Policía de Los Angeles no es la misma 20 años después del escándalo King

ImpreMedia Digital, LLC | Apr 27, 2012 | 3:24 PM

Hay más policías de otras razas

LOS ANGELES - Antes de los disturbios de Los Ángeles de 1992, desatados por la brutalidad policiaca contra Rodney King, un agente castigado por mala conducta se le acercó al fiscal que llevó el caso en su contra para agredirlo: "si un día usted está en el suelo, sangrando y muriendo, pisaré su cuerpo y seguiré caminando".
El abogado que recibió el insulto era Gil Garcetti y la anécdota es compartida por su hijo, el concejal Eric Garcetti, para ilustrar la filosofía de abuso de poder y hostigamiento que prevalecía en la corporación.
Fue esa manera de pensar la que propició que cuatro policías golpearan ferozmente a King hace dos décadas, en uno de los capítulos más oscuros del departamento.
Todo quedó grabado en video: primero la imagen de los uniformados pegándole con sus bastones a un King vencido en el suelo; luego, la de éstos abrazándose en el tribunal tras ser declarados inocentes.
Más tarde una turba encolerizada pateaba el acceso de Parker Center, el antiguo cuartel general de la Policía, saqueaba y prendía fuego a los negocios, y lanzaba objetos a los coches que circulaban por el Sur de Los Ángeles.
Fueron necesarios tres días de disturbios, órdenes judiciales, millonarias demandas, intensos entrenamientos, los casos de corrupción en la estación Rampart, la agresión de manifestantes y reporteros en el parque MacArthur en 2007, el aumento de las minorías y otros acontecimientos a lo largo de dos décadas, para que la Policía de esta ciudad cambiara de rumbo.
"Una de las maneras de atender las demandas de la gente después de 20 años es creando más relaciones comunitarias y un patrullaje dinámico, y creo que han dado grandes avances en esa dirección, entendiendo que la corporación es más diversa ahora que en ningún otro momento", opinó el activista afroamericano Rafiki Cai.
En la década de 1990 alrededor del 60% de los agentes del LAPD eran blancos; actualmente el 64% de sus elementos tienen raíces de América Latina, África y Asia (sólo los hispanos son el 42%).
"El actual departamento luce como nuestra ciudad", subraya el alcalde Antonio Villaraigosa. "Muchos sabemos que parte de lo que ocurrió entonces [en 1992] se debió a que la relación entre el departamento de Policía y las comunidades de color, en particular en esta parte de la ciudad [surcentro], no era muy positiva, no era fuerte", añadió.
Desde la llegada de Bill Bratton a la jefatura del LAPD, en 2002, y continuando con su actual titular, Charles Beck, la diversidad étnica y el acercamiento a los residentes han sido una prioridad.
Parte de esta apertura, conocida como "Patrullaje Comunitario", abarcó el flexibilizar su política de decomiso de coches a los conductores sin licencia en retenes de sobriedad y paradas de tráfico.
Earl Ofari Hutchinson, presidente de la Mesa Redonda de Políticas Urbanas de Los Ángeles, comenta que todos estos cambios han sido visibles. "Ninguna de estas cosas hubiera tenido la más remota posibilidad de ocurrir una década atrás", manifestó el activista sobre los castigos a los agentes racistas, la constante presencia del LAPD en eventos comunitarios y la supervisión por parte de la Comisión de Policía, un grupo de civiles que vigila las operaciones de la agencia.
El Sindicato de Policías tiene otra perspectiva y considera que se ha exagerado el papel de los disturbios de 1992 en la evolución del LAPD. "Los cambios en el departamento fueron parte de una tendencia nacional que involucró el enfoque de la labor policiaca", indica.
La mayor presencia de las minorías en sus filas, resalta, ha sido consecuencia de los cambios demográficos del municipio; al tiempo que la mayoría de los agentes que patrullan las calles tienen una nueva mentalidad. Casi 7,300 policías (73.5% del total) ingresaron a la corporación después de los disturbios de 1992.
"No hay un impulso único de cambio como muchos analistas aseguran", recalca el LAPPL. "El coraje y la integridad, los cuales han sido el sello distintivo del LAPD, nunca han titubeado", concluye el grupo.
Las zonas donde ocurrieron los altercados hace 20 años ahora son habitadas por hispanos, una comunidad cuya confianza pende de la colaboración entre la policía angelina y las autoridades migratorias. El LAPD, de hecho, ha pedido salir del programa federal Comunidades Seguras para no compartir la información de un detenido no peligroso que carece de un estatus migratorio.
Y hace unos días entró en vigor un cambio de protocolo que permite a un indocumentado recuperar su coche al día siguiente que éste ingresó al corralón. Antes, el período mínimo de estancia era de 30 días, equivalente a un pago de $1,500.
"Siempre hay espacio para mejorar, en el nivel personal o institucional", dijo Cai. "[Beck] sabe que tiene que impulsar una mayor participación con la comunidad para que otros disturbios no vuelvan a ocurrir".
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