Los grafitis, eco popular de la crisis política en Paraguay

EFE | Aug 13, 2012 | 3:23 PM

Recuerdan el aislamiento regional de Paraguay

Asunción - Los grafiti en fachadas de Asunción se erigen en eco popular de protesta por la crisis política que atravesó Paraguay con la destitución del presidente Fernando Lugo, marcada por la apatía y la falta general de movilizaciones.
Mensajes como "fuera Florerico", "¿para qué sirvió mi voto?", "Franco golpista", "Franco traidor" o "Lugo no se fue" pueden leerse en murallas, fachadas residenciales y de sedes de organismos estatales, en plazas y otro recovecos del conurbano de esta capital.
Estas expresiones, la mayoría simples pintadas y poco artísticas, sirven de recordatorio de unos hechos que han supuesto el aislamiento regional de Paraguay con el nuevo Ejecutivo encabezado por el presidente Federico Franco.
Algunas, como "prensa golpista" o "Iglesia golpista", ponen el acento en la supuesta participación o benevolencia de ambos sectores en lo ocurrido, mientras que otras claman "reforma agraria, ya" y rezuman el temor a que, con la salida de Lugo, los campesinos "sin tierras" vean enterradas sus reclamaciones.
El ingenio y la creatividad se dejan ver en algunos coloridos murales con caricaturas de personajes políticos, entre las que destaca la del nuevo jefe de Estado, apodado jocosamente como "Florerico" en alusión al mote de "florero" que se le aplicaba ya como vicepresidente.
El contraataque también ha sido un arma válida para los artífices de las pintadas, como en el caso de uno de los mensajes que rezaba "fuera Lugo" y fue ingeniosamente convertido en un "fuerZa Lugo".
Estas expresiones recuerdan a diario a los transeúntes la situación que le tocó vivir al país con la destitución de Lugo, el 22 de junio pasado a través de un juicio "político" en el Legislativo, que fue calificado por el ex obispo como un "golpe Estado" parlamentario.
La separación del cargo del gobernante devino, además, en la suspensión temporal de Paraguay en el Mercado Común del Sur (Mercosu) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), bloques regionales que denunciaron que se produjo un "quiebro democrático".
La reacción internacional contrastó con la resignación general de la ciudadanía paraguaya, que apenas se movilizó en las horas que llevaron a la separación de Lugo del cargo, ni tampoco acudió en número notable a las manifestaciones de apoyo convocadas tanto por los partidarios del destituido como por los de Franco.
Grupos minoritarios de izquierda afines al exobispo que ganó la Presidencia en los comicios de 2008 como abanderado de los pobres de Paraguay lograron mantener durante un par de semanas pequeñas concentraciones de solidaridad con Lugo ante la Televisión Pública, en el centro capitalino.
La sede de ese canal, fundado por el equipo de Lugo en 2011, se convirtió en epicentro de las quejas por el "golpe" a través de su programa "Micrófono Abierto" y hoy sus alrededores concentran una buena cantidad de grafiti alusivos.
Para el sociólogo José Nicolás Morinigo, la resignación general tuvo que ver con que la crisis creó "una situación compleja, difícil de interpretar de manera directa", lo que "ha generado confusión en la sociedad".
"Hay grupos muy pequeños que plantean la crítica a fondo y los otros, que en alguna medida son la mayoría, están amparados por la relativa calma que existe, sobre todo porque en el plano político práctico las cosas están funcionando más o menos como debe ser", dijo a Efe.
Morinigo lamentó la carencia de una participación directa y masiva de la sociedad paraguaya en los asuntos políticos.
"El caso de la apatía es una consecuencia que proviene de la inexistencia de prácticas democráticas y con el tiempo, yo creo, si esta democracia se consolida, cosa que está por ver, va a tener resultado", puntualizó.
©EFE
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