Ni Obama ni Romney pueden afirmar quién ganará la elección de noviembre

Univision.com | Sep 08, 2012 | 5:31 PM

El voto indeciso, y no los hispanos, inclinarán la balanza el martes 6 de noviembre

MIAMI, Florida - La victoria del presidente Barack Obama en los comicios del martes 6 de noviembre no está garantizada. Tampoco el triunfo de su adversario, el republicano Mitt Romney. Por mucho que sus campañas traten de hacer creer que tienen en sus manos la conquista de la Casa Blanca, tanto demócratas como republicanos hacen esfuerzos extraordinarios no tanto para convencer a los últimos indecisos que quedan, sino para sacar al mayor número de electores posibles a las urnas, o sembrar la duda para que se queden en casa y con ello establecer una diferencia estratégica que se traduzca en gloria.
El agosto una encuesta de NBC, The Wall Street Journal y Telemundo reveló que la dupla demócrata integrada por el Obama y el vicepresidente Joe Biden cuenta con el 63% de la intención del voto hispano, quienes marcan una distancia de 35 puntos por sobre la dupla republicana integrada por el ex gobernador de Massachusetts y el congresista de Wisconsin, Paul Ryan. ¿Será esto suficiente para que el mandatario sea reelecto?
Simultáneamente, una muestra de The Associated Press y GfK precisó que, en general, 47% de los votantes registrados dijeron que planean respaldar la reelección de Obama y Biden, mientras que el 46% se pronunció a favor de Romney y Ryan. Ambas campañas de distancian apenas por un punto y el margen de error de la encuesta es más menos tres.
Una semana más tarde de aquellas muestras, una tercera encuesta elaborada por The Washington Post y la cadena de televisión ABC, señaló que Romney aventaja ligeramente con un 47% a Obama, quien tiene el 46% de la intención de voto faltando poco más de 10 semanas para la elección.
Finalizada la convención nacional republicana en Tampa, Florida, y la demócrata en Charlote, Carolina del Norte, los números se mantienen.
¿Quién ganará? ¿Será reelecto Obama? ¿Reconquistarán los republicanos la Casa Blanca? ¿Quién inclinará la balanza? ¿Cuáles son los estados clave? ¿Serán los hispanos los que como en el 2000, el 2004 y el 2008 decidan al próximo presidente de Estados Unidos? ¿O serán los indecisos? ¿Y qué pasa si una importante parte de los electores se deprime y se queda en casa?
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El talón de Aquiles de Obama
Los republicanos utilizan la crisis económica para golpear y erosionar la candidatura Obama por todos los medios posibles. Y los demócratas no han sabido responder a los ataques. O por lo menos revertirlos y sacudirse la imagen de haber fallado.
“Me parece que en esta tarea, la campaña de Romney ha logrado mejores resultados”, dijo el periodista y analista Alan Rivera en una columna de opinión enviada a la página de Univision.com. “Su mensaje es muy claro y sencillo: A usted le va mal porque el país está mal y el país está mal porque Obama no sabe cómo salir de la crisis. Hay que sacarlo de la Casa Blanca. La solución soy yo: un empresario exitoso y millonario: el sueño americano hecho hombre”.
Rivera agregó “como vemos, se trata de un mensaje sencillo que se viene martillando en la mente de los electores desde hace varios meses y, con mayor intensidad, cada día que pasa. Un mensaje que tiene tres partes muy simples: Primero, a usted le va mal; segundo, Obama es el culpable; y. tercero, Romney es la solución.
La crisis financiera estalló en 2008 durante el segundo mandato de la administración del republicano George W. Buch. Los republicanos perdieron el poder y lo recuperaron los demócratas, quienes usaron como punto de comparación los éxitos económicos conseguidos por la administración del presidente Bill Clinto (2003-2001) .
Cuatro años más tarde pareciera que se borró la memoria de los electores y la crisis, de la cual Estados Unidos no ha podido salir, se ha transformado en un dolor de cabeza para Obama y su campaña de reelección.
El talón de Aquiles de Romney
En la campaña presidencial 2008 Obama prometió  a los hispanos  que en el primer año de su gobierno empujaría una reforma migratoria. No tuvo los votos suficientes en el Congreso y el compromiso quedó inconcluso. A pesar de tener 59 asientos en el Senado (se necesitaban 60 para obtener la mayoría necesaria) y el apoyo suficiente en la Cámara de Representantes,  entre 10 y 12 senadores demócratas se opusieron a los planes del presidente porque habían sido electos en estados donde la mayoría de sus electores no quiere legalizar a los inmigrantes indocumentados.
