Agenda migratoria de Obama frustra a los hispanos de Estados Unidos

Univision.com | Jun 11, 2012 | 11:29 AM

A cinco meses de la elección presidencial, el voto latino de Estados Unidos está indeciso

La política migratoria desarrollada por el gobierno del presidente Barack Obama tiene inquieto a millones de hispanos cinco meses antes de la elección presidencial del martes 6 de noviembre. Las deportaciones y el bajo número de beneficiados de una medida administrativa anunciada con bombos y platillos en junio del año pasado –y ratificada el 18 de agosto-, provocan frustración y podrían afectar la concurrencia a las urnas.
“Sus políticas de inmigración de inmigración han producido pocos avances entre los latinos, cuyos votos podrían ser cruciales para el mandatario él en noviembre”, señala un análisis publicado por el diario The New York Times el lunes en su portada.
De los 300 mil casos de deportación que comenzaron a ser revisados en agosto del año pasado poco más de 4,400 fueron cerrados. Pero los beneficiados quedaron sumidos en una especie de limbo migratorio: siguen siendo indocumentados sin derecho a conseguir una autorización de empleo o una licencia de manejar.
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Giro en duda
El diario dijo que hace un año la estrategia migratoria de Obama dio un giro cuando las autoridades de la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (ICE) dijeron que se centrarían en la deportación de criminales y personas que engañaron al sistema de visas, pero que no afectaría a los inmigrantes sin papeles sin antecedentes criminales.
Pero después de la revisión de más de 288 mil casos ante los tribunales de inmigración, la fiscalía ha favorecido a menos del 2 por ciento, reiteró el diario.
Sin embargo, The New York Times dijo que esa no es la única política que ha causado decepción entre los latinos de Estados Unidos.
Promesa inconclusa
En 2008, durante su campaña electoral, el presidente Barack Obama dijo que empujaría una reforma migratoria el primer año de su mandato y que incluiría una vía de legalización para millones de indocumentados. Obama ganó fácilmente con la ayuda del voto hispano, pero otros temas de mayor preocupación nacional postergaron indefinidamente la promesa migratoria.
Cuatro años más tarde y a las puertas de una reelección Obama se enfrenta a una apretada carrera contra el presunto nominado republicano, Mitt Romney, y la presión para que el mandatario haga algo a favor de los hispanos, en materia de inmigración, crece día con día.
En 2009, poco después de asumir la presidencia (el 20 de enero), Obama puso fin a las redadas masivas de inmigrantes en fábricas y campos agrícolas. Pero no las eliminó, sino que las reemplazó por el programa E-Verify, sistema que los activistas por los derechos de los inmigrantes bautizaron como redadas silenciosas.
Millones de fichajes
El E-Verify se trata de una gigantesca base de datos administrada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) e interconectada con la Administración del Seguro Social (SSA) y cuyo objetivo es verificar si los trabajadores tienen permiso de estadía legal en el país y autorización de empleo.
En vez de las ruidosas batidas, inspecciones revisan minuciosamente las contrataciones de miles de empleados. Aquellos que no pueden demostrar que tienen permiso de estadía legal son obligados a abandonar sus puestos de trabajo. En caso de no hacerlo, las empresas son multadas.
El diario añade que el DHS ha expandido agresivamente un programa de toma de huellas dactilares, lo que aumenta enormemente las posibilidades de que un inmigrante indocumentado a ser detenido, incluso por delitos menores como una violación de tránsito.
La Ley del Castigo
Una tercera medida migratoria de la Administración cuestionada por The New York Times fue anunciada en enero y afecta a la denominada Ley del castigo. Señala que haría más fácil para los ciudadanos estadounidenses que contraen matrimonio con indocumentados legalizar las permanencias de sus cónyuges.
Explica que a pesar de que despertó grandes esperanzas –en el país hay cientos de miles de parejas en esa situación-, la medida se está abriendo camino a través de la burocracia y probablemente no entrará en vigor antes de noviembre.
Al mismo tiempo, a la lista se agrega un elevado número de deportados en los tres años de administración, con cerca de 400 mil expulsados por año, cifras consecutivas que establecen récords.
"La gente está diciendo: '¿Qué pasa?'", preguntó Clarissa Martínez de Castro, directora de asuntos migratorios del Consejo Nacional de La Raza (NCLR, la principal organización hispana de Estados Unidos). "La inmigración es un tema muy personal para muchos de nuestros votantes y existe desilusión".
Elección de noviembre
