Publicidad | Vea su anuncio aquí

  • Murió el represor Emilio Massera
  • Murió el represor Emilio Massera
  • Murió el represor Emilio Massera
  • Murió el represor Emilio Massera
  • Murió el represor Emilio Massera
  • Murió el represor Emilio Massera
  • Murió el represor Emilio Massera
  • Murió el represor Emilio Massera
  • Murió el represor Emilio Massera

Murió el represor Emilio Massera, símbolo de la dictadura en Argentina

Uno de los más sanguinarios represores durante la dictadura que azotó a la Argentina entre 1976 y 1983, murió hoy a los 85 años años. El ex almirante Emilio Eduardo Massera defendió hasta su muerte el accionar militar que dejó más de 30,000 desaparecidos durante aquellos años de plomo.
Massera (a la izquierda) fue uno de los integrantes de la Junta Militar que tomó el poder el 24 de marzo de 1976 tras un golpe de estado que depuso a la entonces presidenta Isabel Martínez de Perón. Miles de hombres y mujeres comenzaron a ser detenidos en nombre de la lucha contra la subversión en lo que fue una sangrienta dictadura que encabezó el teniente general Jorge Rafael Videla.
Las atrocidades que cometió Massera quedaron en evidencia a través del testimonio de cientos de sobrevivientes durante el histórico juicio a las Juntas Militares en 1985, cuando fue condenado a prisión perpetua por los delitos de homicidio, privación ilegítima de la libertad, torturas y robo. Pero el ex marino sólo cumplió cinco años de condena, gracias al beneficio del indulto.
Bajo la órbita de Massera funcionaba la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), considerado el mayor centro clandestino de detención y tortura durante el régimen. Por allí pasaron unos 5,000 detenidos, de los cuales sobrevivieron menos de la mitad. Según varios testimonios, en la ESMA los represores torturaban salvajemente a los secuestrados con métodos variados como la picana eléctrica, el "submarino seco" --se colocaba una bolsa en la cabeza de los detenidos hasta casi asfixiarlos-- el "submarino mojado" -que consistía en sumergirlos en baldes con agua- y los simulacros de fusilamiento para obtener información. Una vez cumplido el propósito, los detenidos eran fusilados o arrojados al mar vivos desde aviones en los trágicamente apodados "vuelos de la muerte".
En la ESMA, Massera montó un centro de documentación periodística, denominado "La Pecera", en el que obligaban a trabajar a algunos cautivos seleccionados por su capacidad intelectual. Debían confeccionar análisis sobre temas de política nacional e internacional, economía y cuestiones sociales que sirvieran al proyecto político del ex almirante, quien soñaba con ser elegido presidente cuando concluyera la dictadura.
El ex jefe de la Armada fue condenado a reclusión perpetua en 1985 por violaciones a los derechos humanos. En 1990 fue indultado por el entonces presidente Carlos Menem, pero perdió el beneficio cuando la Corte Suprema de Justicia lo declaró inconstitucional en 2005. Ese mismo año, sin embargo, la justicia lo declaró "demente" y suspendió los juicios en su contra.
Argentina vivió un reino del terror durante los años de la dictadura militar. Detenciones forzadas, desapariciones y ejecuciones fueron la norma en el marco del 'Proceso de Reorganización Nacional' instaurado por los militares, quienes reprimieron todo aquel intento de un cambio, por más modesto que fuera, al que catalogaban como 'subversivo'.
Massera logró la libertad en democracia, pero en 1998 la justicia volvió a encerrarlo por el robo de bebés nacidos en cautiverio y la sustracción de bienes de desaparecidos. Favorecido por su edad, logró eludir la prisión pero debió sufrir el encierro entre las paredes de su hogar, hasta el día de su muerte. "Sobre su tumba caerán los salivazos de la indignación pública como lluvia intermitente", dijo años atrás como una profecía el escritor argentino Osvaldo Bayer, autor del libro "Massera, el genocida".
A su tumba se lleva el reconocimiento de unos pocos seguidores anónimos, que lo reivindican como el salvador de la patria, y el rechazo casi unánime de una sociedad que lo considera símbolo de una época que no se debe repetir. Postrado en una cama, con sus capacidades mentales y físicas disminuidas, en 2005 la justicia lo declaró "demente" y suspendió los juicios en su contra.

Publicidad | Vea su anuncio aquí

Haz click en las flechas para ver la próxima foto

Publicidad | Vea su anuncio aquí