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Bocaranda: Ministro extraoficial de información de Venezuela

Nelson Bocaranda

Nelson Bocaranda.

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Por Jacobo G. García y Daniel Lozano


CARACAS, Venezuela - “Me han hackeado los correos, han quemado el chip de mi blackberry intentando acceder a los datos y una página web vinculada a La Hojilla (el programa estrella en la televisión pública de Chávez) acaba de publicar las fotos de mis vacaciones en África”. Nelson Bocaranda lo cuenta con fastidio, pero sin perder la sonrisa. Otra vez han intentado, sin éxito, apagar su voz y ensuciar sus palabras. Son incontables los ataques que ha sufrido este periodista venezolano durante 20 meses, quien se ha protegido con una moderna tela de araña de seguridad.

¿Cómo está Chávez? Opina en los Foros.

El diario británico The Guardian le identifica con un alias periodístico que llenaría de orgullo a cualquier escritor local: ministro de Información Extraoficial de Venezuela. Sus enemigos, sin embargo le han llamado ‘perro’, necrófilo, ‘marico’ o ‘cocainómano’. Insultos que sin embargo no le han hecho perder ni poder ni influencia. Con un millón de seguidores en Twitter, es uno de los personajes públicos más seguidos de Venezuela y el periodista más leído desde fuera del país por todo aquel que quiere acercarse a la verdad de la enfermedad de Chávez.

Su columna de runrunes en El Universal y en su web runrun.es, junto a sus tuits, que encogen el estómago de unos y otros, es leída y esperada desde Tijuana a La Patagonia por políticos de todos los colores, periodistas y ciudadanos. En Venezuela, Gobierno y oposición la siguen para medir sus pasos posteriores. Y tienen motivos para ello. Corría junio de 2011 y Chávez permanecía en La Habana blindado por el secreto de Estado. Hasta que Bocaranda publicó uno de sus runrunes, que de inmediato dio la vuelta al mundo: Chávez había sido operado de un tumor maligno. A las pocas horas, el presidente comparecía para informar a su país y al mundo. Bocaranda tenía razón…

En febrero de 2012 se volvió a repetir la historia. En plenos carnavales, con Venezuela disfrutando de sus playas, Bocaranda adelantó que Chávez había viajado de incógnito a Cuba para hacerse una revisión, durante la cual se le encontró un nuevo tumor. El presidente había decidido operarse. Diosdado Cabello y Andrés Izarra, por aquel entonces ministro de Comunicación, le insultaron al segundo, insistiendo en que Bocaranda mentía. Al día siguiente, el presidente, desde una fábrica de tractores bielorrusos en Barinas, a donde había volado desde La Habana, le volvió a dar la razón.

“Nos enteramos más por Bocaranda en 140 caracteres que en dos horas de cadena oficial”, suelen decir sus seguidores. Cierto o no, gracias a las exclusivas de Bocaranda el gobierno se ha visto obligado a cambiar de rumbo en su estrategia comunicacional.

De la misma forma volvió a adelantarse a la noticia cuando dijo que Chávez estaba más grave de lo que se pensaba y de que sus misteriosas desapariciones durante la campaña electoral iban más allá del cansancio tras meses de convalecencia. Espejismos fruto de los esteroides.

Desde el primer día han tratado de asfixiarle informativamente sin conseguirlo. “Y no son pocos los miembros del gobierno que me preguntan: ¿Cómo está Chávez?”.

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