Piloto del Chapo rompió con el gobierno de Estados Unidos

Univision.com | Aug 08, 2012 | 4:57 PM

SIGUIENTE:

Noticiero Univision. El hombre se proyectaba como un testigo estrella de varios procesos por narcotráfico en EEUU.

La fiscalía de Miami, Florida, lo acusa de mentir bajo juramento

Por Gerardo ReyesUnivision Investigagreyes@univision. net
Cuando el piloto Luis Fernando Bertulucci Castillo fue arrestado en julio del año pasado por autoridades de República Dominicana y entregado a las de Estados Unidos, la noticia se sumó a las de rutina que produce a diario el negocio del narcotráfico en la región. Pocos le prestaron atención. Pero la figura del detenido adquirió importancia al descubrirse que, detrás del falso apellido italiano, se escondía uno de los pilotos de confianza del jefe del cartel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán, tal y como lo confesó el arrestado horas después de que le pusieron las esposas.
Este hombre, que se proyectaba como un testigo estrella de Estados Unidos, que fue interrogado por la DEA, el FBI e ICE, y que asegura que gracias a su cooperación se abrieron varias acusaciones, ha caído en desgracia con el gobierno de este país en medio de una turbulenta historia de señalamientos.
Una fiscal sostiene que intentó vender su testimonio y una juez sugiere que mintió bajo juramento. Y él sostiene que todo es una calumnia.
De quién se trata
Su nombre verdadero es Fernando Blengio Cesaña, de 52 años, nacido en el seno de una familia mexicana de clase media alta con conexiones políticas importantes en ese país. Se sabe que el piloto hizo negocios, además, en Colombia, y que conoce los secretos de varios funcionarios de Venezuela involucrados en el trasiego de drogas.
Blengio fue extraditado a Estados Unidos donde afrontaba cargos de narcotráfico, falsificación de documentos de tres aeronaves con matrícula estadounidense y utilización de testaferros para ocultar al verdadero dueño, que era él. La acusación fue firmada por Andrea Huffman, una inflexible fiscal de Miami, criticada por tomar algunas decisiones en forma apresurada.
Huffman fue el centro de una demanda civil en la Florida presentada contra la fiscalía federal en la que se alega que la funcionaria extraditó injustamente de Colombia a Estados Unidos a un celador del aeropuerto de la ciudad de Cali, Colombia, por cargos inexistentes de narcotráfico. Pese a los esfuerzos de Huffman de convencer a otros acusados de que lo implicaran, afirma la demanda, el colombiano fue exonerado y enviado de regreso a su país. La demanda fue rechazada por un juez federal y está en apelación.
De estrella al banquillo
Desde el momento de su entrega hasta principios de noviembre del año pasado, la colaboración de Blengio con Estados Unidos fue “productiva”, no solo en relación con sus actividades sino con las operaciones del Cartel de Sinaloa, según los reconoció Huffman en un documento de la corte.
Aparentemente todo marchaba como ambas partes lo esperaban. El acusado se declaró culpable en octubre y se comprometió a colaborar con el gobierno de Estados Unidos.
La relación del narcotraficante con Huffman empezó a deteriorase cuando a finales de noviembre la fiscal se enteró de que Blengio estaba compartiendo los testimonios rendidos en forma secreta ante los fiscales con personas no autorizadas, posiblemente compañeros de cárcel o conocidos que lo visitaban en el Centro Federal de Detención de Miami. Al menos eso es lo que sostiene Huffman. De todos modos este incidente no impidió que la propia fiscalía pidiera a la juez del caso aplazar la audiencia de sentencia, programada para febrero de este año, a fin que el piloto continuara su cooperación.
La juez, Patricia Seitz postergó la audiencia para julio.
De acuerdo con un escrito de Blengio agentes del FBI, la DEA e ICE lo interrogaron y su colaboración “llevó a la incautación de aviones, capturas criminales y numerosos encausamientos”.
Vinculado con el Vicentillo
La armoniosa relación del acusado y el gobierno llegó a su  mejor punto cuando lo visitaron los fiscales del caso contra Vicentillo Zambada, cabecilla del Cartel de Sinaloa que espera juicio en Chicago. Después de escucharlo los funcionarios quedaron convencidos de que sería uno de sus testigos. Ese aprecio tuvo un costo muy alto. El chisme de que el piloto sería llevado a declarar contra Zambada voló de inmediato a México y regresó en forma de amenaza contra su familia en ese país. La fiscal abrió una investigación para establecer cómo se había filtrado la información y se enteró de que muchas personas sabían lo que Blengio le había contado a los fiscales. Ella sospechó que la fuente había sido el propio Blengio.
