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Cómo vive José Mujica, el presidente 'más pobre' del mundo

"Necesito poco"


Recuperó la libertad con una amnistía en 1985 y una década después fue electo diputado, luego senador y en 2005 fue ministro de Ganadería y Agricultura del primer gobierno de la coalición de izquierda Frente Amplio.

Ganó la segunda vuelta de las presidenciales de noviembre de 2009 con 53% de votos.

Pero siguió viviendo en la casa que habitaba con su mujer, donde a la entrada hay un cuarto de estar lleno de fotos y recuerdos, y detrás una cocina donde Mujica lava a mano unos vasos para servir un trago a las visitas.

"Para vivir preciso dos o tres piecitas, una cocina, lo elemental (que) yo con mi compañera lo arreglamos en un momentito", dice.

Mujica afirma que la austeridad es parte de una "lucha por la libertad".

"Si tengo pocas cosas, necesito poco para sostenerlas", razona. "Por lo tanto, mi tiempo de trabajo que dedico es el mínimo. ¿Y para qué me queda tiempo? Para gastarlo en las cosas que a mí me gustan. En ese momento creo que soy libre".

Prédica y gobierno

Pero pese a su reivindicación de la austeridad, hay quienes señalan que su gobierno gasta más de lo que recauda. Y pese a su prédica anti-consumista, durante su gestión los uruguayos han comprado tantos autos y otros bienes de consumo importados como pocas veces en su historia.

"La crítica que hace (Mujica) utilizando la palabra consumismo la hace más desde una visión filosófica", dice Marcelo Lombardi, presidente de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay.

El expresidente Luis A. Lacalle (PN), que perdió la segunda vuelta electoral de 2009 ante Mujica, señala que éste asumió con "mayoría en el Parlamento y una prosperidad económica como hace años el país no conocía".

"Hoy, a la mitad del mandato del presidente Mujica, podemos decir que su gestión no ha sido lo exitosa que pudo ser", dice Lacalle a BBC Mundo y menciona problemas en salud, educación y obras públicas.

En su casa de Carrasco, un barrio pudiente de Montevideo, La calle sostiene además que Mujica "se equivoca en cuanto a que a veces sale de la mera modestia, que (...) es una opción, para ingresar en creer que es popular hablar mal, decir palabras gruesas”.

"El presidente tiene que ser un ejemplo”, dice. “Un presidente que usa malas palabras y usa palabras ordinarias no es lo que el país quiere”.

"Que critiquen todo lo que quieran"

Según encuestas recientes, la popularidad de Mujica ha caído por debajo del 50% y la aprobación de su desempeño como presidente es menor a 40%.

Para esta uruguaya la austeridad no es sinónimo de buen gobernante.

Y como BBC Mundo pudo comprobar en las calles de Montevideo, para la mayoría de los uruguayos la austeridad no es un pasaje directo a la aprobación.

Ignacio Zuasnabar, de la encuestadora local Equipos, explica que la imagen de hombre común y corriente "es un punto muy importante de Mujica que es valorado por la gente, pero no necesariamente esto es suficiente para contener críticas sobre otros aspectos de la gestión".

"La gestión del gobierno está presentando algunos cuestionamientos en cuanto a resultados", dice.

También explica que el presidente tiene "un estilo que no genera consensos mayoritarios en el Uruguay”, con sectores menos educados y populares que se identifican con él y otros más educados que predominantemente lo rechazan.

Mujica dice que cayó en las encuestas "porque la gente está mucho mejor y ambiciona mucho más".

Destaca que en su país de 3.3 millones de habitantes, hubo 850 mil que salieron de la pobreza en siete años y ahora "le exigen al gobierno y el gobierno da lo que puede".

Pero niega que las críticas lo afecten.

"Yo voy a seguir gobernando como me parece, en el acierto o en el error. Que critiquen todo lo que quieran, para eso es la libertad", comenta. "A mí me han criticado toda la vida".

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