Inmigración marca diferencias en Charlotte

Univision.com | Sep 04, 2012 | 12:18 PM

Reforma migratoria vuelve a dividir a demócratas y republicanos, como en 2008

La Señora K, una inmigrante indocumentada que llegó en los noventa a Estados Unidos tras huir de su país por amenazas de muerte, cifra pocas esperanzas en una reforma migratoria en los próximos dos o tres años. “La situación está muy difícil”, dice. “Ni demócratas ni republicanos se ponen de acuerdo. Hablan mucho, dicen mucho, pero cuando llega el momento no aprueban nada. Sólo quieren los votos de nuestra comunidad”, se lamenta.
La semana pasada en Tampa, Florida, los republicanos no hablaron de reforma migratoria, sino de inmigración legal. Y en la página de internet del candidato Mitt Romney, su campaña reiteró que “Estados Unidos es una nación de inmigrantes” y reclamaron “un fuerte sistema de inmigración legal”.
Agregaron que el sistema de inmigración “no está optimizado para la economía hoy” y que el país actualmente excluye “a demasiados trabajadores que comenzarán negocios, crearán trabajos, fomentarán innovación y ayudarán a la economía”.
La Señora K, como muchos otros de los 11 millones de indocumentados que aguardan una oportunidad para legalizar sus permanencias en el país, dice que “yo no iniciaré un negocio y no crearé trabajos, pero sí seguiré criando a mis hijos para que cuando sean mayores aporten a Estados Unidos, hagan grande a este país y formen familias estadounidenses con valores estadounidenses”.
¿Habrá esperanza para la reforma migratoria en 2013? Participe en el Foro Destino 2012.El plan de Romney
El plan republicano de inmigración pide aumentar la cuota de visas para creadores de trabajos especializados, que no deje partir a los estudiantes extranjeros que se gradúen de universidades estadounidenses, que amplíe el programa de visas para trabajadores temporales, que se selle la frontera con México y evitar que los turistas ignoren “la duración de sus visas y se queden en el país ilegalmente”.
Respecto a la reunificación familiar, recomiendan acelerar el proceso para que residentes legales permanentes y ciudadanos aceleren el pedido de sus cónyuges e hijos menores de edad solteros. Y sobre las visas temporales, la campaña asegura que Romney hará que el sistema “funcione para los empleadores y los inmigrantes. Nos desharemos de los requisitos innecesarios que retrasan la expedición de una visa y aceleraremos la tramitación de las solicitudes”.
Y agrega que Romney también “protegerá la inmigración legal y los más de 4.5 millones que están esperando para entrar a Estados Unidos legalmente tomando una posición firme contra la inmigración ilegal. Él cree que la inmigración ilegal debe acabar y tiene un historial probado de avanzar ese objetivo”.
No los miran
“Nosotros no existimos dentro de ese plan”, dice la Señora K. “Aquí estamos, somos 11 millones, trabajamos, luchamos, pagamos impuestos, educamos a nuestros hijos estadounidenses, les inculcamos el respeto a las leyes de Estados Unidos, que amen a su país, que lo protejan, que lo cuiden, que lo lleven por el buen camino hacia el futuro, los sostenemos en la tristeza y en la enfermedad, celebramos sus victorias en la escuela, lloramos cuando nos atacan, enviamos a nuestros hijos a la guerra, pero somos como invisibles. Nos ven, pero no quieren que nos vean. Pero quieren el voto de nuestra comunidad para conseguir la Casa Blanca”.
El plan de Romney también habla de seguridad fronteriza, completar la valla de alta tecnología aprobada por el Congreso en 2006 y que en 2011 fue cancelada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) por que no funcionaba y por cara, y de hacer obligatorio el Sistema de Verificación de Empleo (E-Verify), creado bajo el gobierno republicano de George W. Bush como parte de las respuestas a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
No más indocumentados
También menciona que “el gobernador Romney se opone a todos los imanes que atraen a los inmigrantes ilegales a venir a nuestro país ilegalmente y permanecer aquí”, y añade que “hará cumplir la ley migratoria federal en su totalidad” y que trabajará con el Congreso “para darle a los residentes permanentes legales la misma prioridad que a los ciudadanos cuando están solicitando traer a sus esposos, esposas y niños menores de edad a los Estados Unidos”.
Finalmente, el proyecto migratorio republicano anota que Romney “se opone a la amnistía porque él cree que es un imán que fomenta la inmigración ilegal”, y reitera que “se opone absolutamente a cualquier política que permitiría a los inmigrantes ilegales a ‘colarse’ en la fila.
“No hay espacio para nosotros”, dice la Señora K. “No existe posibilidad alguna de que nos escuchen, se enteren de nuestros sufrimientos, nuestros desvelos por nuestros hijos nacidos en Estados Unidos. Somos personas, muchos compartimos las mismas creencias religiosas que los políticos que legislan en Washington DC o dirigen a este gran país. ¿Por qué entonces nos ven como un asunto ilegal, una malformación de la sociedad? Tanto ellos como nosotros tenemos mucho en común: amamos a Estados Unidos, lo respetamos, criamos y cuidamos a nuestros hijos, creemos en el mismo Dios de ellos y pagamos nuestros impuestos. No somos tan diferentes como nos pintan”.
El plan de Obama
En la otra ribera están los demócratas y la campaña de reelección del Presidente Barack Obama. En 2008 el mandatario prometió una reforma migratoria durante el primer año de su mandato, esto es en 2009, pero la crisis económica, el rescate financiero de $765 mil millones, las guerras en Irak y Afganistán y el debate de la reforma de salud, entre otros temas de mayor interés nacional, postergaron el compromiso.
