF”.
Una investigación de la Oficina de Control Interno del Departamento de Justicia, revelada hace dos semanas halló que un total de 14 funcionarios que participaron en la operación pusieron en “un riesgo significativo la seguridad pública”. Ellos podrían recibir sanciones disciplinarias.
Los agentes más activos en la operación dijeron a los investigadores del Departamento de Justicia que se sentían maniatados por las leyes que les impedían arrestar a los “prestanombres” o intermediarios contratados por los narcotraficantes para comprar las armas. También señalaron que los fiscales de Arizona parecían muy exigentes en la recaudación de evidencias para justificar los arrestos y las acusaciones.
La advertencia de algunos de los agentes de la ATF que veían con mucha desconfianza la operación Rápido y Furioso por los riesgos que implicaba, parece no haber desanimado a los colegas que insistían en seguir adelante.
En una ocasión, el agente John Dodson le preguntó a la agente Hope MacAllister, una de las más entusiastas impulsoras del programa, si ella estaba preparada para asistir al funeral de algún compañero como resultado del manejo chapucero de la operación. Aunque no recuerda cuál de los agentes que escuchaban la discusión le contestó, Dodson no pudo olvidar la respuesta de uno de ellos.
“Si usted va preparar una omelet tiene que revolver algunos huevos”, lo que Dodson interpretó como que el fin justificaba los medios.
Los medios y el fin resultaron en un fiasco mortal: Estados Unidos terminó armando al enemigo que pretendía destruir.
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