Sendero Luminoso busca rostro legal a 20 años de captura de su líder

AFP | Sep 12, 2012 | 6:52 PM

Intentos frustrados

LIMA, Perú - Abimael Guzmán, el líder histórico de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso, cumplió  20 años en prisión, en medio de los frustrados intentos de sus seguidores por insertarse en la vida política de Perú, ante el rechazo de una sociedad que no olvida sus acciones terroristas.
La captura de Guzmán y del estado mayor de la guerrilla, marcó el declive de Sendero Luminoso, pero sus remanentes subsistieron en alianza con el narcotráfico en valles cocaleros del sureste peruano y, según las autoridades, una rama actúa políticamente en sindicatos peruanos, con una línea moderada.
Ley de  "Negacionismo"
Los temores de un crecimiento político de esa presencia marginal llevó al gobierno en agosto a proponer una ley de "Negacionismo" que plantea enviar a la cárcel a quienes nieguen o aprueben los actos terroristas.
El gobierno considera que Sendero Luminoso busca actualmente reactivarse a través del Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), al que considera el brazo legal del senderismo.
"El Movadef no es un brazo político de Sendero Luminoso porque no hay un cuerpo, es decir una fuerza militar movilizada", dijo a la AFP Mirko Lauer, analista político y columnista del diario La República (centroizquierda).
Según Lauer, en Perú no pasa lo que ocurrió en Irlanda o Colombia: "El Sinn Fein es el brazo político del IRA porque hay un ejército irlandás republicano, las FARC igual".
La situación en el país 
"La estructura militar de Sendero Luminoso está derrotada y embargada por su propio líder, que dijo 'nada de lucha armada mientras yo esté preso'", remarca Lauer al recordar el llamado de Guzman desde prisión a imponer "una pausa a la guerra, un recodo en el camino".
La existencia de remanentes de Sendero en los valles cocaleros del sureste de Perú, en una región geográfica conocida como Vraem (Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro) no está ligada a Guzmán, que renegó de ellos por estar asociados al tráfico de drogas.
"El Sendero Luminoso del VRAEM es usurpado por unas bandas de narcotraficantes que utilizan el membrete de SL para lavarse la cara y no pasar por delincuentes", declaró Lauer a la AFP.
"Lo que vemos hoy es una cosa absolutamente guiada por la informalidad peruana: Perú tiene mineros informales, comerciantes informales y tiene ahora políticos informales de todas las ramas", sintetiza el analista sobre los aprestos políticos del Movadef.
Según otros expertos en el conflicto, existe una sensación de que los peruanos de nuevas generaciones ignoran en su mayoría lo que representó la guerra y el terror que provocó Sendero Luminoso.
"Esto se debe a que no hay partidos políticos ni debates para recordar la experiencia nefasta que significó Sendero para la historia peruana", dijo a la AFP Fernando Rospigliosi, un sociólogo estudioso de la violencia en Perú y ex ministro del Interior en 2004.
Evitar surgimiento de grupos rebeldes 
"El trabajo de investigación de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (2003) ha sido minimizado. Ese es el instrumento que había para generar debates y evitar que resurjan políticamente grupos como Sendero", agregó Rospigliosi.
Guzmán dirigió con puño de hierro a Sendero, una de las guerrillas más sanguinarias de América Latina, a menudo comparada con el Jemer Rojo de Camboya, que desató un conflicto interno que dejó unos 70.000 muertos entre 1980 y 2000 en Perú, según la Comisión de la Verdad y Reconciliación.
El jefe de Sendero Luminoso fue capturado por una unidad de inteligencia policial un 12 de septiembre de 1992 en una casa de Lima mientras veía televisión con su pareja, en un cinematográfico operativo en el que no se disparó un solo tiro.
Desde entonces Guzmán, hoy de 77 años, vive aislado en una prisión en una base naval del puerto del Callao, donde cumple una cadena a perpetuidad emitida por un tribunal militar en 1992 y ratificada en 2006 por una corte civil.
Un año después de su arresto, en 1993, Guzmán planteó un "acuerdo de paz" de cara a recuperar su libertad, pero su iniciativa fue rechazada por los sucesivos gobiernos de Perú. En ese contexto surgió el Movadef, liderado por los abogados de Guzmán, Manuel Fajardo y Alfredo Crespo, que intentó en enero pasado inscribirse como partido político.
La iniciativa naufragó porque las autoridades peruanas arguyeron que "posee una ideología que tiene como praxis la violencia para tomar el poder".
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