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Pánico generalizado en niños hondureños por la violencia

La represión policial, militar y la de los terratenientes en el Bajo Aguán, en el noreste de Honduras, han generado un estado de pánico entre los niños, denunció la organización humanitaria Casa Alianza.
"Se identificó que los niños evaluados padecen de ataques de pánico, pesadillas nocturnas, insomnio y temor a los agentes de seguridad", precisó el organismo en un documento divulgado este miércoles.
Un equipo del Observatorio de Casa Alianza, dirigido por el español Manuel Capellin, hizo un recorrido por la región tras considerar que ha sido una de las más afectadas en el país en los dos últimos años debido a la lucha por la tenencia de la tierra.
Visitó las cooperativas campesinas Los Rigores, La Confianza y Maratones, donde verificaron los graves cuadros de miedo que sufren los niños, producto de ser testigo de crímenes en las comunidades involucradas en el conflicto agrario.
"Es importante señalar que la situación de extrema violencia en las comunidades del Bajo Aguan ha provocado un estado de miedo generalizado entre sus habitantes, por este motivo los testimonios recogidos no representan más que una ínfima parte de la realidad que atraviesan", añadió.
El informe describió también a Tocoa, en la misma región del Aguan, de unos 90 mil habitantes y cuya principal fuente de ingresos de las familias es el cultivo de la tierra y donde se registran asesinatos frecuentemente.
"De este modo el Bajo Aguan se ha convertido en territorio de conflicto permanente, donde las violaciones a los derechos humanos se han sistematizado hasta generar un estado alarmante de la normalización de la violencia", destacó el informe de Casa alianza.
A 45 minutos por vía terrestre de Tocoa, se encuentra la cooperativa Rigores, donde las familias campesinas se encuentran alojadas en un centro comunal, después que la policía les destruyó sus viviendas, cultivos con excavadoras y gasolina.
"Fue un día triste marcado para cada uno de los habitantes del lugar, fuimos desalojados violentamente", relató el informe del Observatorio de Casa Alianza.
Otras familias han optado por construir champas de ramas de árboles, donde están expuestas a la intemperie, mientras otras se han refugiado en casas de otras personas que no han resultado afectadas.
Otra comunidad afectada es La Confianza, donde los niños presentan altos niveles de desnutrición y empobrecimiento, al tiempo que han perdido el ánimo por estudiar y lo único que quieren es estar en sus casas, donde realmente son felices a pesar de la pobreza.
Asimismo en la comunidad Guadalupe Carney, que lleva el nombre un jesuita asesinado en Honduras en 1983, la presencia de militares deambulando cerca de la escuela, contribuye a generar un clima de terror entre los escolares.
Unas tres mil 500 familias campesinas viven en el Aguán tratando de cultivar granos básicos y así calmar el hambre que padecen, pero se los impide la voracidad de poderosos terratenientes.
A principios de este mes, el presidente hondureño Porfirio Lobo decretó la militarización de la zona y desplegó unos 600 soldados y policías tras los enfrentamientos por el acceso a la tierra cultivable, que han dejado unos 11 muertos y varios heridos. (Con información de Notimex).

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