Otros debates de mayor importancia nacional como las guerras en Irak y Afganistán, la reforma de salud, el debate energético y la crisis financiera ayudaron a engavetar una solución migratoria.
En la elección de medio tiempo de noviembre de 2010 los republicanos arrebataron el control de la Cámara de Representantes con un fuerte discurso antiinmigrante y consiguieron disminuir la cuota de poder de los demócratas en el Senado. En 2011 anunciaron que no respaldaban una vía de legalización para extranjeros sin papeles y a principios de 2012, en el arranque de su campaña, Romney anunció un plan de autodeportaciones, que vetaría el DREAM Act si lo aprueba el Congreso y recomendó leyes similares a la SB1070 de Arizona, la primera en su tipo que criminalizó la estadía indocumentada, un acto que en el resto de los estados sigue siendo una falta de carácter civil no criminal.
Romney, al igual que la mayoría de los republicanos, no favorece una solución migratoria generosa para los 11 millones de indocumentados. Obama lo menciona cada vez que puede y culpa a los republicanos –sin mencionar que nunca tuvo los 59 votos seguros en el Senado- por la falta de una reforma de inmigración para legalizar a los indocumentados. Pero por más que machaque una y otra vez sobre el tema, todo pareciera indicar que esa postura no le causará a Romney mayor daño en sus aspiraciones para llegar a la Casa Blanca. Por lo menos eso se lee en la reciente encuesta del diario The Washington Post y la cadena ABC, porque lo más probable es que no serán los hispanos quienes decidan en noviembre, sino los indecisos.
Codo a codo
“La contienda está tan reñida, que lo más seguro es que ambas campañas continúen o quizás aumenten el tono negativo en las próximas nueve semanas”, dijo a Univision Interactive Media (UIM) Katherine Vargas, Directora de Comunicaciones del National Immigration Forum (Foro Nacional de Inmigración –NFI-). “Pero al enfocarse en echarse la culpa el uno al otro, ambos candidatos están perdiendo la oportunidad de definir claramente su visión de cómo avanzar en soluciones migratorias”, agregó.
Vargas apuntó que “encuesta tras encuesta, se demuestra que el público estadounidense apoya un proceso migratorio funcional y práctico. Sin embargo, ambos partidos han hecho el cálculo político que explotar el polémico tema migratorio es bueno para las elecciones, pero eso no sirve a los intereses de este país. Lo que deberían hacer ambos candidatos es demostrar liderazgo y avanzar un debate honesto y pragmático de cómo podemos mejorar nuestro sistema migratorio”.
No sólo Vargas cree que la campaña recrudecerá en las 10 semanas que restan de campaña. “Veremos una contienda mas sucia que la mostrada hasta este momento por ambos partidos, porque los asesores de Romney saben que para remontar la ventaja que aún mantiene el Presidente (entre los electores hispanos) hay que manejar un mensaje negativo, y los estrategas de Obama saben que para mantener su pequeña ventaja, pero al fin ventaja, no pueden recibir golpes bajos que se queden sin una respuesta contundente, fuerte de su parte”, dijo a Univision.com Juan Jose Gutiérrez, presidente de la organización Vamos Unidos USA, en Los Angeles, California.
Respecto al talón de Aquiles de Obama y las acusaciones de Romney sobre la responsabilidad del presidente en la crisis económica, el activista dijo que “no creo que la memoria de los votantes sea tan corta y que ya hayan olvidado que el responsable directo del desastre económico de los últimos cuatro años fue el ex-presidente Bush. Lo que pasa es que la desesperación de los afectados por la crisis demanda resultados mejores que los obtenidos hasta el momento y el mensaje de la campaña de Romney los confunde, los hace vacilar”.
Batallas clave
Una guerra no se gana librando una sola batalla. Los republicanos lo saben y apuestan a victorias múltiples en varios frentes a la vez. Como los estados clave que deciden finalmente la contienda presidencial, los que aportan el mayor número dce delegados posibles y que por ahora ni Obama ni Romney tienen bajo el brazo.
“Los republicanos saben que no van a tener la aprobación hispana que tuvo Bush, pero sí están consientes de que tiene que aumentar por 6 puntos la aprobación actual que tiene Romney para poder ganar”, dijo la analista Helen Aguirre Ferre. “Con 30% del voto hispano pueden ganar en algunos de los estados en juego (entre ellos Colorado, Florida y Ohio). Saben que a pesar de que una importante mayoría de hispanos apoyan a Obama, están tan consientes como los Demócratas que no tienen el mismo entusiasmo para salir a votar por Obama como en el 2008. Eso es significativo”, agregó.
