Cardel destruido por el paso de Karl

Univision.com | Sep 18, 2010 | 2:21 PM

Veracruzanos viven sumidos en el lodo

CARDEL, Veracruz - Hace dos días, la ciudad de José Cardel no era la población incomunicada y destruida que es hoy. Postes tirados, árboles entroncando las principales calles, casas no sólo inundadas sino también enlodadas es el desolador panorma que dejó Karl, que impactó en este lugar con categoría 3, a su paso por el estado de Veracruz.
Hace más de 10 años que Cardel no se enfrentaba a un fenómeno de esta magnitud. Aunque bajó rapidamente de categoría, esta población de casi 18 mil habitantes fue sorprendida por el huracán, ahora convertido en depresión tropical.
Aunque Protección Civil dice que lo peor ya pasó, no es así para los cardeleños: no hay comida, luz, ni mucho menos señal teléfonica. En cada esquina se ve a los habitantes enlodados hasta las rodillas, caminando descalzos - da lo mismo que traigan zapatos -, cargando algunas de las pertenencias que pudieron rescatar e inclusive sacando con palas la lodera que quedó en sus casas.
"En la madrugada fue que sentimos todo esto. Estábamos dormidos y de repente sentimos que el agua nos llegó a los tobillos. En 15 minutos nos llegó ya a las rodillas. Ya ni pudimos sacar nuestras cosas, eran las cosas o nosotros, además mi esposa está embarazada, es lo que más me preocupaba", comentó a Univision.com Isaac Trujillo Acosta, uno de los cientos de afectados.
Fidel Herrera, gobernador del Estado, ha reportado que esta tragedia dejó un saldo blanco, realidad inexistente en Cardel, donde aún no se sabe cuántos perdieron la vida anoche.
"La gente no sabía qué hacer. Se subió a los techos de sus casas porque el agua les llegaba hasta el cuello. Yo trate de ayudar a mi tía para que saliera pero no pude y sigue desaparecida. También sé de una vecina, una anciana ciega que se quedó atrapada con cuatro niños. La policía no ha podido ir a ver si están por ahi flotando sus cuerpos", atestiguó Trujillo.
Isaac trabaja, o más bien trabajaba, en un autolavado que quedó derrumbado. Se le veía dando vueltas alrededor del terreno destrozado, tratando de levantar los espectaculares tirados, desesperado por volver a levantar ese negocio que lo sostenía.
"No hay trabajo, no hay donde podamos trabajar, todo está cerrado. No tengo dinero ni para la comida, ya no tengo nada. Mi esposa está embarazada, como sea yo puedo aguantar, pero tengo que darle algo para el bebé. Pensamos que iba a ser una simple lluvia pero sorpresa que nos llevamos", contó en un tono ciertamente desesperado.

El más intenso para Veracruz

El único negocio abierto en todo el recorrido fue una tortilleria con una fila de más de 50 personas.
"Todos tenemos hambre pero es inútil estar aquí parados, no hay luz, la máquina no funciona, estamos esperanzados a que de una regrese y podamos comer aunque sea un taco vacío", relató Margarita Zárate, otra de las afectadas.
La mayoría de los habitantes de Cardel se dedica a la albañilería, son cortadores de caña o tienen sus propios negocios, pero llevan dos meses con intensas lluvias, lo que les ha impedido trabajar como normalmente lo hacen.
Lo que el viento se llevó
Según las declaraciones del alcalde de Cardel, Aureliano Domínguez Moreno, y los primeros reportes oficiales, ésta fue la ciudad más dañada por el paso del huracán Karl luego de la zona conurbada Veracruz-Boca del río.
Inclusive, aunque está situado a sólo 20 minutos del Puerto de Veracruz, la carretera está cerrada y todos los pasos han sido bloqueados, al menos hasta la tarde de este sábado.
Las siembras de plátano, limón y naranaja también están inundados ante la gran cantidad de lluvias que ocasionó el huracán.
En este lugar las rachas de viento fueron mayores a los 183 kilómetros por hora y provocaron el estallamiento de los ventanales y cristales de casas y negocios.
Incluso la gasolineria ubicada a la salida a Veracruz perdió dos bombas de combustible por la fuerza del huracán.
Algunas casas de las colonias más pobres, como la Vicente Guerrero, perdieron sus techos, mayoritariamente de lámina.
"Estamos trabajando para que toda la ciudad quede limpia y se vaya restableciendo poco a poco. Es lo que más nos importa para que así todos puedan volver a sus actividades cotidianas", señaló un integrante del Ejército que participaba en las labores de limpieza.
Y entre los escombros de su negocio, Isaac no pierde la esperanza: "pues ya no nos queda nada más que apechugar (entender) y seguirle duro; ya ni llorar, mejor a trabajar para que más pronto salgamos de la miseria que nos dejó este huracán", finalizó.
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