Obama y Romney no se dan tregua en guerra sin cuartel por la conquista de votos

Univision.com | Aug 09, 2012 | 8:05 AM

Temen que campaña sucia juegue a favor del abstencionismo en la elección presidencial del 6 de noviembre

A tres meses de la elección presidencial estadounidense, las campañas demócrata y republicana arrecian los ataques y saturan los medios de comunicación con mensajes que no sólo contienen ofertas, sino también acusaciones.
Los republicanos culpan a Obama de la crisis económica y el desempleo, mientras que los demócratas insisten en que fueron los republicanos quienes frenaron los intentos en el Congreso para aprobar una reforma migratoria que legalice a los 11 millones de indocumentados.
Obama responde con medidas ejecutivas que inquietan a los republicanos, sobre todo una adoptada el 15 de junio y que, en resumen, frena la deportación de al menos 1.7 millones de jóvenes indocumentados que se conocen como dreamers, y les concede un permiso de trabajo temporal renovable cada dos años.
Los republicanos responden acusando a Obama de ser el presidente que más inmigrantes ha deportado, el “deportador en jefe”, y que su candidato, Mitt Romney, creará 12 millones de empleos.
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Lluvia de ataques
Cruce de palabras, lluvia de acusaciones, señalamientos fuertes en medio de una de las campañas presidenciales más sucias vistas en Estados Unidos.
“Creo, como antes, que ésta será una campaña donde imperarán los ataques y el señalamiento de lo presuntamente negativo de los candidatos que una campaña de propuestas”, dijo a Univision Interactive Media (UIM) el periodista y analista Alan Rivera. “Será inevitable, porque esa fue la característica que se imprimió en la campaña de las primarias republicanas y mostraron a su ganador (Romney) como un verdadero maestro de las campañas negativas al destruir, una por una, literalmente, la imagen de sus contendores de ocasión”.
Romney necesitó poco más de tres meses para conseguir los 1,144 votos necesarios y amarrar la nominación del Partido Republicano que se concretará a finales de mes en la Convención Nacional en Tampa, Florida. Pero su victoria dejó a un partido dividido que desde finales de abril rema contra la corriente para arrinconar la campaña de reelección del presidente Barack Obama.
El candidato republicano “también cosechó votos con una agresiva campaña contra Obama, lo cual continúa haciendo hoy con particular eficiencia”, apuntó Rivera, señalando que Romney no tiene problemas para golpear el talón de Aquiles del Presidente, la economía. Y que la estrategia republicana incluye la campaña negativa, los ataques personales con un propósito claro: conquistar votos.
Guerra anunciada
Pero Obama también necesita sufragios para ganar la contienda del martes 6 de noviembre. “Era obvio que el presidente debía entrar a ese terreno (la campaña de ataques personales) si no quería perder la elección. Quizá haya una tregua cuando se vean cara a cara en los debates, pero en cuanto a publicidad y campaña, me parece que el aspecto negativo seguirá incrementándose”, anticipó Rivera.
Obama también responde a los ataques de Romney con acciones ejecutivas en el área de la inmigración, el talón de Aquiles de Romney. El pasado 15 de junio su administración anunció una acción diferida que frena la deportación de 1.7 millones de dreamers y les otorga un permiso temporal de empleo renovable cada dos años.
"Las políticas del presidente Obama ayudan a garantizar el sueño americano, y Mitt Romney frenaría sus posibilidades de alcanzar el sueño americano", le dijo a The Associated Press Julián Castro, el alcalde de San Antonio que hablará durante la Convención Demócrata del 4 de septiembre en Carolina del Norte.
La mención del sueño americano se refiere a las posturas migratorias de Romney en lo que va de 2012. En enero el candidato recomendó un plan de autodeportaciones para los 11 millones de indocumentados y luego aseguró que si el Contgreso aprueba el Dream Act, él lo vetaría de llegar a la Casa Blanca.
Las posiciones de Romney desencadenaron criticas entre la comunidad hispana, al punto que en la actualidad poco menos del 30 por ciento de la intención de voto latino se inclina por el republicano, mientras que el 70 por ciento sigue favoreciendo a Obama, un apoyo similar al registrado en 2008, cuando 6.7 millones de los 10.2 millones que acudieron a las urnas optaron por el candidato demócrata.
Desencanto electoral
La guerra sucia preocupa a ambos bandos de la contienda. “Lamentablemente veremos el aumento en las guerras sucias entre ambas campanas, (situación) que termina logrando el creciente desencanto del electorado con sus gobernantes y liderazgo político”, dijo a Univision.com la analista republicana Helen Aguirre Ferre. “El hispano no es ajeno a esta desilusión política. La mayoría de los hispanos apoyan la reelección del Presidente Obama, pero no con el mismo entusiasmo y es posible que sufra con menos votos no solo de los hispanos, pero de los jóvenes también”.
“Romney peca por no tomar mejor control de su campaña, ya que se dedica demasiado tiempo reaccionando a los ataques demócrata y no aclarando bien su plan económico. Muchos republicanos se quejan de eso”, agregó.
Aguirre dijo además que “el tema final es en quién confiar, quién puede llevar al país a un mejor camino económico y de seguridad”, y señaló que “si Romney demuestra mas hojas de devolución de impuestos o si Obama abre su récord académico, son debates entre los que manejan las PAC's y las campanas electorales, pero no es lo que más le importa al votante”.
“Lo que más le importa al votante es la seguridad económica, social y nacional, y eso requiere un líder que esté dispuesto y sea capaz de trabajar tanto con los republicanos y los demócratas, pero también con los independientes que cada día cobran mayores números, ya que existe un desencanto con el liderazgo de los partidos tradicionales”, subrayó la analista.