Pero lo más grave, según la fiscal, es que se enteró que Blengio “había ofrecido vender su testimonio contra un narcotraficante mexicano [Zambada] a otros recluidos con él en el Centro Federal de Detención”.
La fiscal no ofreció detalles de cómo operaba el trato, pero el abogado del piloto explicó a Univisión que supuestamente, según ella, Blengio había ofrecido en venta a los vecinos de celda algunos episodios incriminatorios contra Zambada que luego ellos presentarían en el juicio como testimonios propios para reducir sus condenas. Es una práctica extendida en las cárceles federales de Estados Unidos desde los noventa, especialmente en el caso en Miami contra el general Manuel Antonio Noriega.
En esa época la trampa era conocida como “montarse a la guagua [el autobús]”, es decir, sumarse a la lista de testigos contra el general basándose en hechos que no habían presenciado pero cuyos detalles se aprendían a través de testigos que sí los habían vivido.
Dennis Urbano, el abogado de Zambada, sostuvo a Univisión que la fiscal no tiene pruebas para sustentar sus argumentos.
“No dice quién es esta gente que está haciendo los señalamientos, no dice si él tenía contacto personal con esa gente y si lo oyeron de alguien más. Es un alegato muy vago y difícil de defender”, comentó Urbano.
Bajo siete llaves
Huffman  no mencionó nombres de los testigos que incriminaron a Blengio en el documento que radicó en el proceso una semana antes de la audiencia de sentencia, y en el que pidió que, por esa falla de su conducta, no se considere una  reducción de la pena del acusado.
Para Urbano esa fue una decisión “vengativa” de la fiscal, aprovechándose de que estaba muy cerca la audiencia de fijación de pena la semana pasada. Urbano no se explica cómo, si la fiscalía sabía de la supuesta conducta ilícita de Blengio desde abril, no plasmó su solicitud de no reducción de pena en el informe de sentencia que se preparó desde entonces.
Enfurecido por lo que consideraba un “invento difamatorio”, según le escribió a Univisión, el piloto preparó un recurso escrito por él mismo, sin la ayuda de un abogado, en el que pidió a la juez la revocatoria de su declaración de culpabilidad. Blengio dijo que había sido mal representando por su primer abogado, Humberto Domínguez, y aseguró que éste lo había presionado para que declarara culpable sin permitirle el acceso a las pruebas que existían en su contra. Domínguez, quien no respondió mensajes de Univisión, fue reemplazado por Urbano.
Nuevas acusaciones
Temprano en la mañana del pasado lunes, durante la audiencia de sentencia, la juez Seitz trataba de entender lo que había ocurrido en tan corto tiempo y lanzó críticas a ambas partes. A la fiscal le dijo que no entendía el memorial en el que pedía que no se reconociera la reducción de pena a Blengio, y al piloto le dijo:
“Señor Blengio, o usted mintió anteriormente bajo juramento [al expresar su consentimiento de la declaración de culpabilidad] o está mintiendo ahora, y la justicia de este país toma muy en serio la solemnidad del juramento”.
Tras una conversación privada con el fiscal y el abogado defensor, la juez ordenó a los asistentes del público abandonar la sala de la audiencia. Dijo que el testigo quería que se mantuviera en reserva sus declaraciones. Antes de dejar la sala, la juez nos sometió a dos reporteros de Univisión a un inusual interrogatorio. Nos preguntó para quién trabajábamos, cuánto tiempo llevábamos en nuestros cargos y con qué empresas habíamos laborado en el pasado.
La audiencia a puerta cerrada se extendió por dos horas durante las cuales Urbano también renunció a la defensa y la juez nombró a un abogado de oficio. La próxima audiencia fue citada para el 24 de agosto. Expertos consultados por Univisión dijeron que con este antecedente será casi imposible que el gobierno llame como testigo a Blengio en cualquiera de los casos en los que cooperó.
“No tiene nada qué hacer, el gobierno no se va a exponer a presentar un testigo que ha sido cuestionado por uno de sus fiscales’’, dijo un abogado que pidió no ser identificado.
Será uno menos en la lista de testigos contra Zambada y contra El Chapo, si algún día el jefe del cartel de Sinaloa es capturado vivo y extraditado a Estados Unidos.
©Univision.com
Commentarios