Arrancó juicio contra ex mayordomo del Papa

Notimex | Sep 29, 2012 | 12:38 PM

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Noticiero Univision. Ex mayordomo de Benedicto XVI deberá rendir cuentas a la justicia.

Prevén que proceso termine en una semana

El presidente del colegio de jueces, Giuseppe Dalla Torre, que procesa desde el sábado al ex mayordomo papal Paolo Gabriele, estimó que el juicio durará cuatro audiencias más y concluirá en una semana.
En un ambiente relajado y cordial se desarrolló la mañana del sábado, en el aula principal de los tribunales vaticanos, ubicada justo detrás de la Basílica de San Pedro, la primera vista del proceso que duró en su totalidad dos horas y 15 minutos.
La audiencia inició a las 09:30 horas locales (07:30 GMT) con el ingreso en la sala de los tres magistrados del colegio de jueces, encabezado por Dalla Torre y formado también por Paolo Papanti-Pelletier y Venerando Marano.
Desde unos minutos antes, Gabriele había llegado al lugar, vestido con un traje gris y camisa blanca. Mantuvo una actitud impasible y serena durante casi todo el tiempo, salvo algunos momentos en los cuales dialogó con su abogada Cristiana Arrú.
El salón, de no más de 150 metros cuadrados, acogió a los jueces vestidos con togas negras como los abogados defensores y el promotor de justicia (fiscal), Nicola Piccardi.
‘Robo agravado’
En esta primera audiencia debieron comparecer ante el tribunal dos imputados: Gabriele, acusado del delito de “robo agravado”, y Claudio Sciarpelletti, ex empleado de la Secretaría de Estado vaticana, por “favorecimiento”.
Pero solo se presentó el ex mayordomo, ya que Sciarpelletti estuvo ausente porque se sintió mal de manera imprevista, según refirió su abogado Gianluca Benedetti, quien participó en el debate y pidió perdón por el episodio.
Tras la apertura formal del proceso por el robo de documentos confidenciales del Papa Benedicto XVI y algunas precisiones iniciales, se pasó a la lectura de la lista de los testigos.
Para el juicio a Sciarpelletti fueron convocados cinco, mientras para el de Gabriele un total de ocho; algunos estaban presentes y otros no.
Entre quienes ofrecerán sus testimonios figuran Georg Gaenswein, secretario personal del Papa y de cuyo escritorio Gabriele tomó cientos de documentos reservados que fotocopió, no sólo para filtrarlos a la prensa sino también para conservarlos en su casa.
Además Domenico Giani, jefe de la Gendarmería Vaticana; Carlo Maria Polvani, un monseñor de la Secretaría de Estado; Cristina Cernetti, una consagrada que presta servicio en el apartamento pontificio, y varios gendarmes.
82 cajas de cartón llenas de material
La abogada Arrú presentó mociones de diversos tipos, una que puso en duda la competencia del tribunal, una que pidió la nulidad del envío a juicio del imputado y otras que cuestionaron algunas actividades de investigación.
Asimismo pidió a los jueces no admitir en el debate algunos documentos y las grabaciones de una cámara de seguridad, instalada después del 6 de junio pasado en el ingreso de la casa del ex mayordomo.
En ese momento se confirmó que el material secuestrado en la habitación del ex mayordomo durante el cateo del 23 de mayo pasado, antes de su arresto, era una cantidad ingente que fue contenida en 82 cajas de cartón.
Es decir, durante casi todo su servicio al pontífice (que duró unos seis años), Gabriele duplicó diariamente cientos y cientos de documentos confidenciales que luego archivó en su departamento, ubicado dentro del territorio vaticano.
Después de las mociones de Arrú el abogado de Sciarpelleti, Gianluca Benedetti, presentó sus instancias. Expresamente pidió que el proceso de su defendido se desligue de aquel del ex mayordomo.
Tras una deliberación de unos 80 minutos, en una sala contigua, los jueces comunicaron a las partes su decisión respecto a las mociones. En primera instancia determinaron conceder la solicitud de dividir los juicios, estableciendo que seguirá adelante –por ahora- el proceso a Gabriele.
Rechazaron todas las solicitudes de Gabriele
Prácticamente todas las solicitudes de la defensa del ex mayordomo fueron rechazadas por el tribunal, incluida una pericia de las huellas digitales sobre una pepita (supuestamente de oro) y la solicitud de incluir en las actas un plano de la oficina del secretario privado del pontífice.
Empero los jueces sí concedieron la “expulsión” del proceso de varios documentos, entre otros las transcripciones de unas conversaciones entre el jefe de la Gendarmería Vaticana, Domenico Giani, y Gabriele en la cárcel, en las cuales no estuvieron presentes los abogados defensores.
Finalmente y antes de cerrar la sesión, en torno a las 11:45 horas locales (09:45 GMT), el juez Dalla Torre convocó la próxima audiencia para el martes y estará dedicada solo al juicio del mayordomo, mientras el de Sciarpelleti aún carece de fecha.
México, involucrado accidentalmente
México fue involucrado incidentalmente en la primera audiencia del “juicio del siglo” en El Vaticano.
Una de las primeras acciones de la vista de este día fue la aclaración, de parte del promotor de justicia (fiscal) Nicola Piccardi, que un cheque encontrado en la casa del mayordomo en un cateo y que tenía como destinatario al pontífice, no procedía de una universidad mexicana.
Originalmente los magistrados vaticanos habían pensado que el bono, fechado el 26 de marzo de 2012, procedía de la Universidad Católica San Antonio de Guadalupe, la cual creían como una institución mexicana.
Esto porque la fecha del cheque coincide con la estancia que cumplió el Papa en México en su más reciente viaje apostólico.
En el aula del tribunal, Piccardi aclaró que esa primera información fue errada y, en realidad, el cheque fue donado por la Universidad Católica San Antonio de Murcia, en España, que recientemente abrió una filial en Cuba.
También estableció que el mismo fue dado al secretario del Papa, Georg Gaenswein, y a través de él llegó a las manos del ex mayordomo. La entrega tuvo lugar en La Habana, segunda etapa de la gira papal de marzo pasado.
El fiscal además anunció que entre las actas del juicio se incluyó una fotografía del cheque, aunque reconoció que no se le imputa un “dolo excesivo” a Gabriele en la apropiación del mismo, así como de una pepita de oro y un incunable, objetos también hallados en su casa.
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