Semana clave para la reforma migratoria

Univision.com* | Sep 18, 2010 | 5:38 PM

Reid someterá a debate el proyecto Dream Act

A pocos días de que el Congreso entre en receso y la totalidad de los miembros de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado acudan a la última conquista de votos que serán disputados el martes 2 de noviembre, miles de estudiantes indocumentados cruzan los dedos para que el legislativo apruebe un proyecto de ley que les permita gestionar la residencia temporal y, una vez graduados de la universidad o ingresen a las Fuerzas Ramadas, reciban la residencia permanente.
Conocido como Dream Act o Ley del Sueño, el plan será impulsado esta vez por el líder del Senado, Harry Reid (demócrata de Nevada), quien dijo que lo agregará como enmienda a una ley de gastos de defensa y podría someterlo a debate esta semana e incluso este lunes. Pero los republicanos advirtieron que no lo respaldarían, decisión que amenaza con un nuevo fracaso a un esfuerzo que arrancó en 2003 y que ha tenido un escaso apoyo bipartidista.
"Tenemos esperanza de que esta vez lo apoyarán y votarán a favor de la iniciativa", dijo Marie Nazareth González, una inmigrante costarricense que en 2004 fue electa la Mujer del Año por la Revista Latina en reconocimiento a su activismo en apoyo a los miles de estudiantes indocumentados. "En 2007 perdimos la batalla, pero esta vez confiamos en que lo vamos a lograr".
Yahira, una inmigrante de origen mexicano que lleva 18 años en el país, mantiene el mismo optimismo que González. “No ha sido fácil, pero creemos que esta vez lo vamos a conseguir. Con el Dream Act las universidades nos aceptarán y será un poco más fácil continuar nuestros estudios y obtener un título como profesionales”
Una pesadilla sin fin
González y su familia emigraron a Estados Unidos en 1991 procedentes de Costa Rica. Un abogado les garantizó que sus visas duraban 10 años y se establecieron en Jefferson City, Missouri. Trece años más tarde, una llamada anónima al servicio de inmigración generó un escándalo político y les abrieron un proceso para deportarlos porque estaban indocumentados.
La pesadilla comenzó "en junio de 2003", recordó González, única hija del matrimonio. "Mi padre, Marvin, era el encargado de abrir el correo del gobernador del estado, Bob Holden. Una persona hizo una llamada a las autoridades. En las primeras investigaciones no descubrieron nada, pero en una segunda revisión averiguaron que nuestras visas estaban expiradas. Nos dijeron que éramos indocumentados y mi padre fue despedido del trabajo", explicó.
A partir de entonces la familia se puso en campaña para quedarse en el país. "Yo vine aquí cuando tenía cinco años", observó. "Estados Unidos lo es todo para mí, es mi cultura. Cuando llegamos a mis padres unos abogados les dijeron que todo estaba en regla, hicimos lo que teníamos que hacer, involucrarnos, ayudar, ser parte de la comunidad", puntualizó.
El proceso de expulsión  de los padres de González incluyó audiencias judiciales que Marie calificó de "humillantes", porque "a uno lo tratan como si fuera una basura", recordó. Al término de ellas, un juez de inmigración fijó el 5 de junio de 2005 como fecha de salida.
"Usamos todas las avenidas legales para ganar, pero el servicio de inmigración emitió la orden final. Nos mandaron una carta en la cual decían que podíamos pedir 30 días adicionales, y mis padres lo hicieron. El juez fijo entonces el 5 de julio. Para ese día tenemos que salir", agregó.Visa humanitaria
Marie Nazareth no se dio por vencida. Batalló y consiguió que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) le diera una visa temporal y se quedó para terminar con sus estudios, pero sus padres fueron expulsados.
"Ese día mi corazón se partió y el de mis padres también", recuerda, todavía con la voz entrecortada. "El sentimiento es terrible", acotó.
A partir de entonces González se comunica sólo por teléfono con sus progenitores. "Yo me casé y estoy esperando que se regularice mi estadía. Mi esposo me pidió. Pero mi padre contrajo cáncer y comenzó un tratamiento de quimioterapia. Es una situación difícil, pero no me rindo. Si el Congreso hubiese aprobado esta ley en 2003, mi padre estaría a mi lado. Me quedé con la bendición de ellos para estudiar, para graduarme, para servir a mi país, Estados Unidos, y devolverle lo que esta nación me ha dado”.
Como González, otros 65 mil estudiantes cada año se gradúan de secundaria y luego se quedan sin posibilidad de ir a la universidad o conseguir un empleo porque son indocumentados. Entraron a Estados Unidos siendo menores de edad, estudiaron y obtuvieron notas sobresalientes, pero luego se quedaron estancados, indica un reporte del Consejo Nacional de La Raza (NCLR).
"Las universidades no aceptan estudiantes sin papeles", dijo Yahira. "Nos tenemos que ir a universidades privadas, pero son muy caras. Pagamos como estudiantes extranjeros. El Dream Act nos permitirá ir a cualquier centro de estudios y pagar las mismas tarifas que un residente".

