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Maras pidieron ayuda a la OEA, quieren terminar con la violencia en Honduras

Líderes de una temible pandilla juvenil de Honduras afirmaron que sólo el diálogo podrá terminar con la violencia en las calles de América Central, que agobia a los países del istmo y preocupa a la Organización de Estados Americanos (OEA).
En la cárcel hondureña de Támara "Yankee", de 33 años, y "Lucifer", de 28, jefes de la poderosa Mara 18 en Honduras, dijeron a la AFP que un diálogo con las autoridades permitirá "cesar la guerra en las calles".
"Queremos arreglar las cosas, a través del diálogo, como personas civilizadas", afirmó "Yankee".
"Lucifer" reforzó: "Nosotros cesamos la guerra, cesamos el fuego en las calles; ya no habrá más violencia".
Por el contrario, los líderes de la rival Mara Salvatrucha rehusaron hacer comentarios, aunque fueron amables, congregados frente a una cancha de básquetbol de cemento en el módulo "La Isla", en el otro extremo del penal.
"Las cosas están bien así, no queremos nada, estamos tranquilos", se excusó uno de los dirigentes de la Mara Salvatrucha, que tenía unos tatuajes.
Es un secreto a voces que desde el interior de las cárceles los pandilleros dirigen a las bandas que operan en las calles en el robo de vehículos, secuestros, asaltos y homicidios, aunque ellos lo niegan, reportó la AFP.
A los pandilleros no les gusta hablar con la prensa, en especial con los medios hondureños, pues creen que los han estigmatizado como "los malos de la película". Sin embargo, los líderes presos de la Mara 18 accedieron a hablar con la AFP tras gestiones de Itsmania Pineda, la directora de la organización de derechos humanos Xibalbá.
La Mara Salvatrucha tiene confinados a 136 miembros y la Mara 18 tiene 150 en la principal cárcel de Honduras, donde hay 2.886 internos, aunque fue construida para 1.500, según las autoridades del penal.
A las pandillas se les atribuye gran parte de la violencia que agobia a Centroamérica, que se ha convertido en la región más insegura del mundo, salvo zonas en guerra, según Naciones Unidas.
"Queremos hablar, queremos estar bien con la sociedad, que nos dejen vivir en paz. Que haya empleo, que no nos tengan miedo por andar tatuados", aboga "Tacoma", un jefe de la Mara 18 que habló por teléfono desde el centro penal de San Pedro Sula, contactado por "Lucifer".
"Hay mucha violencia porque hay mucha corrupción en la Policía y en el mismo gobierno, los culpables (de matanzas de pandilleros) quedaron libres y los que fueron condenados salen a la hora que quieren" de la cárcel, aseguró "Tacoma".
"Somos violencia, pero también somos paz, somos amor, nunca nos ha querido escuchar", se quejó "Ratón", otro pandillero que habló con la AFP por teléfono desde la cárcel de San Pedro Sula.

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