Vida y muerte de Héctor 'Macho' Camacho

¡Macho time!


Nació el 24 de mayo de 1962, en el mismo Bayamón, aunque de niño fue llevado por su familia a Nueva York. Ganó su primera corona mundial el 7 de agosto de 1983 al vencer por nocaut técnico en cinco asaltos al mexicano Rafael Limón, para alzarse con el título superpluma del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). El 10 de agosto de 1985 superó por decisión unánime en Las Vegas al mexicano José Luis Ramírez para adjudicarse el título del peso ligero del CMB, y luego fue monarca dos veces del peso junior welter de la Organización Mundial de Boxeo.

El boricua popularizó la frase "¡Macho time!" (¡La hora del Macho!), la cual gritaba con exuberante júbilo en promociones y sobre el cuadrilátero.

Además, hizo famosos sus coloridos peinados, especialmente con un mechón enroscado que le caía sobre la frente, y sus pantaloncillos de todos los colores posibles.

"Héctor era un peleador que aportó mucha emoción al boxeo", consideró Ed Brophy, director ejecutivo del Salón de la Fama del Boxeo Internacional. "Era un buen campeón. Roberto Durán es clase parte, pero Héctor sin duda era un peleador emocionante que se entregó por completo al deporte".

Juan Laporte, un ex campeón mundial peso pluma y amigo de la infancia de Camacho, lo describió como "un hermano menor que siempre se metía en problemas".

"Es un buen ser humano, una persona de buen corazón", comentó Laporte a las afueras del hospital donde falleció el púgil. "Mucha gente cree que es un tipo orgulloso, pero ese era su lema... por dentro era como un niño".

Camacho, cuyo hijo del mismo nombre también incursionó en el boxeo pero sin el mismo éxito, tuvo numerosos problemas legales y con sustancias controladas durante su carrera profesional, incluyendo el más reciente en abril de este año cuando fue detenido en Orlando por un caso de abuso de menores.

En 2007, fue sentenciado a siete años de prisión por el robo de una tienda de computadoras en Missisippi, aunque un juez le ordenó cumplir sólo un año tras las rejas y le permitió cumplir el resto de la condena en libertad condicional.

Tres años después, incursionó en la televisión, como participante del programa de concurso "Mira Quién Baila", producida por Univision. Prometió que si ganaba el primer premio, de 50.000 dólares, lo donaría a una organización puertorriqueña que ayuda a la prevención y atención de adicciones. Finalmente, quedó eliminado en la primera ronda.

Entre las personas que le sobreviven están su madre, tres hermanas, un hermano y cuatro hijos.

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