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Incesto, Secreto de familia
- Univision
Más segura en la escuela que en casa
Connie Mercado, de 37 años, y Francisca de 69, contaron sus horribles experiencias de abuso sexual por parte de familiares. No te pierdas Aquí y Ahora cada jueves a las 10 pm / 9 centro por Univision.
A sus 37 años, Connie Mercado recuerda que se sentía más segura en la escuela que en su propia casa. "Una maestra, cuando estábamos en el school yard, me vio mis piernas que estaban bien malas". Desde muy pequeña, sufrió los maltratos de su madre alcohólica, hasta el punto de que tuvieron que enviarla a un hogar sustituto.
Ella asegura que allí pudo escapar de los golpes de su madre, pero no de lo que le hizo su padre durante una visita de fin de semana, cuatro días después de cumplir siete años. "Yo recuerdo que él entró en el cuarto. Me hice la dormida pero estoy despierta. No me habla, quita la cobija, quitó mis calzones Y él eyaculó y usó una toalla, pero porque era niña, no sabía qué era eso". Desde entonces, no ha dejado de hacerse las mismas preguntas: "¿Por qué papi? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué yo?"
Según Connie Mercado, su padre le pidió perdón cuando ella era una adolescente. La última vez que habló con él fue hace 14 años. Ella está casada y tiene cuatro hijos. Mercado asegura que pudo seguir adelante gracias a Child Help USA (1-800-4-A-CHILD), una organización nacional que ayuda a niños víctimas de abuso.
Recuerdos que no se pueden borrar
"Parece ser que lo malo que me sucedió a mí, es lo que más está en mi memoria", dijo Francisca de 69 años, quien prefiere mantener su identidad en secreto. "En 1946, que tenía yo 8 años, una hermana mía mayor empezó a abusarme sexualmente". Según ella, todo sucedía de noche, en el mismo cuarto que compartía con otros familiares. "Lo único que me decía era que no fuera a gritar, que no dijera nada".
Ella dormía en la misma cama con su hermana de 15 años. "Yo decía que por qué me hacía eso, manosearme totalmente todo mi cuerpo, principalmente mi vagina, para ser francos, mis senos, y besarme todo mi cuerpo en una forma, muy, muy grosera, muy terrible". Hasta que un día, Francisca se armó de valor y decidió que tenía que hacer algo. "Cuando fue la tercera vez que ella me manoseó, yo en la mañana hablé con mi mamá. Me dijo que era yo una mentirosa, que mi hermana no podía estar haciendo eso".
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Así lo revela una investigación del centro de reportajes investigativos en colaboración con Noticias Univision. Luis Megid reporta desde los dos Nogales.
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