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Las mujeres raptadas de Argent

Las desaparecidas de Argentina

- EFE

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En busca de la hija desaparecida

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Proxenetas

BUENOS AIRES - Arrancadas de sus familias para ser explotadas sexualmente: esta fue la suerte que corrieron Andrea Aurora Darrosa y Blanca Vides, dos nombres más, dos personas con padres, hermanos, amigos y una vida, de una lista interminable de jóvenes víctimas de las redes del tráfico sexual.

Según un informe de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), unas 400 mujeres fueron secuestradas en Argentina en 2006 y la mayoría de ellas cumple con el perfil de las mujeres utilizadas en la trata.

Estas son las desaparecidas de la democracia de un país en el que, durante la dictadura militar (1976-1983), desaparecieron entre 18 mil y 30 mil personas -de acuerdo con datos oficiales y de agrupaciones de derechos humanos, respectivamente.

La horrible historia de Andrea, que duró ocho años, comenzó cuando ella tan solo tenía quince. Un día, a las doce de la mañana, salió a comprar pan y ya no regresó.

A la vuelta de la esquina cinco personas la acechaban desde un auto rojo; dos de ellos se acercaron por detrás y, tras golpearla, la metieron en el coche, donde la amordazaron y la amenazaron con una pistola. Se trataba de los proxenetas "El Chenga", "El Negro Tula", Carlos Luna, Patricia Medina y Antonella Smith.

Después de tres días de viaje en los que no le permitieron bajarse ni para ir al baño, llegaron al prostíbulo Candy, en La Rioja, al noroeste de Argentina, donde la bañaron, la maquillaron y sin apenas ropa la sacaron al salón y la obligaron a prostituirse.

"A base de golpes"

"Yo tenía mucha vergüenza, pero me enseñaron a trabajar a base de golpes. 'Laburábamos' (trabajábamos) desde las doce de la noche hasta las tres de la tarde y si no conseguía alcanzar los seiscientos pesos al día ($194) me pegaban", aseguró Andrea en unas declaraciones ante la fiscal Adriana Reinoso.

"Tengo un coágulo en la cabeza de una de las palizas y una cicatriz en la pierna izquierda de un balazo que me sacaron con una aguja de coser y sin anestesia", detalló.

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