Hallan 60 cadáveres maniatados en la periferia de Damasco

Univision.com | Aug 16, 2012 | 2:05 PM

Siria está al rojo vivo

Un total de 60 cadáveres, que estaban maniatados y no han podido ser identificados, fueron hallados en un vertedero cerca de la población de Qatana, en la periferia de Damasco, según informó a Efe un activista de la zona.
Citado por la agencia, Omar Hamza, portavoz del Consejo del Comando de la Revolución en Rif Damasco, dijo vía internet que se trata de "una ejecución sumaria", mientras que los opositores Comités de Coordinación Local señalaron que lo sucedido parece ser "una nueva masacre de las fuerzas del régimen sirio".
El activista explicó que los cuerpos estaban maniatados y fueron descubiertos en el citado vertedero, situado en el área de Ain Radwan, por habitantes de localidades cercanas.
Poco después del hallazgo y antes de que pudieran identificar los cadáveres, las fuerzas gubernamentales llegaron al vertedero y se llevaron los cuerpos, según Hamza.
Responsabilizan al Ejército sirio
Por su parte, el grupo Comisión General de la Revolución Siria informó en un comunicado de que en la zona de Ain Radwan está desplegada una brigada del Ejército sirio, que podría ser la responsable de lo sucedido.
Desde el comienzo de la revuelta contra el presidente, Bachar al Asad, en marzo de 2011, los grupos opositores han denunciado en reiteradas ocasiones la comisión por parte de la tropas del régimen de ejecuciones sumarias de civiles.
Este suceso coincide con otra masacre en la ciudad de Alepo (norte), donde el impacto de cuatro proyectiles en una panadería causó la muerte de al menos 40 personas, de acuerdo a las informaciones de los activistas.
Además, continúan los bombardeos de las tropas del régimen sirio en todo el país y los combates entre estas y los rebeldes, en especial en Alepo, la periferia de Damasco, Idleb (norte) y Deir el Zur (este).
Rebeldes amenazan pedir ayuda a Al Qaida
Por otro lado, AFP informó que los rebeldes de Alepo, principal ciudad del norte de Siria, amenazaron con recurrir a la red Al Qaida para obtener ayuda si Occidente mantiene su negativa a proporcionar armas a los insurgentes sirios para combatir a la fuerzas del presidente Bashar al Asad.
"No queremos a Al Qaida aquí, pero si nadie nos ayuda, nos aliaremos con ellos", explica exasperado Abu Amar, comandante rebelde de Bab al Nasr, en el centro de Alepo escenario de violentos combates desde hace casi un mes.
"Apuesto que si esos combatientes vienen, lavarán el cerebro de los habitantes y que si entran en Alepo la ciudad se convertirá en su base en tres meses", sentencia.
La oposición pide regularmente a la comunidad internacional, paralizada por sus divisiones, reaccionar para impedir que Asad continúe su represión contra la revuelta, que, poco a poco, se transformó en oposición armada.
Reclama una "zona de exclusión aérea" similar a la instaurada durante la revuelta en Libia en 2011, o la entrega de armas a los rebeldes del Ejército Sirio Libre (ESL, compuesto por desertores y combatientes civiles) mal equipado frente a la capacidad militar de las tropas del régimen.
Según los expertos, cuanto más se alargue el conflicto, aumenta el riesgo de que se radicalice.
Estos últimos meses, varios informes reflejaron la llegada a Siria, a través de Turquía, de numerosos yihadistas, pero combatientes y expertos afirmaron que Al Qaida no estaba presente como fuerza organizada.
En julio, en Alepo, un periodista de la AFP encontró combatientes extranjeros que afirmaban proceder de Argelia, Chechenia, Francia y Suecia.
Otro periodista de la AFP descubrió combatientes árabes, algunos sauditas, en un puesto fronterizo entre Turquía y Siria. Osman Karahan, abogado turco, perseguido en su país por supuestos lazos con Al Qaida, murió en combates en Alepo.
El riesgo de Al Qaida
Expertos señalaron que, aunque Al Qaida no estaba presente en el territorio como organización, algunos grupos comenzaron a utilizar sus métodos.
Washington, que durante mucho tiempo acusó a Siria de hacer la vista gorda sobre los yihadistas que atravesaban su territorio para combatir en Irak, se negó oficialmente a proporcionar armas a los rebeldes, ante el temor de que lleguen a Al Qaida.
En febrero, el jefe de Al Qaida, Ayman al Zawahiri, apoyó públicamente la revuelta siria, pero los rebeldes calificaron su llamamiento de "injerencia".
