Paul Ryan, la voz sin complejos del conservadurismo fiscal

EFE | Aug 28, 2012 | 9:41 AM

Ryan es una apuesta arriesgada para Romney, en gran parte por su intento de abordar temas delicados como la reforma del Medicare

TAMPA, Florida - El congresista Paul Ryan, de 42 años, se convertirá esta semana en el candidato republicano a la vicepresidencia de Estados Unidos.
Se trata de un político joven pero experimentado, curtido en Washington D.C., y un defensor sin tapujos de la contrarreforma del sistema sanitario y de reducir el déficit, pero sin tocar la partida de Defensa.
En 1999, a los 28 años, cuando ganó por vez primera su asiento en el Congreso por su estado natal de Wisconsin, Ryan era el segundo político más joven en la colina del Capitolio.
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Recortes de impuestos
No le llevó más de cinco años convertirse en voz de los recortes de impuestos y de una política económica con más peso del sector privado, pese a que por aquel entonces la "guerra contra el terrorismo" era el centro de la agenda.
En 2004, el casi desconocido Ryan, con sus característico pelo levantado y sus chaquetas demasiado grandes, intervino en la Convención Republicana de Nueva York para exponer sus ideas económicas que ya hablaban de desviar parte de las aportaciones en pensiones a fondos privados.
Ryan, huérfano de padre desde los 16 años, tiene una hija y dos hijos con su esposa Janna, una abogada de familia liberal, graduada en español, que trabajó en Washington para la consultora PricewaterhouseCoopers.
Conservador modélico
El candidato a vicepresidente y presidente del Comité Presupuestario de la Cámara de Representantes se ha forjado una imagen de político conservador modélico.
Desde que llegó al Congreso decidió vivir en su ciudad natal de Wisconsin, Janesville, en lugar de trasladarse a Washington, D.C. como la mayoría. Allí, rodeado de los suyos, depuró una imagen de padre de familia, aficionado a la caza y un habitual del gimnasio.
En la arena política no ha perdido el tiempo y ha conseguido levantar tanto aplausos como críticas con sus ideas económicas ultraconservadoras, alineadas con las propuestas de los simpatizantes del movimiento del Tea Party.
Guerra al presupuesto
Ryan ha tomado en los últimos años las riendas de la política presupuestaria republicana, que prevé fuertes recortes en programas sociales, educación, infraestructuras o desempleo y plantea transferir poder federal a los estados para reducir el déficit.
La única partida intocable en el presupuesto -o, como lo llama Ryan "camino hacia la prosperidad"- sería Defensa.
Su objetivo es reducir el déficit desde el actual 7,8% del PIB al 3% para 2015 y acabar progresivamente con la abultada deuda pública que se gestó durante los años del anterior presidente republicano, George W. Bush.
El número dos de Romney
Ryan es una apuesta arriesgada para Romney, en gran parte por su intento de abordar temas delicados como la reforma del Medicare, el programa sanitario para mayores de 65 años y discapacitados que beneficia a 49 millones de estadounidenses.
Los $549 mil millones que costó al Estado ese programa en 2010 han llevado a Ryan a sacar a debate el tema de la reforma, nada más ser presentado en Norfolk (Virginia) por Romney como su segundo en la carrera presidencial, en un evento lleno de simbología patriótica, el 11 de agosto.
El plan es privatizar parcialmente el Medicare para 2022, acabar totalmente con la reforma sanitaria de Obama y transferir parte del coste de la Seguridad Social al sector privado, algo que podría no acabar por convencer a muchos de los votantes de mayor edad.
Qué dicen los demócratas
Los demócratas tachan a Ryan de "radical" y de ser un político que quiere acabar con el sistema social estadounidense tal y como existe en la actualidad.
Algunos analistas creen que Ryan es inexperto, aunque su inesperada llegada a la primera plana de la política estadounidense ya ha permitido que Wisconsin, su estado de origen, haya dejado de inclinarse a favor de Obama en las encuestas para pasar a ser disputado y clave para los comicios de noviembre.
Ryan se ha convertido en parte importante del núcleo más conservador de los republicanos y ha trabajado intensamente en promover a nuevas generaciones de políticos más a la derecha que sin duda le arroparán en esta Convención Republicana en la que adoptará su nuevo papel de "número dos" de Romney.
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