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Caminando entre muertos

Museo de las momias de Guanajuato

Museo de las momias de Guanajuato - Univision.com

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Clima que momifica

Nunca antes caminar por los pasillos de un museo ha sido tan escalofriante. A simple vista, parecen muñecos de papel, pero el olor a muerte y conservadores logra convencer de estar frente a verdaderos cadáveres. Se encuentran tan bien preservados, que parece podrían despertar en cualquier momento. Las momias de Guanajuato son legendarias y comparten contigo sus fantásticas historias. Conoce más, si te atreves.

La tapa del sarcófago estaba rasguñada. El brazo izquierdo depositado sobre su estómago, sus manos entrelazadas cubren la mueca de agonía causada por la asfixia. Ignacia Aguilar fue enterrada viva. Padecía ataques epilépticos, enfermedad poco común y sobre la cual no se sabía mucho a mediados del siglo XIX. Tras un ataque, tanto su doctor como el médico forense la declararon muerta.

Seguramente Ignacia se llevó un terrible susto al despertar y encontrarse en un ataúd sepultada. Pero mayor fue la sorpresa que se llevaron las autoridades del panteón municipal de Guanajuato (al noreste de México) varios años más tarde, al encontrar una momia en lugar de un montón de huesos polvorientos, cuando exhumaron los restos de la señora Aguilar del nicho mortuorio, debido a que había expirado su título de propiedad en el camposanto. Al fin, aunque demasiado tarde, las súplicas de doña Ignacia fueron escuchadas y alguien abrió el ataúd.
 
Este tipo de historias son las que guardan y de las cuales dan fe cada uno de los cadáveres que se exhiben en el Museo de las Momias de Guanajuato, ciudad que cuenta con el mayor número de momias naturales en el mundo. El hecho de que se dé este tipo de fenómenos en México, un país donde la momificación no era una práctica común, despertó una fascinación por la muerte y sus misterios entre los lugareños y visitantes.
 
Lo más curioso de estos hallazgos es que los cuerpos están momificados de forma natural. La pregunta  es ¿cómo es posible?. La respuesta es sencilla, tal como nos explica Felipe Macías López, director del museo.
 
"Originalmente se pensaba que la tierra era la responsable por los minerales que contiene, sin embargo, los cuerpos extraídos de la tierra presentaban todos los signos de descomposición típicos en un cadáver. La clave está en las criptas arcillosas o calizas y el medio ambiente húmedo. Al combinarlos se crea una condición hidroscópica, es decir hay un control de humedad y temperatura, lo cual evita que las larvas y demás insectos que intervienen en el proceso de putrefacción afecten el cuerpo. En pocas palabras, la piel y los tejidos se deshidratan".

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