El partido demócrata tenía mayoría en la Cámara de Representantes (más de los 218 votos para aprobar la reforma migratoria) y 59 en el Senado (de 60 q1ue se necesitaban). Pero al menos 10 asientos eran ocupados por legisladores que habían sido electos en estados donde la mayoría de los electores que los favorecieron rechazaban la reforma migratoria. Eso obligó a Obama a buscar un apoyo republicano que nunca tuvo.
“La reforma migratoria se arregla en el Congreso”, dice la Señora K. “Pueden prometer cualquier cosa durante una campaña presidencial, a favor o en contra de los indocumentados, pero todo se arregla en los pasillos del Congreso. ¿Para qué entonces decirnos qué harán con nosotros? Pues, votos. Sin el voto latino no hay sillón en la Casa Blanca. Y sin nosotros, los hispanos, muchos trabajos que los estadounidenses no quieren hacer no serían cubiertos por nadie. Valemos mucho más de lo que dicen ambos partidos”.
Qué dice el presidente
Como en 2008, Obama vuelve a mencionar la urgencia de una reforma migratoria que legalice la permanencia de la mayoría de los 11 millones de indocumentados, en particular aquellos que llevan tiempo en el país, pagan impuestos, hablan inglés y carecen de antecedentes criminales.
También respalda la aprobación en el Congreso de una ley permanente para los Dreamers, jóvenes indocumentados que ingresaron siendo niños a Estados Unidos y que puedan recibir la residencia permanente y, cinco años más tarde, gestionar la ciudadanía estadounidense.
“Pero el Presidente sabe que, de ser reelecto, necesita el voto de los republicanos. Quizás ninguno consiga la mayoría en las cámaras, por lo que deben negociar. Pero al paso que van no hay mucho que puedan avanzar en esto. Así las cosas, en los próximos dos o tres años veremos cómo el clima de Arizona y Alabama se contagia en otros estados.
Las vidas, los sueños, y las esperanzas de los indocumentados se ahogan en la incomprensión política, asegura la Señora K.
Sobre el compromiso de Obama hecho en 2008, los republicanos apuntan que “como candidato presidencial, él (el Presidente) prometió tratar el problema de la inmigración durante su primer año. Tres años y medio más tarde, el país todavía está esperando su plan”, pero no mencionan que en el Congreso no están dispuestos a hablar de legalización de indocumentados.
Posturas polarizadas
Para el activista Juan José Gutiérrez, presidente del movimiento “Vamos Unidos USA”, en Charlotte los demócratas no utilizarán la plataforma para que el Presidente responda a todos los ataques lanzados la semana pasada por los republicanos en Tampa. “Obama hará planteamientos y explicará cómo sería su segundo mandato. Y no creo que prometa como en 2008, sino que dedicará su esfuerzo en servir a los intereses de quienes lo apoyamos”.
Hablando de reforma migratoria, Gutiérrez estima que esta semana quedará el escenario polarizado, entre una propuesta antiinmigrante republicana y una reforma migratoria demócrata.
“El mandatario dibujará a los republicanos como obstruccionistas, obstinados en contra de los indocumentados”, apuntó.
El activista, sin embargo, dijo que el presidente tiene puntos favorables que mostrar en Charlotte. “Uno de ellos es la Acción Diferida a favor de los Dreamers, y otros el anuncio hecho en enero de modificar la Ley del Castigo, para permitir que cónyuges e hijos solteros menores de 21 años de ciudadanos estadounidenses puedan beneficiarse de la reunificación familiar”.
“Pero hay un punto delicado”, recordó la Señora K. “En los últimos tres años fiscales se ha deportado a más inmigrantes que en todos los años anteriores. Tres récords sucesivos nos tienen a todos sin dormir. Es una pesadilla de todos los días que amarga a nuestras familias. Todos los días rezamos para que no nos arresten, los encarcelen, nos quieten a nuestros hijos y nos manden a un país del cual escapamos para salvar nuestras vidas. Eso no es justicia”.
Nada más que "piropos"
Si bien el nuevo anuncio de un amplio respaldo a una reforma migratoria (cuatro años después de la primera promesa de campaña) atraerá la atención de los votantes hispanos (alrededor de 22 millones registrados y de los cuales se espera que acudan a las urnas 12 millones, y según encuestas arriba del 65% se inclinan por Obama), para el periodista y analista político Alan Rivera se trata de “piropos a nuestra comunidad para sacar a las urnas a los posibles (10 millones) de electores” (indecisos).
En Charlotte el Presidente “no responderá a todos y cada uno de los ataques que la semana pasada le lanzaron los republicanos en Tampa. No creo que lo haga puntualmente el presidente (el jueves durante su discurso de aceptación), pero sí creo que aprovechará la ocasión para hablar de economía y desempleo, para recordar el país que recibió en 2008, con una economía en quiebra y colapsada de manos de los republicanos y que su gobierno evitó el colapso del país y que recién estamos saliendo del hoyo, y que son necesarios otros cuatro años”.
“También es casi seguro que el Presidente hable de Irak, de Osama bin Laden y de Afganistán, éxitos suyos que deben subrayarse en ésta convención (…) Pienso que en general dirigirá un discurso muy simple y sencillo que refleje que "estamos saliendo de la crisis que ellos dejaron". Su principal debilidad (la economía) se convertirá en otra fortaleza. Este es uno de los objetivos que buscará en esta convención”.
La Señora K no pierde la esperanza. “Al final del día vamos a conseguir que nos miren. Usted se preguntará por qué. MI respuesta es una sola: nuestros hijos son tan estadounidenses como el Presidente o el candidato Romney. Por sus venas corre sangre orgullosa de ser estadounidenses que nosotros les inculcamos, sus padres sin papeles que venimos a este país en busca de un sueño. Y ese sueño sigue vivo en nuestros corazones”.
©Univision.com
Commentarios