Desde el principio de la revuelta en marzo de 2011, Asad afirma combatir un complot urdido por el extranjero y una insurrección islamista de "grupos terroristas armados".
La oposición siria rechaza este discurso e insiste en que reclama la libertad y la democracia, mientras que los grupos como Al Qaida buscan el establecimiento de un Estado islámico.
Pero los rebeldes se encuentran divididos sobre este tema y algunos están dispuestos a un pacto con grupos radicales para acabar con Asad.
"El principal objetivo es parar el derramamiento de sangre en Alepo. Si ni Occidente, ni los árabes nos ayudan, pediremos a Al Qaida detener este baño de sangre", declara Bara al Halabi, un militante de Alepo que aseguró que este tipo de alianza solo puede ser provisional.
"Al final, serán los habitantes de Alepo quienes decidan su futuro. Y el pueblo que se levantó y combatió a un dictador como Bashar al Asad podrá después combatir también a Al Qaida", estima.
Mueren más de 40 civiles tras bombardeo aéreo
A su vez, la agencia Notimex informó que un bombardeo aéreo en un barrio residencial de la ciudad de Azaz, en el norte de Siria, causó la muerte de al menos 40 civiles, incluidos mujeres y niños, y heridas a más de un centenar, denunció hoy Human Rights Watch (HRW).
Tras visitar Azaz, cerca de la frontera con Turquía, el grupo de defensa de los derechos humanos documentó que un avión de combate del ejército sirio lanzó el miércoles al menos dos bombas que destruyeron una manzana completa de viviendas.
“Ese horrendo ataque mató e hirió a docenas de civiles y destruyó una manzana completa de viviendas. Una vez más, las fuerzas del gobierno sirio lanzaron ataques con un monstruoso desdén por las vidas de civiles”, declaró Anna Neistat, directiva de HRW.
El organismo indicó que dos centros de operación del Ejército Libre Sirio cercanos a la zona destruida pudieron haber sido los blancos de la fuerza aérea.
Designaciones del presidente
Efe informó que el presidente sirio, Bachar al Asad, designó tres ministros y a un nuevo gobernador de la provincia y ciudad de Alepo (norte), que es escenario desde hace un mes de duros combates entre el Ejército y los rebeldes.
Los cambios fueron anunciados en dos decretos difundidos por la agencia oficial siria, Sana, que no especificó los motivos por los que se llevaron a cabo ni informó previamente de la destitución de los responsables anteriores.
Mediante el decreto 309, Al Asad nombró a Adnan Abdo al Sojni ministro de Industria; a Nechm Hamad al Ahmad, de Justicia; y a Saad Abdel Salam al Naif, de Sanidad.
Los miembros del actual Gobierno sirio, que incluye algunas figuras de la oposición interna, juraron sus cargos el pasado 26 de junio, en el marco de una remodelación que situó al hasta entonces titular de Agricultura, Riad Hiyab, a la cabeza del Ejecutivo.
Sin embargo, Hiyab desertó a principios de mes, convirtiéndose en el político de mayor rango en unirse a la oposición, y fue sustituido por Wael al Halqi, que ocupaba la cartera de Sanidad, para la que hoy ha sido nombrado Al Naif.
Por su parte, Al Sojni reemplaza a Fuad Kurdi en Industria, y Al Ahmad a Radwan Habib en Justicia.
En cuanto al gobernador de Alepo, el presidente sirio designó al que fuera vicegobernador, Mohamed Wahid Eqad, y era miembro de la Oficina Ejecutiva del Departamento de Comercio e Industria sirio.
Eqad sustituye en el puesto a Muafeq Jaluf, sin que hayan trascendido tampoco las razones por las que se efectúa este cambio, aunque coincide con un momento especialmente sensible en Alepo.
Los combates por el control de esta ciudad prosiguieron hoy, en medio de bombardeos de las tropas del régimen sirio contra los feudos de los rebeldes.
Rebeldes sirios, despiadados con los 'traidores'
Varios rebeldes empujan a Ahmad, de 23 años, con la culata de sus rifles por la espalda para que deje de arrastrar los pies y se dé prisa en esta casa de Rankus (40 km al norte de Damasco) donde Asad, el jefe de la brigada local, ordena que sea conducido inmediatamente al baño.
La agencia France Press indicó que el comandante entra sobresaltado al baño y golpea en cuatro ocasiones la cara del muchacho, que comienza a llorar. "El león de Rankus", como lo llaman sus hombres, pide a un subordinado un pedazo de manguera de plástico de un metro de largo, lo dobla por la mitad y ordena cerrar la puerta del baño.