Siete años y contando

A partir de 2003, más de 150 organizaciones nacionales, entre ellas The American Federation of Labor and Congress of Industrial Organizations (AFL-CIO, el sindicato más grande de Estados Unidos), junto con religiosos, legisladores, la Unión Americana de Abogados de Inmigración (AILA) y activistas de grupos locales, entre otros, apoyan uno de los proyectos de legislación más completos que ha sido agregado a diversos proyectos de reforma migratoria debatidos en el Congreso.
"Y lo volverán a debatir esta semana", dijo Eliseo Medina, vicepresidente del del Service Employees International Union (Sindicato Internacional de Empleados y Servicios –SEIU). "Y cuando lo hagan, las cosas van a estar muy claras en cuanto a quién quiere hacer algo y quien quiere utilizar el tema migratorio como un arma política".
El dirigente agregó que en estos tiempos de elección "los políticos andan en busca de votos" y saben que el tema de la reforma migratoria es clave, "porque nuestra comunidad inclina la balanza, como lo hizo en 2008 cuando una mayoría de casi 7 millones le dio el respaldo al presidente (Barack) Obama".
"Pero ahora las cosas son diferentes. Ya nadie se puede esconder, ni demócrata ni republicano. Estos comicios definirán quién es quién. Y tenemos la ventaja de que siempre existe la posibilidad de hacer algo, de aprobar una ley como el Dream Act. Y si no se consigue, ya todos sabrán  qué tenemos que hacer en las urnas el primer martes de noviembre", apuntó.
Los hispanos suman casi 11 millones de sufragios.
Número claveEn cuando a la estrategia establecida por los republicanos, de no apoyar la introducción de la propuesta anunciada por Reid, el sindicalista confirmó que sin la oposición ningún proyecto avanzará en el Senado. Los demócratas tienen 56 curules de las 100 existentes y hacen falta 60 votos como mínimo. Tampoco en la Cámara de Representantes cuentan con los 218 votos necesarios que estipula la ley en este tipo de materia.
"Si no esta vez (el Dream Act), hay un Plan B", dijo Medina. "Iremos a la elección y entonces, gane quien gane, seremos más agresivos en exigir una reforma migratoria comprensiva. Tenemos que seguir empujando, siempre para adelante, porque de lo contrario nunca lo vamos a lograr. Si no lo conseguimos ahora, lo pondremos sobre la mesa después de las elecciones para que las cosas queden bien claras. Y si el Presidente quiere ir a la reelección, sabe que no le conviene ir sin que el tema de la reforma migratoria esté resuelto".
"Y por el otro lado los republicanos saben que en 2012 habrá más votantes latinos y no les conviene llegar a las urnas con la etiqueta de antiinmigrante. Pero debemos mantenernos firmes, sobre todo en los estados clave donde se decide una elección. Y en esos estados es donde vive la mayor cantidad de hispanos, por lo que nuestro voto sigue siendo muy importante. Somos nosotros quienes inclinaremos la balanza, como en 2008".
Si el Senado decide votar a favor del Dream Act, los demócratas, encabezados por el Senador Robert "Bob" Menéndez, lanzarán antes del 2 de noviembre una nueva propuesta integral de reforma migratoria. El proyecto, indicaron activistas, sería presentado el 2 de octubre e incluye una vía de legalización regulada para millones de indocumentados que, entre otros requisitos, llevan tiempo en el país, pagan impuestos y carecen de antecedentes criminales.
Al igual que el Dream Act, la reforma migratoria necesita 60 votos en el Senado y 218 en la Cámara de Representantes. Obama ha reconocido en diversas ocasiones que se necesita el apoyo republicano para que ambas propuestas lleguen a bien término.
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