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Rafael Correa, un líder joven, carismático y temperamental

Temperamental y carismático, Correa llegó a la presidencia a los 43 años y después de gozar de una popularidad récord, multiplicó las confrontaciones con diferentes sectores del país.
Como ocurrió con la sublevación polical. "Si quieren matar al presidente, aquí está, mátenlo", gritó Rafael Correa dramáticamente, aflojándose la corbata y desabrochándose el cuello de la camisa ante los policías sublevados, a cuyo cuartel fue a desafiarlos.
La aprobación de una ley que recorta beneficios a funcionarios públicos, incluidos policías y militares, desató una rebelión de policías, que tomaron cuarteles en varias ciudades, apoyada por un grupo de militares de la Fuerza Aérea que tomaron el aeropuerto de Quito.
Tras ser agredido con bombas lacrimógenas por los policías, Correa se encontraba en un hospital policial, donde los amotinados lo mantienen cercado.
Este economista que ganó la presidencia por primera vez en 2006 tras vencer al hombre más rico de Ecuador y sin el apoyo de los partidos políticos, gobernó con un estilo propio que sedujo a la ciudadanía, asustó a la oposición y desconcertó a la prensa.
Correa suele repartir en sus vitoreados desplazamientos saludos, abrazos y besos a granel, labrándose una fama de seductor que explota la prensa rosa.
No obstante, comienza a decaer el arrollador carisma de este presidente adepto a la confrontación y que preconiza "el cambio" como eslogan de su gestión, en la que propugna el llamado "socialismo del siglo XXI", promovido también por su aliado venezolano Hugo Chávez.
En abril de este año el nivel de aprobación de la gestión de Correa, que además es un duro crítico de Estados Unidos, era de 42%, cuando poco después de tomar posesión por primera vez tenía un 76% de apoyo.
Correa fue reelegido en abril de 2009, luego de que en 2008 se aprobara en un referendo la nueva Constitución, que promovió desde su campaña para la presidencia.
A pesar de su origen humilde y de que creció lejos de su padre, quien estuvo preso en Estados Unidos por tráfico menor de drogas, logró graduarse como economista, estudiar en la Universidad Católica belga de Lovaina la Nueva y doctorarse en la Universidad estadounidense de Illinois (Estados Unidos).
Nacido en el puerto de Guayaquil, Correa se define como "un clase media-baja" que pudo estudiar gracias a las becas. A su regreso a Ecuador se vinculó con la academia y casi por azar llegó al ministerio de Finanzas en 2006, período en el que labró la imagen de rebelde con corbata -aunque dice odiarlas-, enemigo del neoliberalismo y nacionalista bolivariano.
Fue expulsado del cargo por el gobierno interino de Alfredo Palacio debido a sus posturas radicales contra los organismos extranjeros de crédito. De ese fracaso salió casi en hombros y en cuestión de meses fue candidato y más adelante el líder de una nación con fama de ingobernable, donde los presidentes caían irremediablemente bajo la presión de las revueltas sociales.
De ese fracaso salió casi en hombros y en cuestión de meses fue candidato y más adelante el líder de una nación con fama de ingobernable, donde los presidentes caían irremediablemente bajo la presión de las revueltas sociales.
Una vez en el poder decidió no renovar el convenio que permite a tropas de Estados Unidos operar una base antidrogas en suelo ecuatoriano y expulsó a dos diplomáticos de ese país al acusarlos de intromisión de asuntos internos.
Correa enfrentó además al movimiento indígena de su país, por oponerse a la extracción de petróleo y minerales en sus territorios. "No podemos dejar de explotar para solventar el desarrollo", dijo entonces el mandatario, que dice que algunos líderes nativos propugnan "fundamentalismos ecologistas" para rechazar la extracción.

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