'Mono Jojoy', un sanguinario escapista y el símbolo del terror en Colombia

Univision.com y Agencias | Sep 23, 2010 | 1:31 PM

Atacante contundente

BOGOTÁ - El "Mono Jojoy", abatido en Colombia y considerado uno de los integrantes más radicales y sanguinarios de las FARC, recibió ese alias por su habilidad para burlar al Ejército en la selva, méritos que le llevaron hasta la cúpula militar de la organización guerrillera más antigua de América.
Las posturas más violentas eran las suyas y los ataques más contundentes de las últimas décadas estuvieron bajo su dirección, como el estratega militar que doblegó al Estado y lo llevó disminuido a intentar negociar la paz en 1999.
Víctor Julio Suárez Rojas, alias "Jorge Briceño Suárez" para los guerrilleros y "Mono Jojoy" para los militares, murió ayer a los 57 años tras una vida dedicada a la lucha armada, heredada de su padre, quien en la década de los 50 del siglo pasado se alzó contra el régimen conservador de la época.
Contra el "Mono Jojoy" pesaban más de 62 órdenes de captura, 12 medidas de aseguramiento, 5 condenas en ausencia, 2 peticiones de extradición y 25 investigaciones preliminares por diferentes delitos.
EU ofrecía recompensa
Estados Unidos ofrecía una recompensa de $5 millones por su cabeza y estaba acusado de narcotráfico, terrorismo, rebelión, homicidio con fines terroristas, secuestro, asalto, extorsión, hurto y porte ilegal de armas, entre otros muchos delitos.
"El símbolo del terror", como le tildó el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, era requerido por la justicia de Estados Unidos por narcotráfico, por el secuestro de tres asesores del Pentágono y el asesinato de tres misioneros de ese país.
El jefe militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fue el comandante del Bloque Oriental, uno de los más activos y el que más golpes ha dado a la Fuerza Pública en las más de cuatro décadas del conflicto armado colombiano.
Nació el 5 de febrero de 1953 en el municipio de Cabrera, población ubicada a pocos kilómetros de Bogotá y uno de los fortines de las FARC hasta hace pocos años, en el seno de una familia de rebeldes que lo llevó a ingresar la guerrilla en 1975.
Con sangre fría
Su visión estratégica para la guerra y la sangre fría le permitieron ascender rápidamente dentro de las filas insurgentes y comandar operativos importantes en la serranía de La Macarena, zona donde tuvo su principal campamento por varios años y donde terminó perdiendo la vida.
En 1991 protagonizó el asalto a la base militar de Girasoles, en 1994 planeó el asesinato del general Carlos Julio Gil Colorado, en 1995 dirigió acciones simultáneas contra la base de antinarcóticos en San José del Guaviare y las instalaciones del Batallón Joaquín París, en el sur de Colombia.
Y en noviembre de 1998 lideró la más importante operación realizada por las FARC en su historia al ocupar durante tres días la ciudad de Mitú, capital provincial del departamento de Vaupés, donde murieron 37 personas y 56 miembros de la Fuerza Pública fueron tomados como rehenes.
Tres semanas después, el Gobierno del entonces presidente Andrés Pastrana otorgó a las FARC una zona desmilitarizada que abarcaba cinco municipios del sur de Colombia, con una extensión similar a El Salvador o Suiza, para negociar la paz.

Duro y prepotente

Por sus posiciones duras y declaraciones prepotentes en aquellos diálogos de paz se ganó el apelativo de "símbolo del terror", convirtiéndose en uno de los guerrilleros más odiados y en el principal objetivo del Estado tras la ruptura de las negociaciones.
También fue acusado del secuestro de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y de haber creado en la selva los "campos de concentración" donde centenares de policías, militares y civiles estuvieron encerrados durante años en jaulas de palos y alambres de púas.
Con la muerte del líder histórico de esa organización guerrillera, Pedro Antonio Marín, alias "Manuel Marulanda Vélez" o "Tirofijo", en marzo de 2008 por una afección cardiaca, su nombre estuvo en la baraja para ser el máximo comandante, cargo que finalmente recayó en el ala política liderada por "Alfonso Cano", alias de Guillermo León Saenz.
El "Mono Jojoy", apodo que viene de un gusano conocido como "mojojoy" y cuya habilidad es escabullirse de los depredadores de la selva, falló, sin embargo, en su último intento de fuga.
No pudo con la "Operación Sodoma", el mayor operativo de la Fuerza Pública desplegado en su historia y que llegó al campamento madre de las FARC, el que dirigía "Mono Jojoy".Un gran triunfo
El ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, ofreció una rueda de prensa en la que a través de un alta voz le dio formalmente al presidente Juan Manuel Santos el parte de victoria de la ‘Operación Sodoma’, que terminó con la muerte de Jojoy, abatido en combate, en lo que el mismo Rivera denominó “la madriguera y el corazón estratégico de las Farc”. 
“Quiero informarle, señor Presidente, que en la madrugada de ayer iniciamos operaciones en este sector en donde se asentaba la madriguera del mono jojoy”, le dijo Rivera. “Puedo confirmarle la baja en combate de alias ‘El mono Jojoy’… Le podemos confirmar que en esta operación llegamos a un campamento más de 300 metros de longitud, con un búnker de concreto y túneles de escape para burlar la acción de la Fuerza Pública”. 
Rivera le reportó al Presidente que la operación dejó cinco heridos en la tropa y produjo la muerte de Sacha, una perrita que apoyaba la labor antiexplosivos de las fuerzas militares en la zona y explicó que la ‘Operación Sodoma’ es el resultado de la labor de inteligencia del Ejército y Armada Nacional, y de un grupo integrado por miembros de todas las fuerzas armadas que llevaron a cabo la operación.
El Ministro dijo que es “el golpe más fuerte en la historia de Colombia contra esta organización terrorista”. Agregó que “estamos hablando de uno de los hombres más odiados por los colombianos”. Anunció que las Fuerzas Militares seguirán a la ofensiva y continuarán con la consigna presidencial de “arreciar, arreciar, arreciar”. 
 “Es un día de gloria, un día de júbilo para los colombianos”, dijo Rivera al destacar el estricto cumplimiento de los oficiales que supieron manejar con “absoluta discreción” la información sobre la operación.
“Las Farc se esán desmonorando por dentro”, dijo Rivera, al aclarar que, sin embargo, el país no puede asumir una actitud de triunfalismo, pues aún hay mucho por hacer para desmantelar al grupo guerrillero.
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