Mujeres migrantes, víctimas de todo

EFE | Sep 05, 2012 | 11:00 AM

Las más vulnerables

Las mujeres que cada año arriesgan su vida cruzando Centroamérica y México en busca de mejores oportunidades laborales en Estados Unidos sufren una sistemática violación de sus derechos, abusos e invisibilidad, que no cesan al final del trayecto, denunciaron víctimas y expertas.
Según cifras de Naciones Unidas, de los 214 millones de personas migrantes en el mundo, la mitad corresponde a mujeres cuyas características y motivaciones para abandonar sus lugares de origen han cambiado significativamente en los últimos años haciéndolas más vulnerables.
"Ya no solo van como dependientes, como parte de un proceso de reunificación familiar, sino que cada vez más lo hacen por razones económicas, como trabajadoras migrantes", explicó a Efe Ana Güezmes, directora Regional para México, Centroamérica, Cuba y República Dominicana de ONU Mujeres, tras una conferencia en la capital mexicana.
Esto implica que en muchos casos emprenden solas el largo viaje que las separa de su país de destino, un camino que en Centroamérica y México está plagado de peligros y amenazas, tales como "violencia sexual, trata o extorsiones" y que por miedo a ser deportadas casi nunca denuncian, un temor que se prolonga más allá del trayecto.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Migración citadas durante la conferencia en la Fundación Ford por Marcela Zamora, periodista y directora del documental "María en tierra de nadie", de los 150.000 migrantes que cada año cruzan México, entre 15 y 30 por ciento son mujeres.
Como país emisor y receptor de migrantes por su situación fronteriza con Estados Unidos, México es paso obligado para estas mujeres que, lejos de encontrar el apoyo de las autoridades, hacen frente a los abusos de las fuerzas de seguridad y la delincuencia.
Güezmes puso de relieve la necesidad de que las autoridades mexicanas cumplan las recomendaciones del último informe del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW), que reclama información más "consistente" en materia de desapariciones, muertes y abusos, así como mayor protección.
Según la representante del Equipo Argentino de Antropología Forense, Mercedes Doretti, también presente en la conferencia, en la última década se han documentado 448 casos de migrantes desaparecidos en territorio mexicano, un 25 % son mujeres.
El calvario, lejos de acabar durante el periodo de tránsito, se mantiene en el país de destino, donde el miedo a la deportación las mantiene en total invisibilidad y vulnerabilidad, dijo Michelle Brané, directora del Programa de Detención y Asilo de la Comisión de Mujeres Refugiadas.
Sin ley que les ampare
"En Estados Unidos, las mujeres sin documentos tienen miedo de presentarse ante la policía aunque las hayan violado, hayan sido víctimas de un crimen o de violencia doméstica", aseguró a Efe.
Además, denunció una realidad que cada vez se hace más habitual entre madres migrantes cuyos hijos al haber nacido en el país tienen la ciudadanía, y cuando son deportadas no pueden traerlos consigo, sino que se quedan bajo responsabilidad gubernamental.
La reconocida activista mexicana Elvira Arellano, deportada de Estados Unidos tras permanecer un año refugiada junto con su hijo en una iglesia, relató a Efe cómo en 1997 decidió emigrar por la falta de oportunidades laborales en su natal Michoacán.
El 10 de diciembre de 2002, cuando realizaba labores de limpieza de aviones en el aeropuerto de Chicago, fue detenida por agentes federales por no tener documentación y la amenazaron con llevar a su hijo a un orfanato del Gobierno.
Tras pagar una fianza de 3,500 dólares, Arellano se quedó a la espera de una sentencia que llegó en 2006 en forma de orden de deportación. Desesperada, acudió a su iglesia junto con su pequeño y allí permanecieron un año por derecho de santuario, recordó.
Cuando decidió salir casi un año después, fue deportada y separada de su hijo Saúl, por quien protagonizó una auténtica batalla mediática para recuperarlo, llegando a pedir al presidente mexicano, Felipe Calderón, su intervención.
Actualmente, como miembro del Movimiento Migrante Mesoamericano y con su hijo de trece años ya en México, es una de las caras más visibles de lucha por los derechos de las migrantes, a quienes anima a "denunciar" cualquier tropelía o violación de sus derechos "por su bien y el de sus familias".
Pero el fenómeno migratorio también afecta a aquellas mujeres que se quedan en su comunidad sin el apoyo de quien se ha ido, con el miedo de que si desaparece en el camino, tienen que hacer frente al "estigma" que produce la sospecha del abandono.
"Mi marido desapareció hace once años cuando se fue a Estados Unidos, nunca más volvimos a saber nada más de él. Yo me quedé sola con mis dos hijas pequeñas", relató a Efe Telma Acevedo, salvadoreña de 40 años, quien no pierde la esperanza de saber qué pasó con él.
A pesar de que su marido se fue acompañado por dos amigos que más tarde volvieron y explicaron que le perdieron la pista en México cuando eran perseguidos por varios agentes.
Nadie sabe de su paradero, si sigue vivo o murió en el trayecto, aunque Telma cree que esta última es la opción más probable.
"Se fue por la situación económica que estábamos pasando en nuestro país, pues no hay mucho trabajo y teníamos a los dos hijas (...) Por eso, él desesperado decidió irse para Estados Unidos y se quedó en el camino", dijo.
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