Familias mexicanas de hasta veinte miembros piden asilo político en Estados Unidos

EFE | Jul 18, 2012 | 7:58 AM

Buscar protección tras haber sido asesinados algunos de sus integrantes en su país

Familias enteras de hasta veinte miembros, algunas incluso escoltadas por la Procuraduría General de la República de México, llegan hasta la frontera estadounidense, donde piden asilo político y esperan poder refugiarse de la violencia que sufren en su país.
"Las peticiones de asilo político han cambiado radicalmente: Anteriormente solicitaban asilo individuos que tenían problemas políticos y en algunos casos de inseguridad, mientras que ahora son familias enteras", explicó a Efe el abogado de inmigración Carlos Spector, que dice representar a unas 70 familias en esa situación.
Aunque en los últimos años y por primera vez en décadas la migración neta entre ambos países favorece a México (entra de EEUU más gente de la que sale hacia ese país), Spector asegura que cada vez se ve a más familias pidiendo asilo por miedo a la violencia en su país.
"Estamos representando a familias enteras que han perdido a algunos de los suyos en México o que han sido amenazados de muerte o secuestrados", dijo Spector, que durante una entrevista relató el miedo y enojo que detecta en estos mexicanos, que se han visto obligados a abandonar todo lo conseguido en sus tierras.
Éxodo de familias
Uno de los casos más recientes que ha asumido es el de los Porras, naturales de Villa Ahumada, en el estado mexicano de Chihuahua. Veinte de ellos llegaron hace tres semanas a la ciudad fronteriza de El Paso (Texas, EEUU) escoltados por personal de la Procuraduría General de la República de México, después de que dos de sus miembros fueran asesinados.
"Este caso es emblemático, porque es la mayor familia que recuerdo que haya salido con tantos miembros de México para refugiarse en EEUU", aseguró Spector.
Héctor Porras, uno de sus miembros, explicó que la familia fue amenazada y sus bienes saqueados frente a agentes de la Policía ministerial, "sin que éstos hicieran nada", después de que su hermano Rodolfo, al que una banda criminal trató de extorsionar, se negara a pagar la "cuota" por explotar su propio negocio.
"Estamos seguros que la razón principal de nuestra persecución es nuestra afiliación política al Partido de Acción Nacional (PAN) en una población completamente controlada por priístas y por el crimen organizado", señaló César Porras, otro de ellos.
Clima de impunidad
Spector coincide con otros abogados de inmigración en que este éxodo de familias se debe a que los cárteles, en complicidad con autoridades municipales, estatales o federales, hostigan a familias enteras en los pueblos en su lucha por el poder. "Los criminales trabajan libremente porque el Gobierno y sus agencias policíacas permiten la impunidad", manifestó.'Vivir sin el temor de ser asesinados'
Otra familia que recientemente pidió asilo político es la de los Reyes Salazar, que desde 2009 ha sufrido la pérdida de seis de sus miembros a manos del crimen organizado en el Valle de Juárez. Los Reyes Salazar eran propietarios de varias panaderías y fueron acusados de trabajar con narcotraficantes de la región, algo que ellos niegan y consideran calumnias difundidas por el Gobierno mexicano para callarlos desacreditándolos.
Esta familia contó que la tensión con el Ejército mexicano empezó cuando una de las hijas, Josefina, empezó a acusarlos de cometer cacheos ilegales, robos y otros abusos. En los últimos años han sido asesinados tanto ella y su hijo Julio César, como los hermanos de la mujer Rubén, María Magdalena y Elías.
El único de los cinco hermanos supervivientes, que ha pedido asilo junto a otros miembros de la familia, explicó a Efe que tuvo que vender todas sus pertenencias cuando decidieron venir a EE.UU. "Es muy difícil perder todo y llegar a un país nuevo. Pero tenemos amor por la familia y coraje convertido en fuerza para seguir adelante", aseguró.
La última de las integrantes de esa familia en llegar a EEUU fue la madre y matriarca, Sara Reyes, que había prometido no salir de México mientras quedara algún familiar. "Hoy estamos todos juntos en EE.UU pidiendo que se nos conceda el asilo para poder vivir sin el temor de ser asesinados", dijo la mujer, quien aseguró que al menos 31 miembros de los Reyes Salazar han abandonado Ciudad Juárez.
Otro de los casos más significativos de este éxodo en grupo es el de la familia de Marisela Escobedo, la activista asesinada en diciembre de 2010 frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua. Un tiempo después sus hijos Juan Manuel y Alejandro Frayre, que temían por sus vidas, solicitaron asilo en El Paso. "Estas familias y otras muchas están intentando evitar ser asesinadas y permanecer unidas en territorio norteamericano", resumió Spector.
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