Minutos después, un rebelde sale del baño portando toda la ropa del muchacho y la tira al suelo con desprecio, junto a la puerta de la cocina. Los latigazos se suceden. Uno tras otro, acompañados de un largo quejido y de un llanto que va perdiendo fuerza con cada restallido del látigo de plástico. Se escucha a Asad maldiciendo e insultando al soldado.
"Ha intentado vender a Abu Hatab", líder de la unidad guerrillera Aljadra, afirma Mahmud a la AFP.
"Creemos que lo condujo hasta un checkpoint colocado por las tropas del régimen para que lo mataran, pero le ha salido mal la jugada. Hablará, si es listo hablará", sentencia apurando, nervioso, un cigarrillo.
Los golpes y los malos tratos al prisionero duran más de dos horas de manera ininterrumpida. Varios soldados se van turnando para golpear al muchacho mientras lo interrogan. La noche va ganando terreno y los soldados paran a descansar y para el Iftar (ruptura del ayuno en Ramadán).
"¿Qué haríais vosotros en mi lugar?", pregunta Abu Hatab. "En la nueva Siria a los traidores los meteremos en prisión, pero ahora estamos en guerra y no tenemos prisiones. Su final está claro", sentencia el líder guerrillero.
"En Siria, a los traidores los matamos. No tienen honor, de hecho no conocen el significado de esa palabra. Sólo los motiva el dinero", afirma colérico Abu Yafar, hermano de Asad y número dos de esta Katiba (unidad).
El joven Ahmad ha estado infiltrado durante más de tres semanas en este grupúsculo pasando información a las milicias del régimen, los servicios secretos y el ejército sirio, sobre todas las operaciones que realizaban los rebeldes en la zona de Rankus.
"La pasada noche entró en la habitación de Abu Hatab, rebuscó entre sus cosas y encontró su pasaporte. Dio su nombre verdadero a los servicios secretos del régimen y le ordenaron conducirlo en moto hasta un checkpoint donde cinco soldados lo iban a ejecutar. Es un líder muy importante para el Ejército Sirio Libre y su Katiba es de las más beligerantes en la provincia de Homs, por lo que es una pieza de gran valor", relata Asad colocándose el reloj de nuevo en la mano izquierda.
Historias de terror
"Como recompensa le iban a dar 21,000 dólares y lo sacarían de la provincia de Damasco para ponerlo a salvo. Llegó a nosotros hace tres semanas después de haber desertado del ejército regular, lo acogimos como a uno de los nuestros y nos ha traicionado", sentencia.
Tras la cena, los rebeldes saborean varios narguiles que les preparan los dos sirvientes alauitas que hay en esta casa y a los que capturaron hace varios meses. A cambio de trabajar como 'servicio doméstico' les perdonaron la vida. Pero esta noche, los dos silenciosos criados se muestran más nerviosos de lo normal. El pánico y el terror inundan sus ojos.
Los latigazos comienzan de nuevo. Pero ya no hay lloros ni lamentos, sólo rezos.
"No hay más divinidad que Dios, y Mahoma es el mensajero de Dios", susurra una y otra vez el muchacho cuando el látigo golpea su cuerpo. Durante más de una hora el interrogatorio va incrementando el grado de sadismo y las patadas, puñetazos y latigazos prosiguen hasta que el muchacho cae desmayado.
Entre dos rebeldes lo transportan a la cocina, donde han habilitado un pequeño rincón con una manta y un colchón para que pase la noche. Apenas puede dar dos pasos sin ayuda; tiene una herida abierta en la ceja y el ojo izquierdo completamente morado e hinchado. Tiene todo el cuerpo marcado por los latigazos. Los dos soldados le atan los pies y le cubren con una manta. Mañana volverá a pasar por el mismo calvario.
Los dos 'criados' alauitas se afanan en limpiar la sangre que tiñe las paredes y el suelo del baño. Frotan con un trapo mientras miran de reojo a Asad que se acomoda en el salón junto al resto de soldados rebeldes.
"Su padre es un shabiha (miliciano) de Latakia. Tenemos que pensar qué hacer con él; pero no pinta bien", asevera el guerrillero.
"Quizás podamos cambiarlo por 50 prisioneros", deja caer Abu Yafar, pero todos son conscientes que el régimen no negociará con los rebeldes y menos ofrecerá a cambio 50 prisioneros. La única esperanza que les queda es que el padre del muchacho esté dispuesto a pagar por la vida de su hijo. De no ser así, el final parece obvio.
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