Benedicto XVI terminó polémica visita en España
Benedicto XVI aseguró este domingo, al término de su visita de cuatro días a Madrid, que España "puede progresar sin renunciar a su alma profundamente religiosa y católica", y dijo que reza por "los que no encuentran trabajo", en un país con más de 4 millones de desempleados.
"España es una gran nación que, en una convivencia sanamente abierta, plural y respetuosa, sabe y puede progresar sin renunciar a su alma profundamente religiosa y católica, Lo ha manifestado una vez más en estos días, al desplegar su capacidad técnica", dijo en referencia a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
"Quisiera asegurar a los españoles que los tengo muy presentes en mi oración, rezando especialmente por los matrimonios y las familias que afrontan dificultades de diversa naturaleza", aseguró el Papa sin hacer alusión al matrimonio homosexual, en vigor en España desde 2005 y que no aprueba el Vaticano.
Benedicto XVI no criticó en este viaje ni esta ley del gobierno socialista español de José Luis Rodríguez Zapatero ni la ampliación de la ley del aborto, después de haber arremetido en su anterior visita, en noviembre, contra una "fuerte" secularización y anticlericalismo como en los años anteriores a la Guerra Civil española.
España, país de fuerte tradición católica, vive una secularización permanente desde hace décadas y actualmente, aunque el 73% de la población se dice católica, sólo el 14% practica, según datos oficiales.
El Papa Benedicto XVI concluyó su visita de cuatro días a esta capital para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), con un acto de despedida acompañado por los reyes de España en el aeropuerto de Madrid-Barajas.
El pontífice partió sobre las 19:25 horas locales (17:25 GMT) a bordo del avión de la aerolínea española Iberia “Villa de un castillo”, acompañado por el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, y otros representantes de la curia romana que le acompañaron.
La JMJ 2011 terminó este domingo tras haberse realizado en Madrid desde el martes pasado y en los últimos actos multitudinarios encabezado por el Papa se reunieron un millón y medio de personas de todo el mundo, según datos de la organización.
En un acto en el pabellón de Estado de la Terminal 4 del aeropuerto de Madrid-Barajas, el pontífice estuvo también acompañado por representantes de la iglesia española, del gobierno español y del gobierno regional y municipal.
Tras escuchar los himnos nacionales de España y del Vaticano, el Papa dirigió unas palabras en las que pidió a los religiosos y educadores de jóvenes evitar desanimarse ante las contrariedades que se viven en algunos países.
Asimismo, demandó confianza en las nuevas generaciones como parte de una Iglesia que es también joven, ya que tras la fiesta religiosa vivida aquí le toca a cada joven volver a su país a compartir sus experiencias.
El pontífice y los reyes saludaron a los representantes de los diferentes niveles de gobierno y autoridades para despedirse, así como a los de la curia romana y la iglesia española que acudieron a despedir al Papa.
España, país de fuerte tradición católica, vive una secularización permanente desde hace décadas y actualmente, aunque el 73% de la población se dice católica, sólo el 14% practica, según datos oficiales.
Benedicto XVI dijo además que reza "por los que no encuentran trabajo", en un momento en que España vive una aguda crisis económica que hizo saltar el desempleo hasta el 20% de la población activa.
También a su llegada el Papa habló de economía, al pedir que ésta se centre en el hombre y no en los beneficios.