Otto Pérez asumió, con el reto de parar la violencia
Pérez, quien en la época de la guerra civil (1960-1996) fue jefe militar de El Quiché -donde ocurrieron violaciones de derechos humanos-, fue electo en segunda ronda en noviembre con un discurso que halló tierra fértil en un país más preocupado por la inseguridad, que por la pobreza. Guatemala registra una de las tasas de asesinatos más altas del mundo (38 por cada 100 mil habitantes) y la pobreza agobia a la mitad de los 14.3 millones de guatemaltecos.
La investidura se vio conmocionada por el asesinato a tiros el viernes del diputado opositor Valentín Leal y su hermano, en víspera de asumir su banca en el nuevo Congreso, luego de ser reelecto en representación de Alta Verapaz, zona del norte controlada por el narcotráfico (próxima a México).
Los cárteles de la droga, en especial "Los Zetas" de México, se extendieron en los últimos años por vastas áreas del territorio guatemalteco -entre ellos en Alta Verapaz- y son responsables del 40 por ciento de las muertes que enlutan al país, según estimación oficial.
Al rendir este sábado su último informe de gestión ante el Congreso, Colom calificó la espiral de violencia como "perversa" y reconoció que, a pesar de algunos avances, deja "profundos rezagos" en pobreza y seguridad. "Me voy como llegué, muy tranquilo y sereno, pero con un mecapal (carga) de preocupaciones por esos profundos rezagos que tiene el país, que en muchos temas avanzamos, (pero) hay otros que nos falta avanzar", dijo Colom.
El domingo, el nuevo presidente recibirá el saludo de las Fuerzas Armadas en su calidad de comandante general, en una base militar en la periferia norte de la capital. Unos dos mil efectivos de la Policía, apoyados por el Ejército, custodian sitios estratégicos de la capital, con unidades antiexplosivos y de élite en la sede de la ceremonia. (Con información de AFP).