Aguirre se refiere a los indecisos. Por ejemplo, en 2008 acudieron a las urnas 10.2 millones de electores hispanos y de ellos 6.7 millones votaron por Obama. Pero unos 8 millones de electores latinos se quedaron en casa y dejaron que otros tomaran decisiones por ellos.
Para noviembre se espera que entre 21 millones y 22 millones de electores hispanos estén aptos para emitir voto y las organizaciones pro inmigrantes estiman que podrían participar 12 millones. Con estas cifras, los resultados de la encuesta The Associated Press y ABC cobran mayor preocupación para ambas campañas, tanto la de Obakma como la de Romney, porque al final de cuentas son quienes no tienen una decisión o están desencantados con las propuestas en juego quienes inclinarán la balanza, ya sea otorgándole a Obama la reelección o dándole una victoria poco esperada a Romney.
Todo es probable
Rivera dice que los demócratas están apostando porque el mayor número de electores hispanos vayan a las urnas, en lo posible 20 millones y que el 70% de ellos respalde a Obama para que gane la reelección sin contratiempos.
“Creo que los latinos van a votar por Obama de forma abrumadora y es probable que se llegue al 70%, pero será un voto por conveniencia y no por convicción”, asegura. “A estas alturas me parece que está claro que Romney y los republicanos sólo darían forma a más racismo y discriminación del que se ha exacerbado en los últimos cuatro años. Ni demócratas ni republicanos nos garantizan nada. Es decepcionante decirlo, pero es verdad. Cada una de las leyes, normas y beneficios para nuestra comunidad serán porque los conquistemos y no por concesión de demócratas o republicanos. Me parece que así como la comunidad negra se hizo respetar en este país, la comunidad latina tendrá que hacerlo”.
La preocupación crece a medida que se acerca el martes 6 de noviembre. “La elección cerrada denota no sólo que los votantes indecisos todavía no tornan su mirada a la contienda presidencial, sino la importancia que tendrá el nivel de participación”, dijo Maribel Hastings, Asesora Ejecutiva de America´s Voice. “Cada voto será vital y el de los hispanos es uno de los mejores ejemplos, sobre todo en estados electoralmente ricos y quizá en otros no tradicionalmente hispanos, donde este sector podría marcar la diferencia”.
Agregó que “Romney y los republicanos siguen lejos de cerrar el trato con los votantes latinos por la retórica antiinmigrante y antihispana que sigue emanando de sectores de este partido y del hecho de que el liderazgo, incluyendo Romney, opta por no abordar el problema como si ignorándolo se resolviera”.
“La estrategia republicana sigue siendo apuntar los defectos de Obama sin ofrecer especificidades sobre muchas de sus propuestas, sobre todo en inmigración”. Y subrayó que si bien “Obama tiene el voto latino de su lado, su principal reto sigue siendo garantizar que el 6 de noviembre se presenten a votar en las cifras requeridas para garantizar su reelección”.
Eso significa que con los números actuales reflejados en las encuestas, ni Obama ni Romney saben quién ganará. Serán los indecisos, y entre ellos más de 10 millones de votantes hispanos.
“Será una especie de guerra por movilizar a sus bases porque el bando republicano apuesta a que su base estará más motivada para votar que la base de los demócratas. Y esa será la clave: el nivel de entusiasmo y motivación para acudir a las urnas”, enfatizó Hastings.
Posibles escenarios
Jorge Mario Carera, Director de Comunicaciones de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes en Los Angeles (CHIRLA), comentó que la elección del 6 de noviembre “es una prueba de fuego para los Latinos. O nos hacemos notar o esperamos cuatro años más para que nos pongan atención”. Y que “aún un con una participación notable a nivel federal, los temas que le importan al electorado latino los tendremos que abordar en cada estado, a nivel local, porque es precisamente ahí donde se están librando batallas campales para restablecer valores estadounidenses como la libertad, la oportunidad y la felicidad”.
Si la elección fuera hoy, como dice la encuesta de The Associated Press y la cadena ABC, Romney podría ganar con una diferencia de un punto. Y si consigue esa diferencia en los estados clave, le arrebata la Casa Blanca a Obama en las puertas de la Oficina Oval.
Pero si en las 9 semanas que restan los demócratas consiguen movilizar al mayor número de indecisos latinos posible de los 10 millones de electores estimados, y el 70% de ellos se inclina por Obama, el presidente obtiene la reelección, sobre todo considerando que un porcentaje importante de esos electores sufraga en estados clave como Florida, Colorado y Ohio.
Sin lugar a dudas el martes 6 de noviembre de 2012 será un día histórico en Estados Unidos.
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