Autoridades dicen no a armas de asalto en Los Ángeles

ImpreMedia Digital, LLC | Aug 16, 2012 | 10:34 AM

22 muertos y 62 heridos en menos de un mes

Si el gobierno federal no prohíbe la compra de rifles de asalto y cartuchos con múltiples tiros, entre otras regulaciones, continuará la ola de matanzas como las tres que han ocurrido en menos de un mes, coincidió un pánel de legisladores y titulares de agencias del orden de Los Ángeles.
Veintidós personas murieron y otras 62 heridas en tres tiroteos separados registrados del 20 de julio al 13 de agosto en distintas ciudades del país.
Masacre tras masacre
En el primer incidente, James Holmes, un joven con aparentes problemas mentales, irrumpió en un cine en Aurora, Colorado, disparando contra los espectadores y matando a 12 de éstos.
Quince días después, un sujeto asesinó a balazos a seis personas en un templo Sij en Wisconsin, para luego morir en un enfrentamiento con la Policía. Y esta semana, un tiroteo en las inmediaciones de la Universidad Texas A&M cobró la vida de un agente del orden y la del supuesto agresor.
"Es obvio que Estados Unidos ha sido devastado por la violencia de las armas", dijo el concejal Paul Koretz en un foro que se realizó este martes en el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA). "Si no logramos prohibir las armas de asalto veremos masacre tras masacre", advirtió.
A decir de Lee Baca, jefe del Sheriff del condado de Los Ángeles (LASD), es necesaria una discusión nacional sobre qué tipo y cuántas armas se requieren para que una persona se defienda. "¿Necesitamos armas militares para protegernos como ciudadanos, armas que tienen un poder de fuego masivo?", expresó el titular de la corporación policiaca más grande del país.
California y otros siete estados no permiten la venta de rifles semiautomáticos, como el que usó Holmes en el cine de Aurora, un AR-15 con la capacidad de disparar cientos de tiros por minuto.
Desde que expiró la Ley Federal de Prohibición de Armas de Asalto en 2004, éstas se han usado en por lo menos 450 crímenes violentos, matando a unas 350 personas y dejando heridas a otras 750. Durante los nueve años que no estuvieron permitidas, en contraste, la cantidad de muertes con estas armas en todo el país bajó un 7% y su uso en actividades ilícitas cayó un 30%.
Tasa de California por este tipo de muertes es baja
"La tasa de California por muertes relacionadas con armas, tanto homicidios como suicidios, es baja en comparación con el resto del país, más baja que en estados que permiten su uso", comentó el moderador del panel, el asambleísta estatal y aspirante a la Procuraduría Municipal, Mike Feuer.
La preocupación de las autoridades locales radica en que sin una legislación federal que limite la venta de armas de grueso calibre al público, California seguirá siendo vulnerable ante el tráfico de éstas y los criminales que las usan.
"No son armas para competencias, ni cacería, son armas de guerra", recalcó Michel Moore, subjefe del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), quien precisó que en lo que va del año 187 personas han sido asesinadas en esta ciudad, la mayoría por armas de fuego.
"El Congreso debe tomar pasos para establecer un sistema razonable y transparente que controle la proliferación de armas que no sólo se usan contra los policías, sino contra la gente", agregó.
Otras legislaciones que deben aplicarse, según el panel, se refieren a limitar que sólo se compre un arma cada mes, registrar las balas con el nombre del comprador, verificar la salud mental de quienes las adquieren, poder demandar a los fabricantes, fijar castigos más severos contra los agresores y prohibir los cartuchos con capacidad para más de diez tiros.
"¿Por qué se debe permitir que se recargue un arma tan rápido?", expresó Baca. "La irracionalidad de las armas es indefendible, matan a personas que nunca regresarán", añadió.
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