El diario apuntó que los hispanos tienden a tener bajas tasas de inscripción de votantes. Y señaló que si bien las encuestas muestran que el empleo y la educación constituyen una mayor prioridad que el tema migratorio para la mayoría de los votantes (incluyendo a los latinos), el tema migratorio sigue siendo prioritario para la mayoría de los electores hispanos, quienes en un alto porcentaje tienen familiares o amigos que están aquí ilegalmente.
A pesar de los escasos resultados obtenidos en el tema migratorio, Obama goza de una amplia ventaja sobre Romney entre los hispanos. Una reciente encuesta de Gallup, basado en entrevistas telefónicas realizadas a nivel nacional entre el 14 de mayo y el 3 de junio, reveló que los electores hispanos favorecen a Obama sobre Romney en un 67 por ciento a 26 por ciento.
En los comicios de 2008, de un total de 19 millones de votantes latinos registrados 10.2 millones acudieron a las urnas y de ellos 6.7 millones le dieron su apoyo a Obama, pese a que muchos se inscribieron tarde. El rechazo a los republicanos se basó en la línea dura contra la inmigración adoptada por la oposición.
Otro escenario
Este año los partidarios de Obama han advertido que puede ser mucho más difícil la participación en las urnas y que nada garantiza que habrá un auge de inscripciones tardías. Y que incluso el discurso de Romney, contrario a inmigración indocumentada, garantiza que el presidente tiene garantizado el voto latino o una alta participación en las urnas en noviembre.
En los dos primeros años (2009 y 2010) la administración se inclinó por una dura política de represión contra los indocumentados en un esfuerzo por ganar credibilidad con los republicanos para atraer sus votos de aprobación a un debate sobre reforma migratoria en el Congreso. Pero con la economía rezagada y millones de estadounidenses sin trabajo, los republicanos se alejaron de las propuestas que ayudarían a los inmigrantes indocumentados, escribió The New York Times.
En 2010 rechazaron una oferta de Obama para aprobar el DREAM Act, un proyecto de ley surgido por primera vez en 2001 y que tiene como objetivo otorgar dar estatus legal de permanencia a los estudiantes que sin papeles que ingresaron siendo niños a Estados Unidos y carecen de antecedentes criminales.
La falta de apoyo bipartidista en estos 11 años ha detenido cualquier intento por aprobar el proyecto, que ha sufrido varias modificaciones. Se aprobarse, beneficiaría a unos 800 mil jóvenes. En Estados Unidos cada año se gradúan de la escuela secundaria unos 65 mil estudiantes sin papeles.
Respuesta limitada
Desde 2010 la administración ha tratado de suavizar el impacto de las deportaciones centrándose –asegura- en los criminales que expulsa. Pero el efecto ha sido limitado.
"Creo que la administración tiene la intención correcta, dando prioridad a las deportaciones", dijo el senador Robert Menéndez de Nueva Jersey, un dirigente demócrata en asuntos de inmigración, después de ver las bajas cifras de la revisión de las deportaciones. "Pero estas cifras abismales plantean serias dudas sobre si el DHS está haciendo realidad esa visión".
La Casa Blanca defiende sus programas enfocados en la comunidad hispana y señala que van mucho más allá de la inmigración. El sábado, altos funcionarios del gobierno se reunieron en Arlington, Virginia, con líderes hispanos locales, para discutir puestos de trabajo, educación y salud, así como de inmigración.
Cecilia Muñoz, directora de política interna de la Casa Blanca, ha dejado claro que la administración tratará de culpar a los republicanos por el fracaso de Obama para aprobar su reforma migratoria.
No es suficiente
Dirigentes demócratas indican que no es suficiente. El senador Menéndez pidió a la administración para ampliar las revisiones de los miles de casos de deportación y detener las expulsiones de inmigrantes, y que se favorezca a quienes tienen parientes cercanos, principalmente ciudadanos o residentes legales permanentes.
A su vez, el senador Charles E. Schumer (demócrata de Nueva York), quien preside el subcomité de Inmigración del Comité Judicial del Senado, pidió a los fiscales de inmigración que otorguen permisos de trabajo a los inmigrantes cuyos casos de deportación sean cancelados tras la revisión de sus expedientes.
A la par de la petición de Schumer, los dreamers (estudiantes indocumentados que serían elegibles para el estatus legal bajo el Dream Act) están exigiendo a Obama para que les conceda un indulto general de la deportación.
Martínez de Castro dijo que "nuestra política de inmigración no puede seguir en guerra con nuestras creencias y nuestras necesidades". El comentario refleja el sentir de los dirigentes de la comunidad hispana de Estados Unidos, concluyó el periódico neoyorquino.
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