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Disputas entre pandillas acechan a Medellín

Medellín

La guerra de pandillas acecha a la ciudad colombiana de Medellín.

- EFE

Pandillas Medellín

FOTOS:  Guerra de pandillas en Medellín

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Fue ejemplo en AL


COLOMBIA - La ciudad colombiana de Medellín, cuya espectacular transformación en los últimos años la convirtió en ejemplo para Latinoamérica y el mundo, ha redescubierto sus viejos fantasmas de extrema violencia urbana con una guerra de pandillas que ha causado cerca de 1.600 muertos desde enero.

Agazapado en su casa en la Comuna 13, una de las deprimidas barriadas que se amontonan en las laderas de las colinas que rodean Medellín, un hombre lanza un grito al aire. "¡Home pirobo, te voy a matar delante de tu mamá!".

"Te vas a morir en ayunas", le reta una voz a lo lejos, a lo que el hombre, sin pensárselo dos veces, responde: "dispara, que yo también te disparo". Esta la chispa que inicia el tiroteo entre ambos, uno de tantos diarios, sin importar que sea de día o de noche.

Escenas así se repiten  en ese amplio sector de la ciudad, las comunas, gobernadas por los llamados "combos", bandas que atemorizan a una vecindad que cuenta por centenares sus muertos, una pesadilla que desangra a la segunda urbe de Colombia, y que la ha obligado a despertar del plácido sueño dorado.
 
Bajo la gestión del alcalde Sergio Fajardo (2004-2008), y después con el actual burgomaestre Alonso Salazar, la "ciudad de la eterna primavera", como popularmente se conoce a Medellín, experimentó un cambio de aspecto y mentalidad, gracias a un modelo centrado en la educación, el civismo y la convivencia. A esto se sumó una apuesta por la arquitectura vanguardista al servicio del ciudadano y un innovador sistema de transporte.

Medellín se alejó así de su turbulento pasado vinculado al temido narcotraficante Pablo Escobar y a las guerras entre cárteles de la droga, paramilitares, guerrilleros y sicarios. Y pasó de ser la ciudad más violenta de Sudamérica hace dos décadas a experimentar una drástica reducción de los homicidios.

Pero esta luna de miel se ha esfumado en los últimos meses, cuando una sangrienta guerra entre pandillas que se disputan el negocio de la droga y el territorio ha demostrado que los viejos demonios de Medellín solo estaban escondidos bajo la alfombra.

La inercia del pasado

"Un combo es como una familia, como una hermandad. En el combo se vive, se come y se muere; ya después, cuando el güiro (guerra pandillera), hay que cuidar la vida de cada uno y la del socio, aquí nos cuidamos entre todos", explica a Efe-Reportajes alias "Caliche".

Este joven integra uno de los distintos grupos armados, formados por unos 30 o 40 jóvenes, que además de controlar zonas para traficar con droga, extorsionan a comerciantes y transportadores.

Una situación que tuvo su origen en la operación "Orión", en octubre de 2002, cuando un gran operativo militar y policial ingresó en la Comuna 13 y acabó con las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN). El control pasó a manos de paramilitares.
 
"En la comuna siempre ha estado presente (la violencia), primero eran los 'caretrapo' (guerrilleros que se cubrían la cara), las milicias populares, la operación Orión para sacar a los 'guerrillos', y luego una paz ficticia porque eran los paracos los que estaban por aquí", explica "Pipe", apodo con el que este pandillero es conocido en su barrio.

"Nosotros -prosigue- nos cansamos de los abusos de esa gente y nos tocó pararnos y defender nuestra zona para que hubiera convivencia y paz (...), para que no nos ataque gente desconocida".

Así nacieron los "combos" en una carrera que hoy resulta incontrolable, y la prueba está en el gran incendió que a inicios de junio arrasó las casuchas de madera, cartón y plástico de 200 familias, al parecer, originado por una de esas bandas.

"Nosotros éramos jóvenes y no tirábamos vicio ni nada, hasta que se entraron los paracos (...), nos daban bate, más que todo por eso es que estamos aquí en la guerra", confiesa "Boa".

Al inicio cada "combo" tenía su "plaza de vicio" (punto de venta de drogas), pero poco a poco comenzaron las disputas, algunos se pasaron al enemigo o delataron a compañeros, y así llegaron a la alta confrontación actual.

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