Demócratas empujarán el Dream Act

EFE | Sep 14, 2010 | 8:34 PM

Plan legalizaría a miles de estudiantes indocumentados

WASHINGTON - Tras años de parálisis y pugnas partidistas sobre una reforma migratoria, los demócratas del Senado dieron el martes un rayo de luz a miles de jóvenes indocumentados con la inclusión del proyecto de ley Dream Act en una medida de defensa que se presentará la próxima semana.
El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid (Nevada), anunció la inclusión del Dream Act como una enmienda al proyecto de ley, que desde ya afronta la oposición republicana.
No se trata de un beneficio político para los demócratas -que tienen difícil su reelección en los comicios del próximo 2 de noviembre- sino de un asunto de "justicia" para los jóvenes que llevan años esperando la legalización, explicó Reid.
La prueba de fuego, sin embargo, vendrá cuando el Senado comience a debatir la medida de gastos de defensa y los republicanos, liderados por Mitch McConnell, ya dejaron claro que les preocupa la inclusión de asuntos ajenos a la defensa del país.
Tema candente
En un año electoral en el que la reforma se presenta como un asunto "radiactivo" para ambos partidos, el Dream Act al menos arrancaría un debate sobre una solución consensuada al problema de la inmigración ilegal en Estados Unidos.
Cada año, según estadísticas, alrededor de 65,000 jóvenes indocumentados se gradúan de una escuela secundaria en Estados Unidos pero, por no tener "papeles de estadía legal", están condenados a desempeñar trabajos de poca paga y a abandonar sus sueños de una vida mejor.
Los que sí persiguen sus planes universitarios no tienen acceso a ayuda federal ni a la mayoría de préstamos estudiantiles y pagan las matrículas exorbitantes que se cobran a estudiantes extranjeros.
A quiénes beneficia
El Dream Act resolvería esos problemas pero sólo beneficiaría a quienes entraron al país antes de cumplir los 16 años, y presten al menos dos años de servicio militar, entre otros requisitos.
Quienes se oponen al Dream Act, lo hacen con los mismos argumentos de siempre: que son demasiados los indocumentados y que esta ley alentaría los cruces ilegales en la frontera sur, a la espera del "premio mayor" de una reforma migratoria integral.
Quienes apoyan la medida siempre propusieron que fuera parte de un proyecto de ley de amplio alcance pero, ante el clima político actual consideran que es preferible contar con ese "primer peldaño" que pasar al 2011 con las manos vacías.
Plan para campesinos
Para ir construyendo la escalera hacia el "Sueño Americano", sin embargo, haría falta la aprobación también de la medida de AgJobs para la legalización de trabajadores agrícolas.
Por ahora, la única propuesta concreta ante el Senado es el Dream Act, porque la reforma migratoria se quedó en un "acuerdo marco" al no tener el apoyo de ningún republicano.
Reid se ganó los elogios de varios grupos pro-reforma, entre ellos el Foro Nacional de Inmigración y el movimiento Reform Immigration For America, que lo calificaron como "uno de los grandes paladines de los jóvenes inmigrantes en Estados Unidos".
Congreso dividido
El Dream Act, que durante años se enfrentó a grupos a favor y en contra de la reforma migratoria, estaría un paso más cerca a volverse realidad, en el supuesto de que la oposición sea mínima.
Por ahora, ningún republicano ha salido en su defensa.
El anuncio de Reid ha servido como un llamado a redoblar la militancia, y los grupos defensores de los inmigrantes ya han iniciado una campaña de presión para que al menos se apruebe el Dream Act este año.
Este miércoles, líderes cívicos y religiosos anunciarán un nuevo impulso para la reforma migratoria.
No se rinden
El Dream Act es cuestión de sentido común, aseguran estos activistas, porque con el dinero de los contribuyentes, los gobiernos estatales ya han invertido cuantiosas sumas de dinero en la educación de estos jóvenes, desde la primaria hasta la secundaria.
Es una inversión que sólo garantiza ganancias para el capital humano y para la fuerza laboral de EEUU.
Los estudiantes indocumentados no tienen culpa de las decisiones de sus padres y, para muchos, sus países natales son apenas un difuso recuerdo.
Son americanos y no se irán de aquí. Si los dejan, podrían contribuir al crecimiento de su país adoptivo.
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