Deportador en Jefe
La estrategia de Obama, sin embargo, acusó un certero golpe propinado por la campaña de Romney, quien esta semana tildó al mandatario como el “deportador en jefe”, en respuesta al número de deportados registrados en los tres años de administración demócrata.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirma casi 400 mil extranjeros expulsados cada año entre 2009, 2010 y 2011, y para el año fiscal 2012, que finaliza el próximo 30 de septiembre, se proyecta que la cifra superará los 400 mil. Con ello la Administración Obama habrá roto cuatro récords seguidos de expulsiones.
“Al ver el anuncio en español titulado ‘No más Mentiras’ dirigido a los votantes latinos de Nevada de parte de un grupo que apoya al republicano Mitt Romney y que critica al presidente Barack Obama describiéndolo como el ‘deportador en jefe’, pensé que hay que ser bien caradura para criticar a alguien por algo, las deportaciones, que los republicanos apoyan y que es más, se les hacen insuficientes”, dijo Maribel hasting, analista de la organización America’s Voice. “O criticarlo por no impulsar la reforma migratoria que los propios republicanos bloquearon”.
La activista dijo además que “no es la primera vez que nos topamos con la estrategia republicana de explotar el descontento de un sector del electorado latino con la promesa incumplida de reforma migratoria de Obama y con su récord de deportaciones por los pasados cuatro años. Siempre he criticado que no se gastara capital político cuando los demócratas controlaban ambas cámaras del Congreso, o que para completar el cuadro, se ampliaran programas que han engrosado las filas de deportados, entre esos  el 287(g) y Comunidades Seguras”.
“Pero resulta muy acomodaticio cuando no se señala que los republicanos no quisieron colaborar a nivel legislativo, que bloquearon cualquier asomo de pláticas sobre la reforma migratoria, que frenaron las medidas de menor alcance, como el DREAM Act, y que hasta los autores originales del DREAM Act le dieron la espalda a la propuesta que en un principio apoyaron”, comentó.
Poder del voto latino
Para el activista Jorge Mario Cabrera, director de comunicaciones de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA), “el fracaso de esta administración (Obama) en ajustar las leyes migratorias por un lado, y la insensatez y tambaleo del señor Romney por el otro, indudablemente que influenciará el voto de un gran número de votantes (el primer martes de noviembre), pero me temo no lo suficiente para restarle apoyo a una u otra campaña”.
Agregó que “los votantes latinos e inmigrantes participaremos en grandes números, pero nos damos cuenta que nuestro impacto se sentirá más fuerte en las elecciones de congresistas, legisladores estatales y alcaldes. Esto no significa que nos quedaremos con las manitas dobladas una vez llegue el mes de enero. Ahora más que nunca nos damos cuenta que el portarnos como buenos niños no sirve de nada cuando se trata de política”.
De la campaña sucia y los ataques personales, el Cabrera dijo que “a los estadounidenses les molesta de manera muy personal que los candidatos adopten el papel de boxeadores cuando deberían estar proponiendo ideas constructivas y animando al electorado a reflexionar y participar. Ambos equipos de campaña, sin embargo, parecen haber decidido que, por el momento, los ataques agregan drama a lo que realmente es una contienda un poco aburrida”.
“Ni el Presidente Obama ni el candidato republicano Romney quieren torcerle el rabo al buey, porque temen que las consecuencias sean negativas, especialmente estando la contienda tan reñida, según las encuestas. Estos ataques personales son una distracción y, por su bien, esperamos que los dos partidos se alejen del jardín de juego y actúen como adultos”, solicitó.
“La economía sigue siendo el marca-pasos para ambos candidatos.  Si la situación económica de los estadounidenses sigue mejorándose, aun a pasos de gusanito, el Presidente Obama se beneficia. El Sr. Romney puede alegar que la mejora no es suficiente y apelar al electorado a que le den a él la oportunidad de dirigir el país. Serán entonces los independientes y aquellos en la clase media los que dominarán y decidirán la elección en noviembre”, apuntó.
Boxeador político
Rivera agregó que la crisis económica que le tocó administrar a Obama “es sin duda su Talón de Aquiles y Romney lo sabe”. Y que por eso, “como buen boxeador político, el candidato republicano seguirá golpeando ahí donde está herido su contrincante, con el fin de agrandar esa herida”.
“Respecto al punto débil de Romney, la inmigración, no creo que sea su relación con los hispanos. Esa es una batalla perdida que tienen los republicanos desde hace mucho tiempo, que se agrandó durante los debates de las primarias republicanas por la cantidad de barbaridades que dijeron todos los candidatos, pero que creo no es el principal punto débil de Romney. Particularmente pienso que el punto débil de Romney es justamente lo que él esgrime como su principal fortaleza: su éxito como empresario. Y creo que los demócratas están explotando bien ese aspecto, pues ésta es sin duda una campaña polarizada entre ricos y pobres, o entre ricos tramposos y pobres y clases medias empobrecidas”, agregó el periodista.
Hastings añadió que las camparas negativas o los ataques personales “son un delicado proceso” que “pueden tener el efecto contrario, es decir, alejar a los votantes de las urnas, y esta contienda 2012 se perfila como una que será decidida precisamente por el nivel de participación de los electores”.
“El voto latino, aunque mayormente demócrata, ha probado ser independiente y oscilante en estados cruciales para ganar la presidencia. El presidente Obama sigue adelante en las encuestas en la preferencia del voto latino a pesar del alto índice de desempleo entre esta comunidad”, indicó.
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