Pérez, el general que proclama una guerra contra el crimen en Guatemala
Amparado en su entrenamiento militar, el combate a la violencia es el mejor discurso que ofrece ante una población que vive agobiada por los 18 muertos que se registran a diario en este país, cuya tasa anual de 48 homicidios por cada 100 mil habitantes es seis veces más alta que la media mundial.
Una encuesta otorga a Pérez 58.5 por ciento en la intención del voto, 17 puntos sobre su rival, el joven empresario Manuel Baldizón (41.5 por ciento), también de derecha.
De un hablar parco y cortante adquirido durante 34 años de vida cuartelera coincidentes con la guerra civil que dejó 200 mil muertos, Pérez mantiene un mensaje simple en una campaña publicitaria multimillonaria.
"Venimos a pedir el voto para mejorar las condiciones de seguridad, para mantener y mejorar los programas sociales" impulsados durante la administración del socialdemócrata Álvaro Colom, afirmó este miércoles el general durante un discurso en Retalhuleu, en la costa pacífica del país.
Ni siquiera su experiencia de cuatro años como diputado, entre 2003 y 2007, fueron capaces de pulir la oratoria de Pérez; que según aquellos que lo conocen, "el general prefiere escuchar chistes a contarlos".
Pero sus allegados destacan, con una unanimidad difícilmente casual, que Pérez tiene una gran capacidad de escuchar a sus asesores para tomar decisiones. También rescatan una capacidad de trabajo casi obsesiva para luchar por los objetivos que se fija.
El llamado "General de la Paz", apelativo que repite con orgullo por haber firmado en nombre del Ejército en 1996 los acuerdos que pusieron fin a la guerra de 36 años, mantiene a 11 años de su retiro un estado atlético envidiable, apoyado por la costumbre de jugar tenis al menos una vez por semana.
Siempre en campaña con pantalones jeans, camisas sport y, si el frío aprieta, una chaqueta sin mangas, Pérez habituó a los guatemaltecos a una imagen informal, más cercana a la de un camarada de reuniones que a un político circunspecto y adusto.
Los trajes y corbatas sólo desembarcaron en las fotos publicitarias de Pérez luego de haber sido el candidato más votado en la primera vuelta, como si hubiese cambiado el uniforme de político en campaña por el de presidente
El militar fue acusado reiteradas veces de violaciones a los derechos humanos, ya que fue jefe de unidades en las zonas más duras del conflicto armado guatemalteco, por ejemplo en Quiché, donde según la ONU se registró el 45.52 por ciento de las víctimas, estimadas en 200 mil muertos o desaparecidos.
Quienes lo acusan "no encontraron nada, porque no hay nada", espetó Pérez, con inocultable molestia, cuando periodistas de la AFP lo interrogaron sobre el tema.
"Yo no tengo nada que esconder, nada de que avergonzarme, siempre actué dentro de la ley, con respeto a la población. Sabía que si queríamos ganar esa guerra interna, tenía que ser respetando a la población (... que) vio en Otto Pérez, en los lugares donde yo estuve, a alguien que respetaba a la población".
Luego de una carrera en los cuarteles militares, llegó a los salones gubernamentales en 1993 como jefe de Estado Mayor Presidencial, y en 1996 representó al Ejército en la firma de los acuerdos de paz.
Se retiró del ejército en 2000 y sufrió un atentado el 21 de febrero de 2001, cuando desconocidos dispararon contra el vehículo en que viajaba con su esposa y su hija, tres días antes de que el militar fundara el Partido Patriota.
En 2003 fue elegido diputado y en 2007 fue candidato a la presidencia, siendo derrotado en segunda vuelta por Colom.
Nacido en Ciudad de Guatemala el 1 de diciembre de 1950, Otto Pérez está casado desde 1971 con Rosa Leal, con quien tuvo dos hijos, Lissete --dedicada a la administración empresarial-- y Otto, quien ganó la alcaldía de Mixco, un municipio cercano a la capital, por el mismo partido de su padre. (Con información de AFP).