Policía hondureña inicia desarme mientras siguen ocupaciones de tierras

AFP | Aug 02, 2012 | 9:00 PM

Ocupación de tierras

TEGUCIGALPA, Honduras - La policía comenzó operaciones de desarme el  jueves en una rica zona agrícola del noreste de Honduras para intentar apaciguar un conflicto entre campesinos y latifundistas por la tenencia de miles de hectáreas, que dejó 78 muertos en 3 años.
En un retén sobre la carretera que une Tocoa y Trujillo, una veintena de policías con armamento pesado detenían todo el tráfico, incluso carros arrastrados por caballos, para detectar y requisar eventuales armas, mientras otros reportes daban cuenta de nuevos intentos de ocupaciones.
Frente a la violencia en el Valle del Aguan (noreste), donde miles de campesinos mantienen ocupadas 7,000 hectáreas de latifundistas, el Congreso prohibió el miércoles portar armas en la zona, aunque exceptuó a los servicios de seguridad de las empresas alli asentadas.
"Se prohíbe en el departamento de Colón la portación en lugares públicos o el transporte en vehículos de cualquier arma de fuego" y las autoridades "procederán al decomiso", dice la norma que exceptuó a las empresas "que para el funcionamiento de su actividad requieran el servicio de seguridad privada".
Ambiente tenso 
Este jueves, un fotógrafo de la AFP visitó tres retenes diferentes sobre 50 kilómetros de la carretera que une Tocoa y Trujillo, a través de la zona productora de la ultracotizada palma africana.
Motocicletas que arrastran carros de madera con palma, vehículos tipo pick up de doble tracción, convoyes de carros de madera jalados por maquinaria agrícola, o campesinos a caballo... nada escapa --al menos sobre la cinta asfaltada-- al control de los policías.
"Por una parte, el desarme es bueno, porque aquí hay mucha delincuencia, pero los que andan armados son los guardias (de los terratenientes) porque los campesinos lo que andan son machetillos", dijo a la AFP Arnulfo López (66), mientras salía de su finca de 13 hectáreas.
En los campos aleadaños a la ruta la actividad es febril en esta época cuando los campesinos --o los pocos asalariados de terratenientes-- cortan los frutos de la palma gracias a largas varas con una cuchilla en la punta, a las que llaman palayos.
Sin embargo, a pocos kilómetros de ese retén, la policía informó de una tentativa de ocupación de tierras que desató un tiroteo sin víctimas, lo que no pudo ser confirmado en forma independiente.
Unos 200 campesinos irrumpieron en la finca Bolero portando "fusiles AK-47 y FAL, pero ante la presencia de la policía, se replegaron, aunque hubo disparos", dijo a la AFP el subcomisionado José Mejía, jefe de la policía del departamento de Colón.
Legitimar tierras 
Luego los campesinos "regresaron a tomarse la tierra, pero de nuevo fueron repelidos por la policía, y está latente el problema que la quieran volver a invadir. Anda rondando la muerte", dijo Mejia.
La iniciativa de desarme recibió críticas de dirigentes campesinos --que la sindican como parcial-- y escepticismo de representantes de los latifundistas.
Este "desarme parcial está blindando las operaciones de los guardias sicarios de los terratenientes", dijo a la AFP el dirigente del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUC), Yoni Rivas, al referirse a que el decreto permite a los servicios de seguridad privados conservar sus armas.
Por su parte, el portavoz de Dinant, una de las compañías propietarias de las tierras, Roger Pineda, sostuvo que "es difícil hacerse de una opinión clara respecto a si esa medida es adecuada para solucionar el problema".
"La policía y el ejército deberían actuar de oficio para devolver la tierra a sus legítimos dueños, y lo que sí es que cualquier medida que se haga debe hacerse lo más rápido posible", añadió.
El conflicto se origina en una ley de 1992 que permitió a los campesinos vender tierras recibidas durante la reforma agraria, aprovechada por dirigentes cooperativistas corruptos y por grandes hacendados que reconstituyeron latifundios en unas 20,000 hectáreas para plantar palma africana, actualmente cuarto rubro de exportación de Honduras.
©AFP
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