Preocupación por crímenes de odio

ImpreMedia Digital, LLC | May 08, 2012 | 10:07 AM

Dos años después de la polémica SB 1070, crímenes de odio preocupan en Arizona

PHOENIX, Arizona — Paula Varela puede ver desde la puerta de su casa una cruz con el nombre de su hijo Juan Daniel Varela en el sitió donde lo vio desplomarse después de que su vecino, Gary Kelly, le disparará mortalmente tras gritarle que se regresara a México.
“Levantó su camiseta, sacó el arma y lo mató”, recordó la madre. “Yo pensé que nos iba a matar a todos. Si hubiese sabido, yo me hubiese puesto en el medio para que no lo matara”.
A dos años de su muerte, este 6 de mayo su familia celebró una vigilia en su honor y sigue manteniendo que fue un crimen de odio motivado por la retórica antiinmigrante de los políticos en Arizona y la aprobación de la ley SB1070.
“Si esta ley no hubiese sido aprobada, esto no hubiese pasado”, lamentó Anthony Varela de 48 años quien fue testigo del asesinato.
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Fallo clave
La gobernadora republicana, Jan Brewer, promulgó la ley SB 1070 el 23 de abril de 2010, poco más de una semana antes de la muerte de Varela.
Se espera que en junio la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos decida si suspenderá un bloqueo de otras cortes federales en partes de la ley que convertía en un delito ser un inmigrante indocumentado en Arizona.
Durante una audiencia en un comité del Senado federal, el legislador demócrata de Arizona, Steve Gallardo, mencionó el caso de Varela como un ejemplo del odio racial que generó la aprobación de esa ley.
Menos espectacular
El caso de Varela atrajo menor cobertura de los medios que el asesinato del ranchero Robert Krentz, que ocurrió cerca de la frontera en marzo de 2010 y fue vinculado —aún sin resolverse— con la inmigración indocumentada.
Brewer citó la muerte de Krentz como una de las razones para aprobar la ley SB 1070 al igual que su promotor, el ex senador republicano Russell Pearce.
“Brewer y Pearce dicen que nada ha pasado a consecuencia de la SB 1070, pero la realidad es que han muerto personas por esto”, dijo Varela.
Maria Concepción, la esposa de Varela, todavía lucha por salir adelante a la vez que ve crecer a su hija de 15 años sin su padre.
“No hay un día en que no vuelve a revivir lo que pasó”, dijo.
Recuerdos amargos
El recuerdo de la muerte de su hermano todavía sigue vivo en la mente de Varela también y de su madre, quienes presenciaron los hechos en las puertas de la casa y recuerdan como Kelly gritó insultos raciales e hizo referencia a la ley.
Cuando el asesinato ocurrió la Policía de Phoenix dijo que se trataba de una disputa entre vecinos, pero posteriormente, gracias a la presión de la familia y algunos activistas comunitarios, el caso fue designado como un crimen de odio.
“Tenían miedo de que si esto se sabía fueran a ocurrir disturbios y la comunidad se levantara en protesta”, dijo Susie Mendoza otra de las hermanas.
Varela solicitó una cita con la gobernadora Brewer para platicar sobre lo que sucedió con su hermano, pero no ha obtenido respuesta.
Asesino tras las rejas
El asesino de Varela fue hallado culpable y enfrenta 27 años en la cárcel por asalto agravado, pero el jurado no dictaminó que Kelley había estado motivado por odio racial.
El hermano de Varela está convencido de que la retórica utilizada por los políticos de Arizona para promover una agenda antiinmigrante tuvo un impacto en las acciones de Kelley, el asesino de su hermano.
Brewer hizo varios comentarios en la televisión de que la ley SB 1070 debía aprobarse por la violencia que estaba ocurriendo en la frontera, citando que se habían encontrado cuerpos decapitados en el desierto. Lo anterior fue refutado por los medios de comunicación.
Mark Potok, director del centro de inteligencia del Southern Poverty Law Center un grupo que monitorea a organizaciones de odio racial afirmó “que este tipo de comentarios producen violencia en la gente”.
“Algunos políticos en Arizona no han hecho más nada que empeorar las cosas”, agregó.
Crímenes en aumento
Durante los últimos años la violencia en conexión con grupos de antiinmigrantes y milicias armadas en el desierto de Arizona, ha aumentado.
En el 2009, un año antes del asesinato de Varela, el homicidio de Brisenia Flores y su padre Raúl Flores, del cual fue responsable la ex activista de los Minutemen Shawna Forde, envió una señal de alarma sobre la violencia en Arizona vinculada con las actividades de grupos de vigilancia fronteriza.
El pasado 2 de mayo ocurrió una masacre en la ciudad de Chandler en la que murieron tres adultos y una bebé de 18 meses. Otro de los fallecidos y presunto asesino es J.T. Ready, un conocido neonazi y fundador de un grupo armado de patrullaje fronterizo. La policía continúa investigando, pero maneja la teoría de que Ready se suicidó, a la par que se encontraron granadas y otro tipo de armamento militar en su vivienda.
“Estas muertes sin sentido tienen que acabar. No puede ser que hayan matado a un bebé de 18 meses”, dijo Varela. “Mi hermano no tenía que morir. Brisenia no tenía que morir”.
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